Eva Arguiñano, chef.

Eva Arguiñano, chef.

Estilo de vida

Eva Arguiñano, chef (65): "Me levanto temprano y siempre duermo 8 horas, desayuno variado y camino 1 hora por las tardes"

Su ejemplo ofrece una imagen realista y alcanzable del cuidado personal en la madurez de la mujer.

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La reconocida chef Eva Arguiñano, hermana de Karlos Arguiñano, forma parte del jurado de Top Chef: dulces y famosos en La 1.

Su presencia en televisión ha sido constante desde finales de los 90. Primero junto a su hermano y, más recientemente, como referente de la repostería casera en distintos formatos culinarios.

Pero, más allá de su extensa trayectoria profesional como una de las cocineras más reconocidas de nuestro país, Eva sigue una estricta rutina diaria que le permite mantenerse en forma a sus 65 años.

A sus 65 años, transmite cercanía y disciplina a partes iguales. Su estilo de vida, marcado por la constancia, tiene tres pilares claros: descanso, alimentación equilibrada y ejercicio diario.

En una conversación con Lecturas, ha detallado cómo organiza sus días y qué hábitos sigue para mantenerse en forma pasados los 60.

Rutina y metodología

Eva Arguiñano madruga a diario. El descanso es innegociable en su día a día y lo considera una de las claves de su bienestar.

"Me levanto temprano después de dormir 8 horas, desayuno bien y variado, poniendo proteína. Después, a las dos horas, hago una horita de ejercicio y luego, las obligaciones", explica.

Su desayuno incluye proteína y variedad, algo que comparte con su hermano Karlos. Ambos coinciden en la importancia de empezar el día con energía y planificación.

Tras ese primer impulso matutino, llega el momento del entrenamiento. Una hora de actividad física antes de afrontar compromisos profesionales o personales.

La constancia es la palabra que mejor define su organización. No improvisa, sino que sigue un esquema que repite a diario.

En un entorno como el suyo, rodeado de dulces y elaboraciones calóricos, mantener el equilibrio resulta esencial. La repostera insiste en que no se trata de privarse, sino de compensar.

"Por la tarde, camino una hora más o menos y me acuesto temprano", añade. De nuevo, el descanso aparece como parte central de su disciplina.

Caminar forma parte de su rutina habitual. Una actividad accesible y sostenible en el tiempo que le permite mantenerse activa sin necesidad de grandes despliegues.

Ejercicio y equilibrio

Su testimonio conecta con una realidad cada vez más presente: la importancia de cuidar la masa muscular y el metabolismo a partir de los 50.

El catedrático Felipe Isidro explicó en una entrevista en Clara que "caminar es una excelente forma de actividad física para una mejor salud metabólica que ayude a oxidar ácidos grasos".

Según el experto, esta práctica "favorece el metabolismo y ayuda a evitar la acumulación de calorías no utilizadas". No obstante, también señala que conviene prestar atención a la intensidad.

Recomienda una cadencia aproximada de entre 120 y 140 pasos por minuto para obtener un mayor rendimiento. Además, subraya la necesidad de complementar las caminatas con ejercicios de fuerza.

En esa línea se pronuncia también la entrenadora Paula Galán. Para mujeres mayores de 50 y 60 años, aconseja caminar cuatro o cinco días a la semana.

A ello suma entrenamiento de fuerza al menos dos o tres días y sesiones de pilates entre dos y cuatro jornadas semanales.

Cuando habla de fuerza, se refiere a ejercicios globales como sentadillas, zancadas, trabajo de tracción dorsal o empujes.

"No hace falta entrenar como un atleta, pero sí generar una cierta fatiga muscular. A partir de los 50, la fuerza deja de ser estética y pasa a ser salud", explica.

El trabajo de estabilidad central, movilidad torácica y equilibrio también resulta fundamental, especialmente para prevenir lesiones y mantener autonomía.

Aunque Eva Arguiñano no detalla el contenido exacto de su hora de ejercicio matutino, su disciplina diaria encaja con estas recomendaciones.

Punto de inflexión vital

En 2013, la chef sufrió un infarto que marcó un antes y un después en su forma de entender la salud. Desde entonces, adoptó un enfoque todavía más metódico. La prevención se convirtió en prioridad.

"Hago vida sana, soy muy de método: como bien y hago ejercicio a diario", afirma. Esa declaración resume su filosofía actual. Sin excesos, pero sin descuidarse. Sin obsesiones, pero con constancia.

Trabajar rodeada de tartas, bizcochos y creaciones dulces no significa consumirlos sin control. La repostera defiende la moderación y el equilibrio.

Descanso suficiente, hidratación adecuada y una pauta nutricional adaptada a cada etapa vital completan su esquema.

La combinación de déficit calórico controlado y actividad física regular es, según los expertos, la base para mantener un peso saludable y reducir riesgos.

Eva Arguiñano ha convertido la disciplina en aliada. A sus 65 años, demuestra que el bienestar no es fruto de soluciones rápidas, sino de hábitos sostenidos.