Zendaya en el estreno de la nueva temporada.

Zendaya en el estreno de la nueva temporada. Reuters

Estilo de vida

'Euphoria' y la evolución de sus actrices: de la omnipresencia de Zendaya al toque español de Rosalía y Priscilla Delgado

La nueva entrega de la serie de Sam Levinson regresa envuelta en nombres de mujer que llevan el mayor peso de la producción ante las cámaras.

Más información: Ni extrovertida ni introvertida, ahora llega otrovertida: la definición para las que sienten que no terminan de encajar

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Han pasado más de cuatro años desde que se estrenase la segunda temporada de Euphoria. Fue el 9 de enero de 2022. Ahora, la nueva fecha marcada en el calendario es la de este 12 de abril de 2026.

Además de con un puñado de personajes nuevos —incluida la mismísima Rosalía o la también española Priscilla Delgado, que interpretó uno de los papeles principales en la ficción española Los protegidos—, la propuesta de Sam Levinson también viene cargada de polémicas, una palabra que la acompaña desde que llegase a las pantallas.

Sin embargo, y teniendo en cuenta el tiempo que ha pasado desde el lanzamiento de la tanda de capítulos anteriores, es interesante hacer un análisis de los cambios que han sufrido los personajes femeninos de la mano de la evolución de sus protagonistas en la vida real, cada vez más expuestas y, también, más adultas.

Zendaya y Rue

La actriz encarna a una adolescente drogadicta con vaivenes en los que intenta superar el problema.

Para salir de la situación, se aferra especialmente a Jules —Hunter Schafer—, su interés amoroso, que, por supuesto, no es suficiente para escapar de la adicción. Eso es algo que tiene que partir de su propia motivación.

Mientras que la intérprete vive un momento dulce en su vida personal y profesional, como asevera en El Cultural la periodista María Cantó, está por todas partes en 2026, se involucra con un personaje que no puede ser más dispar de lo que ella representa.

"Aquí hay que evaluar lo que se conoce como el juego de rol", explica la psicóloga Ana Sánchez, haciendo referencia a la técnica en la que una persona representa un papel o situación simulada para explorar pensamientos, emociones y conductas.

"Teniendo esto en cuenta, siempre hay una parte del papel que se queda en ti. Es algo que se da y que han compartido conmigo amigas que hacen teatro", expresa la profesional, que alude a comentarios de la propia Zendaya, que en alguna ocasión ha afirmado que necesita sacudirse del personaje una vez que sale del set.

Zendaya en la presentación oficial de la nueva temporada.

Zendaya en la presentación oficial de la nueva temporada. Reuters

"Los actores asumen esa dualidad durante un tiempo determinado y en un contexto concreto, pero siempre queda algún residuo que puede resonar a través de cuestiones como '¿Qué haría Rue en esta situación?' o incluso en un proceso de disociación", cuenta la experta.

Todo esto recuerda, sin duda, a técnicas de interpretación como la del método, que tradicionalmente se ha asociado a perfiles actorales como el de Marlon Brandon, Robert De Niro, Heath Ledger o Christian Bale. En cuanto a nombres femeninos, Meryl Streep, Anne Hathaway, Cate Blanchett o Lady Gaga.

Esto consiste en un enfoque que busca vivir el personaje desde dentro, mimetizándose prácticamente con él y viviendo por el mismo 24/7, hasta que se apagan las luces. Siempre hay una profunda conexión psicológica y experiencial con el rol.

"Cuando alguien entra en la piel de estos papeles, hay una implicación emocional brutal que desemboca en un cansancio, en ese mismo plano, evidente. Estás trabajando con todo tu ser", destaca Sánchez.

Casi a la par del estreno de Euphoria, Zendaya llega a los cines también con El Drama, una comedia dramática que protagoniza con otro de los nombres más rutilantes del panorama hollywoodiense: Robert Pattinson.

Igualmente, la actriz es embajadora de Louis Vuitton y resulta habitual verla de, además de en alfombras rojas, en el front row de los desfiles de la casa. Sus estilismos, marcados por Law Roach, se miden y estudian al milímetro.

Sydney Sweeney y Cassie

Si antes se mencionaban las polémicas asociadas a la serie, sin duda la actriz encarna la propia palabra. Mucho ha cambiado en la vida de Sweeney desde que llegase la segunda temporada de la producción, cuando aún se tenía que desatar el huracán Cassie.

Ahora, su nombre pulula entre proyectos empresariales, acusaciones de ser partidaria de Trump, comedias románticas, algún que otro drama, una facturación económica exponencial y una cantidad de odio hacia su persona que va a la par.

Lo de Sydney Sweeney es un poco como lo de Juan Palomo. Ella misma se está encargando de meterse en el lodo y tampoco hace mucho por salir de él, lo que favorece la opinión de que todo aquello que se vierte sobre ella es más cierto que mentira.

Sydney Sweeney en la 'première'.

Sydney Sweeney en la 'première'. Reuters

"El papel de Cassie produce mucho rechazo", explica Ana Sánchez. En la temporada dos de la serie, muchos de los espectadores desearon hacerle lo mismo que Maddie, que tuvo un acto de violencia con la que era su mejor amiga tras descubrir que estaba con su exnovio.

¿El contexto de la chica agredida que ha llevado a tanto odio hacia el rol? Lo explica bien la periodista Andrea G. Cilleruelo: "Me parece un personaje muy complejo. Se le achaca el ser mala persona, pero esconde mucho. Siento que su comportamiento puede llegar a estar justificado".

La comunicadora comenta que cree que se la machaca sólo por el hecho de ser Cassie, además de que "se le ha puesto sambenito de puta, cuando ella no fue la que comenzó a sexualizarse. Lo hizo el que era su novio, que la grabó mientras mantenían relaciones íntimas y, además, difundió el vídeo. Esto es algo que la determina. Le han pasado cosas en este plano que al resto no", detalla.

Esa negatividad que existe hacia el papel de Sweeney puede afectar de forma directa a la persona real, a la actriz. La psicóloga Ana Sánchez habla de rechazo social. "En estos casos hay que cuidar mucho a qué se expone, de qué se alimenta, porque lo que hace ante la cámara se confunde con ella", comenta.

"Hay una línea muy delgada y la actriz tendrá que valorar su actuación partiendo de que el rol que interpreta no define quién es. Debe tener una opinión objetiva de su trabajo", añade.

Sobre Sweeney y Cassie también se pronuncia Paula, comunicadora especializada en moda y relaciones públicas de No Solo Una Idea.

"Su personaje no es de mis favoritos, aunque creo que lo interpreta muy bien. Le doy un 10 por eso. Tampoco soy fan de Sydney y quizás sí haya influido su papel en la serie con cómo la veo...", explica.

Alexa Demie y Maddy

Ella fue, sin duda, uno de los grandes iconos de la primera temporada. El mundo se rindió a sus pies, así como lo hizo con un clip viral de apenas unos segundos donde cantaba Yo Voy, de Zion y Lennox ft. Daddy Yankee.

La locura en torno a lo que generaba fue tal que se podría decir que desencadenó la vuelta por la estética dosmilera. Antes de que Emilia Mernes, una de las cantantes argentinas del momento, escogiera los brillos adornando los ojos como seña de identidad, ya lo hizo Maddy.

El personaje elevó a los altares de Hollywood, Pinterest y Balenciaga a Alexa Demie, que siempre ha sido muy privada con vida personal y que parece desaparecer entre temporada y temporada de la producción.

Ahora, en el estreno de la propuesta de Levinson, se ha presentado con un diseño de Bob Mackie y una estética algo cambiada, azotada por la vuelta de la delgadez extrema.

Alexa Demie con diseño de Bob Mackie en el estreno de la temporada.

Alexa Demie con diseño de Bob Mackie en el estreno de la temporada. Reuters

"Maddy es un ideal estético", cuenta Ana Sánchez, que alude a que eso puede desembocar en que se viva como una marca, sobre todo cuando ella representa todo lo que se ve aceptado socialmente.

"Esto otorga cierta protección a la hora de mostrarse vulnerable, pero también origina cierta rigidez si no consigo salirme del personaje, por lo que puede haber un coste de identidad para la actriz. Esto se da mucho cuando los actores comienzan a trabajar siendo niños, como sucedió con Miley Cyrus", explica la psicóloga.

Hunter Schafer y Jules

Jules Vaughn no sólo irrumpió de forma disruptiva en el East Highland High School —el instituto de Euphoria—, sino que también lo hizo en las pantallas.

El halo del sexo siempre ha estado presente en la serie, algo por lo que se ha criticado también mucho a Levinson. Sin duda, fue la carta de presentación de este personaje, interpretado por una chica trans que ejerce ese mismo rol en la producción.

En sus primeras apariciones se acuesta con Cal Jacobs (Erick Dane), el padre de Nate, que también se siente atraído por la recién llegada. Esta más tarde demuestra que la persona que verdaderamente le atrae es Rue, el papel de Zendaya.

"En este caso es donde menos difuminada está la experiencia de la ficción. Esa búsqueda de la identidad la han tenido tanto el personaje como la actriz y puede ser más influyente por la expectativa de ser como su papel en la vida real. Aquí el juego de rol es mucho más arriesgado", explica Ana Sánchez.

"Todas las actrices al hacer este trabajo exploran su propia realidad. Pero, por suerte, tienen formación al respecto y están acompañadas de coaches —aquí aparece también la figura del coordinador de intimidad—, lo que las ayuda a desarrollar su labor pero también a salir de ella", añade.



Entre los deseos de Paula para la nueva temporada, está ver una vuelta de la pareja formada por Rue y Jules. "Me gustaría que volvieran juntas", expresa.

El huracán made in Spain

En esta tercera entrega de la serie no sólo se habla en inglés, sino que el español se ha instalado en el set de rodaje. Por vicisitudes de la vida —y adicciones varias—, Rue se ve obligada a moverse a México.

Sin embargo, que el país se convierta en escenario de las historias no es el único detalle que hace que el idioma se refleje en la propuesta.

Rosalía se cuela ahora en esta tanda de episodios de Euphoria. La cantante interpreta el rol de Magick, una bailarina de pole dance que no le quita ojo a Zendaya en sus tareas.

En las primeras imágenes de la mente creativa de LUX aparece con un collarín con abalorios. Toda una declaración de intenciones de por dónde navegará su personaje.

"La llegada de Rosalía me causa curiosidad, pero no grandes expectativas", dice Andrea G. Cilleruelo. La periodista alude a que cuando los famosos se meten en este tipo de producciones pueden parecer una especie de parche para solventar ciertas grietas.

"Puede encajar por estética... Eso sí, han pasado dos años desde el final de la temporada anterior, que dejó al público con mal sabor de boca, así que puede ser una forma de enganchar a más gente", concluye.

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Paula, por su parte, comenta que siempre es favorable ver de forma internacional el talento español, pero que "hay muchos actores nacionales que podrían estar ahí. No sé cómo se le dará a Rosalía lo de ponerse delante de una cámara. Habrá que verlo".

No obstante, hay otro nombre made in Spain que ha compartido set con la catalana: Priscilla Delgado, que arrancó su carrera profesional siendo una niña. En su currículum, destaca su participación en Los protegidos, aunque ha llegado a trabajar con Pedro Almodóvar. En concreto, en Julieta.

Su contratación llegó dos semanas antes de que comenzara el rodaje, según relata Vanity Fair, y todo apunta a que compartirá espacio de trabajo, el club de striptease, con Rosalía.

Ahora, cuatro años después —y hablando algo de español— Euphoria regresa como el fenómeno televisivo que siempre fue, pero también como una especie de espejo incómodo, en ocasiones, de las realidades de sus protagonistas.

Al margen de tramas y polémicas, la serie enlaza con una idea inevitable que es la de la pregunta de cuánto hay de ficción y cuánto de realidad en cada uno de los capítulos; en cada una de las vidas.

En ese terreno de aguas movedizas navegan las actrices, siempre medidas con un rasero diferente al que los mira a ellos.