Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social.

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social. Imagen de archivo

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Confirmado por el Estatuto de los Trabajadores: "Puedes dimitir y cobrar el paro en estos casos"

Dejar un trabajo no siempre implica perder derechos: existen situaciones en las que el trabajador puede dimitir, cobrar el paro y recibir indemnización.

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Un contrato de trabajo se puede extinguir de diferentes maneras, en función de si se trata de una iniciativa tomada por el propio empleado o la empresa, y el motivo que hay detrás de esta extinción.

En algunas ocasiones se da por voluntad del trabajador, que solicita la baja voluntaria, o bien por decisión de la empresa, ya sea a través de un despido disciplinario u objetivo, por causas ajenas a la voluntad de las partes, como cuando llega la finalización del contrato temporal, por jubilación, por incapacidad permanente o por el fallecimiento del trabajador.

Más allá de estas razones, también hay ocasiones en las que se extingue el contrato por mutuo acuerdo entre trabajador y empresa. Cada manera de extinción lleva asociadas unas consecuencias diferentes en lo relativo a finiquito, indemnización y derecho a prestaciones.

Cuando es el trabajador el que toma la decisión de abandonar su puesto de trabajo y la empresa, es habitual que se hable de baja voluntaria, sin que se contemple la posibilidad del autodespido.

El autodespido da derecho a paro

El autodespido tiene lugar en el caso en el que el empleado solicita judicialmente la extinción de su contrato por una causa que se puede imputar al empresario, amparándose para ello en el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores.

No se puede solicitar el autodespido en todos los casos, sino que solo será posible recurrir a él cuando se cumplan una serie de malas praxis por parte del empresario:

  • Si existen impagos o retrasos continuados del salario.
  • Si se produce una modificación sustancial de las condiciones de trabajo sin causa justificada y que afecta al horario, al salario o a las funciones a desempeñar, entre otras.
  • En los casos en los que el trabajador sufra acoso laboral o un trato degradante.
  • Cuando existe una falta grave de medidas de seguridad o de prevención.
  • Cuando se producen incumplimientos de contrato graves y reiterados.

Además, el incumplimiento deberá ser sostenido en el tiempo para que el trabajador tenga la posibilidad de aplicar el autodespido. Si puede solicitarlo y es aprobado, se extinguirá el contrato y el trabajador disfrutará de una serie de derechos.

Para empezar, tendrá derecho a una indemnización que es igual a la de un despido improcedente, que equivale a 33 días por año trabajado, derecho a paro y la posible reclamación de salarios pendientes.

Cómo solicitar el autodespido

El autodespido no es un proceso que se pueda dar de manera inmediata ni unilateralmente. A diferencia de lo que sucede con una dimisión, en la que el empleado solo tiene que comunicar la decisión de abandonar la empresa, en este caso deberá ser validado por un juez.

Será el juez quien pueda reconocer los derechos asociados al autodespido, como la indemnización y el poder acceder a la prestación por desempleo. Se trata de un procedimiento legal en el que el trabajador deberá presentar pruebas sólidas del incumplimiento empresarial.

A partir de ahí, tendrá que seguir una serie de pasos de carácter obligatorio, teniendo en cuenta que no es suficiente con alegar que se han vulnerado los derechos laborales, sino que tendrá que demostrarse de manera fehaciente que el empresario ha incurrido en una falta que es lo suficientemente grave como para que se justifique la extinción unilateral del contrato.

Durante el proceso judicial, el trabajador se puede encontrar con distintas situaciones, puesto que puede continuar trabajando en la empresa hasta que se resuelva su caso, solicitar medidas cautelares o, en determinados casos, dejar de acudir al puesto laboral si la situación es insostenible.

Sin embargo, se debe ser consciente de que la decisión adoptada tiene sus implicaciones a nivel legal, y es por ello por lo que conviene evaluar cada una de ellas con sumo cuidado para evitar que pueda jugar en contra del empleado.

El autodespido supone tener que interponer una reclamación judicial, por lo que se aconseja contar con el asesoramiento de un profesional especializado desde el principio, pues cualquier error en la presentación de la demanda o la recopilación de pruebas puede hacer que la solicitud sea desestimada.

En este último caso, el trabajador podría verse en una situación de vulnerabilidad, sin derecho a recibir indemnización alguna ni acceso a la prestación por desempleo. Por este motivo, conviene conocer cómo llevar a cabo este proceso paso a paso.

Pasos para solicitar el autodespido

Para que el autodespido tenga validez legal y el trabajador pueda acceder a la correspondiente indemnización, se debe presentar una demanda ante el Juzgado de lo Social. El primer paso, no obstante, será interponer una papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) de la comunidad autónoma que corresponda.

Este es un paso obligatorio antes de acudir a los tribunales, tratando de lograr que haya acuerdo entre trabajador y empresa sin llegar a juicio. En el caso de que no haya acuerdo, se presentará la demanda, en la que habrá que exponer los hechos de forma clara y detallada e incluir la causa específica de acuerdo al artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores.

Una vez presentada la demanda, habrá que esperar a la decisión del juez, que, si le da la razón al trabajador y reconoce la existencia de un incumplimiento grave por parte del empresario, se declarará la extinción del contrato con derecho a indemnización.

En ese caso tendrá, como ya hemos mencionado, la misma compensación que en un despido improcedente.