El Palmar de Troya.

El Palmar de Troya. E.E.

Estilo de vida

Entró en vigor: el pueblo considerado uno de los más pobres de España ya gestiona sus propios impuestos

Tras décadas de reclamaciones vecinales, esta localidad consiguió gestionar sus propios impuestos y servicios.

Más información: Ya es oficial: la isla habitada más pequeña de España inicia los trámites para independizarse con solo 50 habitantes

Publicada

Existen núcleos de población repartidos por todo el país que se sienten abandonados, barrios que forman parte de localidades de mayor tamaño y que consideran que no se les tiene en cuenta como a otros barrios o rincones del municipio, lo que en algunos casos los lleva a tomar decisiones de calado.

Esto es lo que ha sucedido a 46 kilómetros de Sevilla, donde un pueblo que es considerado uno de los más pobres de toda España culminó su segregación municipal y ya gestiona sus propios impuestos.

Estamos hablando de El Palmar de Troya, un pueblo que hace más de dos décadas comenzó a mover los hilos para separarse de Utrera, municipio al que pertenecía hasta que logró su segregación definitiva como municipio autónomo el 2 de octubre de 2018.

En esa fecha se culminó una lucha administrativa y popular, que permitió a los vecinos convertir su pueblo en el municipio número 106 de la provincia de Sevilla.

La independencia de El Palmar de Troya

Antes de conseguir su independencia municipal, el Palmar de Troya era una Entidad Local Autónoma dependiente del Ayuntamiento de Utrera, en la provincia de Sevilla. De esta manera, aunque tenía cierta gestión propia, no era un municipio independiente.

La petición de los vecinos para independizarse respondía principalmente a razones de gestión municipal y cercanía administrativa, pues muchos de ellos aseguraban que se estaba viviendo una decadencia social y cultural que "corría el riesgo de ser irreversible".

La Catedral del Palmar de Troya.

La Catedral del Palmar de Troya. E.E.

Al estar físicamente alejado del núcleo principal de Utrera, el municipio reclamaba más autonomía para gestionar servicios, presupuesto, urbanismo, mantenimiento y las necesidades del día a día de sus vecinos.

El proceso no estuvo exento de polémica, y es que antes de que fuese aprobada de forma definitiva su segregación, se informó de que el Consejo Consultivo de Andalucía había rechazado el decreto que lo posibilitaba. Sin embargo, finalmente la Junta de Andalucía aprobó la creación del nuevo municipio en 2018.

Desde ese momento, esta localidad de cerca de 2.300 habitantes está gobernada por Juan Carlos González García, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Se convirtió en el alcalde en los primeros años del nuevo municipio, momento en el que su partido obtuvo los 11 concejales.

En las elecciones municipales de 2023 volvió a ganar con claridad, aunque en este caso el Partido Popular (PP) obtuvo dos concejales en el Ayuntamiento para actuar como oposición.

Tras su independencia ha ganado autonomía y capacidad de inversión, y aunque sigue siendo un pequeño pueblo rural, con rentas bajas y mucho empleo temporal, gestiona sus propios impuestos.

Una de las consecuencias más positivas de este movimiento fue el aumento de recursos municipales, pasando su presupuesto a alcanzar los 2,6 millones de euros en 2021 gracias a los ingresos propios y nuevas vías de financiación.

Ese dinero ha sido utilizado para llevar a cabo distintas inversiones de las que se han beneficiado sus vecinos, como la creación de su centro cívico, donde se ubican servicios básicos como el Juzgado de Paz, el Registro Civil, el centro Guadalinfo y la biblioteca.

Más allá de su reciente independencia administrativa, la localidad es conocida en toda España por albergar uno de los fenómenos religiosos más polémicos y mediáticos del país: la Iglesia Palmariana.

La curiosa historia de El Palmar de Troya

El Palmar de Troya tiene una interesante historia que se remonta a los años 60, cuando las supuestas visiones de la Virgen María en uno de sus rincones llevaron a la creación de un negocio basado en supuestos milagros, apariciones y estigmas, engañando de forma masiva a fieles que llegaron a donar millones para comprar terrenos y construir un santuario.

Además, se constituyó la Iglesia Palmariana, que se enfrentó al Vaticano a través de Clemente Domínguez, su particular "Papa". Clemente era un empleado de una compañía de seguros que aseguró tener visiones místicas que se multiplicaron cuando se quedó ciego a causa de un accidente.

Sus palabras consiguieron atraer a miles de personas procedentes de todas partes del mundo, quienes encontraron tras los muros palmarianos un remanso de paz en una secta que vaciaba sus bolsillos al mismo tiempo que les provocaba daños en su mente sin que se diesen cuenta. De hecho, hubo un joven que llegó a mutilarse el pene y los testículos, además de clavarse púas de un cilicio en los ojos.

En el año 2016, el penúltimo Papa de la Iglesia Palmariana fue Sergio Ginés, un militar retirado y nacido en Mula (Murcia) que se hizo llamar Gregorio XVIII, optó por abandonar esta secta para fugarse con su novia Nieves Triviño a Sierra Nevada y confesar que todo era un montaje económico empleado para lavar dinero y evadir impuestos.

Tras ser acusado de llevarse dos millones de euros y huir con un BMW X6 usado como "papamóvil", trató casi dos años después de escalar los muros del recinto religioso, lo que desencadenó una reyerta a navajazos que acabó con un Sergio Ginés ingresado en el hospital tras recibir una puñalada en el pecho.

A día de hoy, la Iglesia Palmariana de El Palmar de Troya continúa activa, siendo su papa actual Markus Josef Odermatt, conocido como Pedro III. Nacido en Stans (Suiza), fue conocido como Padre Eliseo María de la Santa Faz antes de convertirse en papa.

La organización sigue siendo independiente del Vaticano y no reconocida por la Iglesia católica romana. Su sede se mantiene en El Palmar de Troya y continúa celebrando actos religiosos, además de mantener presencia pública en las redes sociales.