La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Europa Press

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Subida de impuestos para las autónomas en 2026: "Hasta el 32% de los ingresos para quienes menos ganan"

La propuesta tensa a un sector especialmente castigado en la economía española, que asegura que no puede asumir más impuestos.

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La propuesta del Gobierno para actualizar las cuotas de los trabajadores autónomos a partir de 2026 ha reabierto el conflicto entre el Ejecutivo y una parte del sector.

El nuevo esquema plantea una subida generalizada de las cotizaciones, incluso en los tramos más bajos de ingresos, lo que ha provocado un fuerte rechazo entre asociaciones profesionales y ha generado tensiones dentro del propio bloque parlamentario que sostiene al Gobierno.

Según los cálculos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el objetivo es avanzar de forma gradual hacia un sistema de cotización por ingresos reales que estará plenamente en vigor en 2032.

Sin embargo, para muchos autónomos con rendimientos modestos, la subida prevista para 2026 supone un esfuerzo difícil de asumir.

En un contexto marcado por el encarecimiento de la vida y la falta de estabilidad laboral, las organizaciones del sector alertan de que el nuevo modelo puede empujar a miles de trabajadores por cuenta propia a situaciones de mayor precariedad o incluso a la economía sumergida.

Qué sube en 2026

La clave de la polémica está en los tramos más bajos de ingresos. Según la propuesta de la Seguridad Social, los autónomos que declaren rendimientos netos de hasta 670 euros mensuales pasarán a pagar en 2026 una cuota de 217,34 euros. Esto supone destinar más del 32% de sus ingresos únicamente a cotizaciones sociales.

Actualmente, ese mismo perfil paga alrededor de 200 euros al mes, lo que ya representa cerca del 30% de sus rendimientos.

El incremento, aunque pueda parecer moderado en cifras absolutas, se vuelve especialmente gravoso para quienes se mueven en el umbral del salario mínimo o por debajo de él.

Las previsiones del Gobierno no se quedan ahí. Si se mantiene la senda planteada, estas cuotas seguirían aumentando en los años siguientes, hasta superar los 250 euros mensuales antes de 2029. Para las asociaciones de autónomos, el problema no es solo la subida puntual, sino la acumulación progresiva de incrementos en rentas muy bajas.

Desde la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) lo califican de "paso atrás". "No puede ser que la gente que está en el umbral del salario mínimo tenga que dedicar un tercio de sus ingresos a pagar la cuota", advierten. A su juicio, la reforma no cumple ni con la proporcionalidad ni con la progresividad fiscal.

Una propuesta criticada

La propuesta ha generado un rechazo que va más allá de las organizaciones de autónomos. Partidos de la oposición han anunciado su voto en contra si el texto llega al Congreso sin cambios sustanciales. Pero también dentro del Gobierno han surgido críticas.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha cuestionado públicamente el planteamiento y ha defendido que la progresividad "debe empezar por arriba". En su opinión, el esquema actual penaliza a quienes menos ingresan y no carga lo suficiente sobre las rentas más altas.

Desde el Ministerio que dirige Elma Saiz se insiste en que no se trata de una subida aislada, sino del cumplimiento de la reforma pactada en 2022 con las asociaciones representativas del sector. El argumento central es que este camino permitirá mejorar las prestaciones futuras de los autónomos y acercarlas a las de los trabajadores asalariados.

Los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, respaldan en parte esta tesis. Recuerdan que el sistema de ingresos reales busca corregir desequilibrios históricos, aunque admiten que la propuesta “tiene margen de mejora” y que es necesario reforzar la protección de quienes tienen menos ingresos.

Autónomos con menos ingresos

Más allá del debate político, la subida prevista para 2026 tiene un impacto claro en miles de trabajadores por cuenta propia que apenas logran cubrir gastos básicos. Para ellos, una cuota de más de 217 euros supone elegir entre cotizar o llegar a fin de mes.

Las asociaciones alertan de que este escenario puede desincentivar el alta como autónomo, fomentar el trabajo en negro o provocar el abandono de actividades económicas ya frágiles. "La proporcionalidad no es que todos paguen más, sino que pague más quien más gana", insisten desde UATAE.

El Gobierno, por su parte, pide tiempo y calma. La negociación sigue abierta y el Ejecutivo defiende que este es solo el inicio de un proceso. Pero con la subida de cuotas de 2026 sobre la mesa, el conflicto entre sostenibilidad del sistema y supervivencia de los autónomos con menos ingresos está lejos de cerrarse.