Fotografía nupcial.

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Actualidad

¿Un matrimonio feliz? Estas son las cinco claves para crear un contrato amoroso feminista

La periodista escritora Coral Herrera nos trae las herramientas para negociar en pareja, cuidar la relación y disfrutar de forma sana del amor dentro del matrimonio. 

14 octubre, 2021 01:36
El romanticismo patriarcal y los mitos del amor romántico que hemos mamado desde la infancia son algunos de los objetivos actuales del movimiento feminista, que lucha por romper esas normas y estigmas que rodean a la mujer en sus relaciones. Nuevas formas de crear vínculos y alternativas al "felices para siempre" del clásico matrimonio que algunas teóricas feministas han analizado, como el caso de Coral Herrera, que publicó su aclamado Mujeres que ya no sufren por amor y ahora regresa con El contrato amoroso (Editorial Catarata) donde recoge las herramientas para mujeres que negocian en la pareja. 
Pero ¿qué es un contrato de amor? Un contrato de amor es un listado de pactos a los que llegamos para cuidar la relación, para así poder disfrutar del amor, y "que ha de ser revisado cada cierto tiempo, y ver si se están cumpliendo los acuerdos, o si es necesario pactar cosas nuevas". Lejos de papeleos y amor legal, este contrato nace de la lucha por terminar con la estructura patriarcal, "que asume que las mujeres tenemos que trabajar gratis para nuestros maridos e hijos varones", como dice durante nustra entrevista la autora. 
Como explica Herrera, lo tradicional es que el hombre traiga el salario a casa y la mujer, además de traer también su salario al hogar, se encargue absolutamente de todo lo relacionado con el cuidado doméstico. "Esta estructura de relación basada en la explotación es una injusticia social: para evitar el abuso hay que sentarse a negociar y a firmar unos acuerdos que nos permitan crear una pareja basada en la igualdad, el respeto y los cuidados mutuos", explica la autora. Un acuerdo que explica en su libro y del que nos aporta algunos puntos esenciales. 
Portada de 'El contrato amoroso', el nuevo libro de Coral Herrera.

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Portada de 'El contrato amoroso', el nuevo libro de Coral Herrera. Editorial Catarata

Las cinco claves

Tener un matrimonio feliz sin caer en clichés patriarcales es posible. En este manual se dan algunas de las herramientas fundamentales para conseguirlo, pero existen cinco claves que se pueden seguir. 
El primer punto que destaca es2 que los hombres sean autónomos y sepan cuidarse a sí mismos". En segundo lugar, que los hombres sepan cuidar los espacios que habitan. Otras de las claves es que sepan cuidar a su pareja y a los hijos/as si tienen y "que se quiten la corona de reyes para renunciar a sus privilegios". Por último, para Coral Herrera la quinta clave es que las mujeres nos rebelemos ante el rol de sirvienta, criada y asistenta de nuestras parejas.
Para ello, también es esencial dialogar desde la no violencia a la que en muchas ocasiones se acude por tener pocas herramientas comunicativas y asertivas. "Las mujeres tenemos que aprender a decir que no, a poner límites y a ser asertivas. Nos han educado para obedecer, para evitar conflictos, para agradar y complacer a los hombres. Nos están todo el rato queriendo hacer creer que amar es servir, sacrificarse, renunciar, y sufrir, así que nos cuesta mucho defender nuestro derecho a vivir una buena vida, y a disfrutar del sexo y del amor", explica. 
Aquí entra el debate de la responsabilidad y educación emocional que escasea en todas las generaciones y sobre todo en la figura masculina. "A los hombres no les estamos educando para que aprendan a dialogar: en todos los productos culturales (cómics, películas, canciones, etc.) les hacemos creer que la única manera de conseguir lo que quieren es mediante la dominación y la fuerza. Apenas tienen referentes de masculinidades no violentas: sus héroes no utilizan sus habilidades, solo tienen armas en las manos para imponerse", afirma Coral Herrera. 
Así, el compartir y colaborar son dos verbos poco presentes a la hora de trabajar en equipo en una relación matrimonial. "Para aprender las artes de la negociación y la comunicación no violenta, deberíamos poder adquirir esas herramientas desde nuestra más tierna infancia. En primer lugar, que nos enseñen a cuidar nuestras palabras, a cuidar nuestras emociones fuertes, y a resolver conflictos sin hacer daño a la otra persona, y sin permitir que nos hagan daño. Es todo un reto lo de aprender a tratarse bien en un mundo tan violento, pero estoy segura de que si el feminismo entra en la educación, lograremos dar herramientas a las nuevas generaciones para que puedan quererse bien y para que puedan construir relaciones igualitarias y libres de explotación, violencia y sufrimiento", explica.

¿Renunciar para ser feliz?

¿Debemos renunciar a cosas para ser feliz en pareja? Dicen que en toda relación amorosa hay que hacer esfuerzos por el otro, pero ¿hasta qué punto? "Hasta ahora las mujeres teníamos que renunciar o posponer nuestra carrera para apoyar al hombre. También se espera de nosotras que renunciemos a nuestras pasiones y a nuestra red afectiva, que nos olvidáramos de nuestros deseos y necesidades y pusiéramos las necesidades de los demás en primer lugar. Ahora ya sabemos que los que tienen que renunciar son ellos: los hombres del siglo XXI deben renunciar a la doble vida que les regala el patriarcado, y al privilegio de tener criada gratis las 24 horas, los 365 días al año", denuncia la escritora. 
La idea de la esposa ha acompañado a las mujeres por los siglos de los siglos, como si éste fuera el último fin junto con la procreación. Aunque en pleno 2021 existen muchas opciones y caminos distintos que se alejan de la maternidad y el matrimonio, la autora afirma que seguimos educando a las niñas con las ideas tradicionales. "Sin un hombre no son nada, sin pareja son solo una mitad, si no logran emparejarse y formar una familia feliz son unas fracasadas... la presión social y familiar es fortísima. Nuestra sociedad engaña a las niñas haciéndoles creer que van a ser princesas, cuando en realidad acabamos todas de sirvientas, cuidadoras, secretarias, psicólogas, enfermeras, niñeras, cocineras, de nuestros maridos", explica con indignación.
 

Relaciones de poder

En todas las relaciones el poder es peligroso, por ello (más aún en las relaciones de pareja) es esencial que exista una equidad, un equilibrio. Aunque en muchas ocasiones, el enamoramiento y la empatía pueden derivar en una situación con poderes y posiciones muy diferentes entre ambas partes. 
Cada uno de nosotros y nosotras intentamos conseguir lo que necesitamos, lo que deseamos y lo que queremos, y para ello utilizamos unas estrategias determinadas. "A nosotras nos han hecho creer que la mejor forma de ejercer nuestro poder es utilizando el chantaje y el victimismo, y situándonos en posiciones de sumisión, pero lo cierto es que esta estrategia no funciona, no es útil para construir relaciones igualitarias", explica Herrera.
Para ella es esencial tener en cuenta que existe una desigualdad de fondo que debe tenerse en cuenta, sobre todo a la hora de hablar de salud sexual o en el tema de los gastos. "Los hombres ganan un 23% más de salario y sufren menos desempleo, jamás les echan del trabajo cuando van a ser padres, ninguna empresa les castiga por fundar una familia", denuncia la escritora. Situaciones que sí vemos en trabajadoras, profesionales e incluso líderes empresariales que ven condicionados sus puestos de trabajo por la elección de ser madres.