María Jesús Montero, ministra de Hacienda.

María Jesús Montero, ministra de Hacienda. Imagen de archivo

Estilo de vida

Confirmado por Hacienda: "Si tus padres te envían dinero, no importa si son 5 o 300 euros, hay que declararlo"

Incluso los gestos más cotidianos entre familiares dejan de ser invisibles para Hacienda, sin importar si son 5 o 200 euros. 

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Desde el 1 de enero de 2026, Hacienda mira con lupa algo que hasta ahora pasaba casi siempre desapercibido: los pequeños pagos periódicos entre particulares.

No importa si son 20, 50 o 300 euros, ni siquiera importa si se hacen por Bizum, transferencia o tarjeta. Lo que importa es la frecuencia.

El cambio supone un giro silencioso, pero profundo en la forma en que la Agencia Tributaria controla el dinero que circula entre familiares.

Ayudas que hasta ahora se consideraban normales (como que unos padres ayuden a su hijo a pagar el alquiler o que un hijo complemente la pensión de sus padres) pueden empezar a levantar sospechas fiscales.

El foco ya no está en las grandes cantidades. Durante años, los bancos solo tenían la obligación de informar de movimientos superiores a 3.000 euros. Ese umbral ha desaparecido. Ahora lo que se vigila es el patrón. 

Es decir, si un ingreso se repite cada mes y no hay devolución, Hacienda puede interpretarlo como algo más que una simple ayuda.

La experta en economía Alba Estévez, divulgadora en redes sociales, lo resume de forma directa: "Si tu padre te manda 300 euros todos los meses, desde enero Hacienda te va a decir que lo declares". El problema no es la cantidad, sino la costumbre.

En un país donde cada vez más jóvenes dependen del apoyo familiar para sobrevivir al precio de la vivienda y al coste de la vida, la medida ha encendido muchas alarmas.

Cuando puede parecer una donación

La clave está en cómo interpreta Hacienda esos ingresos periódicos. Si no existe devolución y hay continuidad en el tiempo, la Agencia Tributaria puede considerarlos una donación encubierta.

Y si se trata de una donación, entra en juego el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que no es igual en todas las comunidades autónomas. En algunas regiones es casi simbólico. En otras, puede suponer un golpe importante al bolsillo.

Hasta ahora, miles de familias se organizaban así sin mayor preocupación. Un padre que ayuda con 200 o 300 euros al mes. Un hijo que completa los ingresos de unos padres con pensiones bajas. Movimientos habituales, discretos y sin mayor recorrido administrativo.

Persona realizando un bizum a través de la aplicación.

Persona realizando un bizum a través de la aplicación.

Con la nueva interpretación, esa normalidad cambia. Si hay regularidad, Hacienda puede exigir explicaciones. Y si no hay un concepto claro que justifique ese dinero, puede exigir que se tribute como donación.

No es que esté prohibido ayudar económicamente a un familiar. El problema es no darle forma legal. La ley no persigue el apoyo familiar, sino que ese apoyo circule fuera de cualquier control fiscal.

Existen dos vías para evitar problemas. La primera es declarar directamente la donación y pagar el impuesto correspondiente. La segunda es formalizar un préstamo familiar, aunque sea sin intereses, con un calendario de devolución y comunicarlo a Hacienda.

En ese caso, el dinero deja de ser una donación y pasa a ser un préstamo, aunque luego la devolución sea simbólica o muy a largo plazo.

Nuevo radar de Hacienda

El otro gran pilar del cambio está en los pagos electrónicos. Bizum, tarjetas y transferencias quedan bajo un control mucho más exhaustivo. En España se realizan millones de operaciones de Bizum cada día, y una parte creciente de pequeños negocios lo usa como medio de cobro habitual.

A partir de 2026, cada ingreso cuenta. Especialmente para los autónomos. Ya no importa si son 10, 20 o 50 euros. Cada movimiento debe estar respaldado por una factura o un justificante.

Hacienda quiere cerrar una de las grietas más comunes del sistema: los pequeños cobros no declarados que, sumados, acaban siendo una parte relevante de los ingresos reales. No hay ingresos "demasiado pequeños" para no ser controlados. Todo suma y todo deja rastro digital.

Esto no significa que se vaya a sancionar automáticamente cada Bizum entre amigos. Pero sí que, si esos ingresos se repiten y tienen apariencia de actividad económica, saltarán las alertas. En la práctica, el margen para moverse en la economía informal se reduce todavía más.

Un control más exhaustivo

El discurso oficial es que el objetivo es mejorar el control fiscal y reducir el fraude. Pero muchos expertos señalan un efecto colateral incómodo: es mucho más fácil vigilar a quien mueve 200 euros al mes que a quien esconde grandes fortunas con ingeniería financiera.

La sensación de agravio es evidente en muchas familias. Para ellas, no se trata de evasión fiscal, sino de simple supervivencia en un contexto económico cada vez más asfixiante.

La medida no prohíbe ayudar a un hijo ni apoyar a unos padres. Pero obliga a hacerlo con papeles, formularios y, en algunos casos, impuestos.