Nerea, española en Australia.

Nerea, española en Australia. E.E.

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Nerea, 29 años, dejó la medicina para recoger fruta en Australia: "Gané 550 euros en una semana"

Una médica española cuenta cuánto ganó durante cinco semanas recogiendo arándanos y por qué no todo es tan rentable como parece.

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Hay muchos españoles que deciden abandonar el país en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales en el extranjero, o que simplemente tratan de vivir la experiencia de vivir en otra cultura y sistema.

Esto es precisamente lo que ha hecho Nerea, una joven española de 29 años que, tras terminar su carrera de Medicina, decidió lanzarse a la aventura antes de comenzar el MIR, lo que la llevó en enero de 2025 a coger un vuelo con destino a Australia.

La creadora de contenido comparte a través de sus redes sociales (@nereaexplora) sus aventuras en este país, donde ha desempeñado diferentes trabajos, uno de ellos encargándose de recoger fruta.

Recogiendo arándanos en Australia

En uno de sus vídeos, Nerea cuenta cómo es su experiencia en Australia recogiendo arándanos, respondiendo, entre otras cosas, cuánto se gana con este trabajo, que es una de las preguntas que confiesa que más le hacen.

En su caso trabajó durante una campaña de cinco semanas de duración, con una primera semana en la que cobró 923 dólares australianos, es decir, unos 550 euros al cambio, lo que vio positivamente para empezar la temporada.

Sin embargo, la segunda temporada fue totalmente diferente, y apenas cobró 224 dólares australianos, es decir, apenas 135,50 euros. La propia Nerea asegura que la cantidad fue tan baja que le pareció más una ayuda para comprar arroz y pasta que una nómina de verdad.

Puede sorprender este cambio de una semana para la otra, pero la joven de 29 años explica que en este tipo de trabajos hay que tener muy en cuenta la meteorología, ya que es la que marca cuándo se puede trabajar y cuándo no.

Nerea explica que ellos trabajan como casual workers, es decir, una modalidad laboral que paga un poco más por hora, concretamente 29,38 dólares australianos (17,77 euros), pero tiene una gran desventaja, y es que, si no trabajas, no cobras.

Esto significa que, si un trabajador cae enfermo, si llueve o si hace demasiado calor y se suspende la jornada, no se cobra. Además, no hay vacaciones pagadas, por lo que todo dependerá de las condiciones en que se pueda o no salir al campo y cobrar por el trabajo.

Tras este inciso, Nerea explicó que la tercera semana tuvo mejores resultados que en la segunda e ingresó 898 dólares australianos (543 euros), una cifra mucho más cercana a lo que ella misma esperaba cobrar.

Llegada la cuarta semana, volvió a encontrarse con mucha lluvia, lo que le afectó directamente e hizo que terminase la misma cobrando 680 dólares australianos (411 euros). La joven explica que cuando los arándanos están demasiado mojados, no se pueden recoger, porque si se almacenan húmedos, acaban pudriéndose, por lo que no se trabaja.

Para terminar con la campaña, la quinta semana la cerró con unos ingresos de 723 dólares australianos (437 euros), de forma que, en total, tras las cinco semanas, su balance de ingresos fue de unos 3.451 dólares australianos netos, es decir, aproximadamente 2.078 euros.

¿Merece la pena este trabajo?

Si solo se centra en el punto de vista económico, Nerea explica que no merece la pena, pues supone tener que trabajar cinco semanas doblando el lomo bajo el sol para ganar unos 2.000 euros, que es una cifra que, por el esfuerzo, no es tan espectacular como pueda parecer.

En su caso, no aceptó el trabajo solo por dinero, sino porque valoraron la posibilidad de trabajar junto a sus amigos y que esta experiencia pudiese contar para conseguir la visa, además del propio hecho de vivir una experiencia diferente en Australia. Es decir, el dinero era importante, pero no el único motivo.

Lo que tiene claro la joven es que, aunque muchas veces se habla de los elevados salarios que se pueden conseguir en Australia, sobre todo en determinados sectores como la minería, la realidad es que no se corresponde con los trabajadores del campo, al menos no siempre.

Tras probar por sí misma cómo es trabajar en la recogida de arándanos, Nerea hace hincapié en que hay temporadas complicadas, con semanas con muy pocas horas y situaciones en las que el clima hace que sea imposible trabajar.

El campo, una opción accesible

Más allá de la experiencia de la joven española, la posibilidad de trabajar en el campo en Australia es la opción más accesible para recién llegados al país, ya que apenas se necesita un bajo nivel de inglés y no es necesaria experiencia previa.

Aunque el salario no se corresponde con el esfuerzo que debe hacer el trabajador, además de haber cierta inestabilidad al depender del clima, para muchos recién llegados es una forma de comenzar a generar ingresos en el país.

Otro de los puntos a su favor es que, al trabajar por lo general en zonas alejadas de las grandes capitales, los gastos en ocio se reducen de forma drástica, que se suma al hecho de que muchas granjas ofrezcan un alojamiento económico.

Todo ello lleva a que sea posible llegar a ahorrar una cantidad importante de dinero cuando la temporada es buena. No obstante, antes de aceptar un trabajo de este tipo, es imprescindible ser conscientes de que es un trabajo muy exigente.

La recogida de fruta, por ejemplo, hace que sea necesario exponerse al sol extremo, adoptar posturas incómodas repetitivas y afrontar jornadas que empiezan muy temprano.