Erika di Martino con sus cinco hijos.

Erika di Martino con sus cinco hijos.

Estilo de vida

Erika di Martino, madre de 5 hijos: "Ninguno de ellos ha ido al colegio, en casa aprenden a ser más responsables"

Erika reconoce el esfuerzo de los docentes, pero señala que las aulas masificadas y la falta de recursos dificultan cualquier intento de enseñanza.

Más información: Lara Álvarez (39), sobre por qué abandonó Mediaset después de 10 años: "Sentía culpa y ansiedad"

Publicada

Según las estimaciones, entre 2.000 y 4.000 familias en España practican actualmente el homeschooling, o educación en casa. Este aumento se ha acentuado en los últimos años, especialmente tras la pandemia, cuando muchas familias se vieron obligadas a cuestionar los modelos tradicionales y la organización en el hogar.

Pese a ese crecimiento, España sigue estando muy por detrás de otros países donde la educación en casa está más normalizada social y legalmente, como en Estados Unidos, donde el homeschooling es una opción impulsada por razones económicas, o en Italia, donde está mucho mejor reconocido.

Una de las italianas que lo practica, y además lo recomienda, es Erika di Martino. Según ha contado al medio Laggo, ninguno de sus cinco hijos ha ido al colegio, una decisión que no nació del rechazo a la escuela, sino de una reflexión sobre la infancia y los procesos naturales de aprendizaje.

La educación en casa, según Erika

Erika di Martino es una madre, escritora y referente en el movimiento del homeschooling en Italia, conocida por educar a sus cinco hijos íntegramente en casa y por su labor de divulgación sobre la educación familiar fuera del sistema escolar tradicional.

Con formación en idiomas y una trayectoria profesional que incluye enseñanza, coaching educativo y gestión de comunidades online, ha dedicado más de una década a promover la educación en casa como una opción válida y respetuosa del desarrollo infantil.

Para Erika, el punto de partida no fue una oposición ideológica a la escuela, sino una intuición profunda sobre la necesidad de proteger los primeros años de vida de una excesiva institucionalización.

Observando a sus hijos, descubrió que aprendían de manera natural a través del juego, la convivencia diaria y las relaciones humanas, sin necesidad de estructuras rígidas ni horarios impuestos.

Con el paso del tiempo, esa observación se transformó en una decisión consciente: no interrumpir ese proceso espontáneo para adaptarlo a un sistema que, en su opinión, responde más a exigencias externas que a las verdaderas necesidades de los niños.

La experiencia, subraya Erika, no solo ha sido accesible, sino también efectiva a largo plazo. Su hijo mayor, que nunca ha pisado un aula escolar, cursa actualmente tercer año de Ingeniería Matemática en la Universidad Politécnica de Milán.

Erika di Martino durante una entrevista en Italia.

Erika di Martino durante una entrevista en Italia.

Los demás hijos, ya adultos, están incorporados al mundo laboral. Para Erika, estos recorridos vitales son una prueba de que la educación en casa no limita las oportunidades, sino que puede sentar bases para la autonomía y la responsabilidad personal.

En su experiencia, crecer fuera del sistema escolar ha permitido a sus hijos relacionarse con personas de distintas edades, desarrollar empatía y adaptarse a contextos diversos.

"La escuela no garantiza automáticamente relaciones sanas. Fuera del sistema escolar, los niños experimentan relaciones intergeneracionales más auténticas en contextos reales. Por supuesto, es un aspecto que los padres deben abordar con cuidado", comenta la italiana al medio citado.

La autonomía es, para Erika, una de las competencias que más naturalmente se desarrolla fuera de la escuela tradicional. Al no depender de horarios impuestos ni de tareas obligadas, los niños aprenden desde pequeños a gestionar su tiempo, tomar decisiones y asumir las consecuencias de sus actos.

La curiosidad, añade, se convierte en el verdadero motor del aprendizaje cuando no está mediada por la obligación ni por la evaluación constante.

Este enfoque educativo está estrechamente ligado a lo que ella denomina crianza con alto contacto, una forma de relación basada en la presencia atenta y el respeto por los ritmos del niño.

"No se trata solo de prácticas, sino de una actitud: estar presente sin interferir, guiar sin controlar. A veces enseñas, a veces observas, a veces aprendemos juntos. El rol más auténtico es el del facilitador, capaz de cambiar de postura con flexibilidad", explica.

Desde esta mirada, Erika no oculta una visión crítica sobre el sistema educativo actual. Considera que muchas escuelas siguen siendo anacrónicas, excesivamente centradas en currículos cerrados y evaluaciones que dejan poco margen a las habilidades prácticas y a las situaciones de la vida real.

La italiana reconoce el esfuerzo de muchos docentes, pero señala que las aulas masificadas y la falta de recursos dificultan cualquier intento de transformación profunda.

En su familia, la educación en casa nunca se ha planteado como una imposición. Sus hijos, asegura, siempre han tenido la posibilidad de elegir el camino escolar si así lo deseaban, algo que nunca han solicitado.

Erika no solo educa a sus hijos, sino que además comparte su experiencia y conocimiento con otras familias a través de su blog Controscuola, un espacio de referencia en Italia para quienes se plantean o ya practican la educación en casa.

En este sitio web reúne artículos, guías prácticas y respuestas a dudas habituales sobre cómo empezar y organizar el homeschooling, desde aspectos legales hasta estrategias para mantener vivo el interés por aprender.