Lorena, enfermera, en un debate de laSexta Xplica.

Lorena, enfermera, en un debate de laSexta Xplica.

Estilo de vida

Lorena, enfermera con 20 años de antigüedad: "Mi sueldo no llega a los 1.100 euros. Son 900 y con complementos sube"

Incluso entre quienes tienen empleo, el fenómeno de los "trabajadores pobres" no deja de crecer en España, evidenciando que contar con un salario ya no garantiza estabilidad.

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Tener trabajo ya no garantiza llegar a fin de mes en España. Según la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el 8,5% de la población reconoce que llega a final de mes con mucha dificultad, mientras que más de un tercio no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.

Esta pérdida de poder adquisitivo no afecta únicamente a empleos precarios o de baja cualificación, sino que también alcanza a profesiones esenciales para el funcionamiento del país, como la enfermería, un colectivo que lleva años denunciando la falta de reconocimiento económico pese a asumir una elevada responsabilidad asistencial.

La situación resulta especialmente llamativa en un momento en el que España sigue teniendo una de las ratios de enfermeras más bajas de Europa. El Ministerio de Sanidad estima que harían falta alrededor de 100.000 profesionales más para igualar la media europea, una carencia que muchos trabajadores relacionan directamente con las condiciones laborales y salariales del sector.

Precisamente sobre esta situación ha hablado Lorena González en laSexta Xplica. Tras casi 20 años encadenando contratos temporales, la enfermera logró una plaza fija, aunque reconoce que su sueldo base apenas supera los 1.000 euros mensuales.

El salario mínimo en la salud

La dificultad para llegar a fin de mes se ha convertido en una realidad cotidiana para millones de personas en España.

De acuerdo con las últimas encuestas de condiciones de vida, cerca de un tercio de los hogares reconoce tener problemas para afrontar gastos básicos como el alquiler, la hipoteca o los suministros.

Incluso entre quienes tienen empleo, el fenómeno de los llamados "trabajadores pobres" no deja de crecer, evidenciando que contar con un salario ya no garantiza una estabilidad económica mínima.

Los ingresos ajustados, unidos a un mercado de la vivienda tensionado y a unos precios al alza, han situado a muchas familias en una situación de vulnerabilidad permanente.

Dentro del sistema sanitario, la presión económica se suma a unas malas condiciones laborales. En el caso concreto de la enfermería, el problema se agrava por la falta de personal, contratos inestables durante años, reconocimiento profesional insuficiente y sueldos bajos en comparación con otros países europeos.

Imagen de ilustración de un hospital.

Imagen de ilustración de un hospital.

Las enfermeras soportan turnos prolongados, turnos de noche frecuentes o guardias de 24 horas, fines de semana y festivos, además de una elevada responsabilidad asistencial.

A esta realidad se añade la falta de personal estructural, que obliga a cubrir más pacientes de los recomendables y reduce los márgenes de descanso.

Las advertencias de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud apuntan desde hace años a que España necesita incrementar de forma significativa el número de profesionales de enfermería para garantizar una atención segura y de calidad, pero las mejoras llegan con lentitud.

Sin embargo, profesionales como Lorena González explican con claridad el motivo de esta ausencia.

Según ha contado en laSexta Xplica, tras casi 20 años encadenando contratos temporales, logró finalmente una plaza fija como enfermera, un hito que, sin embargo, no se ha traducido en una mejora sustancial de sus condiciones económicas.

"Mi sueldo base no llega a los 1.100 euros. Son 900 y pico, y con complementos sube un poco más", explicó. Unas cantidades a las que, no obstante, se añaden los pluses por trabajar noches, fines de semana y festivos, que se abonan de forma separada.

Lorena explicó que realiza seis noches al mes, turnos de diez horas en los que permanece de pie atendiendo en solitario a unos 20 pacientes.

Por ese esfuerzo adicional, la compensación económica apenas supera los 200 euros. Una cantidad que, en su opinión, no refleja ni la exigencia física ni la responsabilidad que implica su trabajo.

Además del impacto personal, la enfermera subrayó las consecuencias que la falta de personal tiene sobre el sistema en su conjunto, alertando de que se trabaja "al límite" y de que esta situación pone en riesgo tanto a los pacientes como a los propios profesionales.