Hubo un tiempo en el que las mujeres tenían dos opciones de vida, casarse o convertirse en monjas. Así era al menos en Estados Unidos en los años 40 y 50, cuando se exaltaba la imagen de la devota esposa y dedicada a los hijos, la del ama de casa perfecta.

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Lenore Navarro Dowling y Ruth Anne Murray, nacidas hace 80 años, se decantaron por la segunda opción, que las alejaba del modelo predominante, acercándolas a la fe cristiana, a la posibilidad de estudios universitarios y a una cierta independencia laboral.

La orden Immaculate Heart of Mary (Misioneras del Corazón de María) de Los Ángeles (California), les ofrecía todo eso y más, pero las novicias no sospechaban que con el tiempo formarían parte de una verdadera revolución, una de las tantas que en los años 60 hervirían en los Estados Unidos.

Las monjas rebeldes de 'Rebel Hearts'.

Las hermanas del Immaculate Heart of Mary (IHM) lideradas por Anita Caspary (doctorada por la Universidad de Standford), Helen Kelley (1925-2019), Pat Reif (1930-2002) y Corita Kent (reconocida más tarde como artista pop, 1918- 1986), se propusieron detonar las prácticas patriarcales, represoras y autoritarias ejercidas por el cardenal James Francis McIntyre quien presidía la Arquidiócesis de la ciudad de Los Ángeles.

Esta historia de resiliencia y empoderamiento femenino se narra en Rebel Hearts, el documental dirigido por Pedro Kos, que fue presentado en la reciente edición del Festival de Sundance, y donde gracias a un copioso material de archivo, las protagonistas toman la palabra, así como aquellas que aún viven para contarlo.

Lenore y Ruth Anne como testigos de esa época dan fe de ello. "El documental describe nuestra voluntad de trabajar por el bien común y por nuestra libertad", apunta Navarro Dowling.

Precedente

Años antes del proceso de modernización de la Iglesia Católica, que sería propulsado por el Concilio Vaticano II iniciado en 1962, el Immaculate Heart College (centro destinado a la educación de chicas), presidido por Anita Caspary (1915- 2011), se destacaba por su modelo educativo liberal y de avanzada.

En sus aulas se impartía la consciencia hacia la justicia social y el feminismo, por lo que se trataba de una labor de formación que respiraba y reflejaba los cambios sociales y culturales de esa época.

El cardenal McIntyre, un hombre con gusto hacia el poder, hábil en las finanzas y con la ambición de controlar todas las instalaciones educativas en Los Ángeles poniendo como docentes a monjas que no estaban capacitadas ni pedagógica ni profesionalmente, y que tampoco estaban en posición de devengar un salario-, se dio de narices con las monjas del IHM. El enfrentamiento estaba servido.

Lenore Navarro Dowling, doctora en Comunicaciones y Cine, recuerda el Zeitgeist de los 60. Una época de demandas sociales, de reivindicaciones feministas, de disturbios, de llamados a la libertad. En el documental se ve la participación de las hermanas en las protestas contra la Guerra de Vietnam, en la marcha de Selma (1965) encabezada por Martin Luther King o en manifestaciones feministas.

"Queríamos mostrar a nuestras estudiantes lo que estaba sucediendo en el mundo, manteniéndonos fieles a nuestra vocación de educar, como también a cultivarnos como personas", evoca Lenore y agrega, "no era el momento para mostrar obediencia hacia la institución eclesiástica, la gente quería cambios, nosotras queríamos cambios, incluso dejar de usar el hábito tradicional".

Y no se trataba solamente de despojarse de la incomodidad de la vestimenta. Al calor de los tiempos de transformación y modernización, en el seno de la IHM se habían diseñado y votado por una serie de propuestas relacionadas con el sistema educativo y con la cotidianidad de la vida religiosa. Tan revolucionarias y liberales eran esas ideas que fueron rechazadas por las altas esferas de la iglesia.

Ruth Anne Murray, desde 1946 en IHM, exdirectora del instituto de educación media y hoy fideicomisaria emérita de ese centro de enseñanza, frunce el ceño. "Nos llevamos una decepción, las mujeres no salimos beneficiadas con el Vaticano II (concluido en 1965)", comenta poniendo como ejemplos el control de natalidad y el caso de las liturgias ofrecidas por mujeres, "prácticamente tuvimos que meter a las mujeres en una encíclica".

Una comunidad viva

En Rebel Hearts se cuentan en detalle esos momentos emocionantes de intentos de transformación que luego se tornaron en presiones y hostilidad de parte de la Arquidiócesis de Los Ángeles con el apoyo del Vaticano. A tal punto que 315 de las 400 hermanas de la orden IHM tomaron la decisión de renunciar a sus votos, entre ellas Ruth Anne Murray y Lenore Navarro Dowling, pero no abandonaron la fe católica.

"Algunas personas estaban convencidas de que desapareceríamos de la faz de la tierra, pero aquí estamos todavía, aunque como una comunidad diferente, al menos desde el punto de vista religioso", afirma Navarro Dowling refiriéndose a la Immaculate Hearts Community (establecida en 1970, aún en activo y conformada por hombres y mujeres), una organización ecuménica, independiente y activista. Como bien dice Corita Kent en Rebel Hearts, "cambiar es lo que nos hace crecer".

Ruth cuenta que se emocionó viendo Rebel Hearts. Le hizo revivir aquella agitada y efervescente época, así como la admiración por las hermanas que llevaron la voz cantante. "Me gustaría que la audiencia supiera que existieron esas mujeres íntegras que se dispusieron a correr riesgos increíbles y tuvieron el coraje de defender lo que consideraron correcto".

Lenore destaca el valor que debe tener la educación para las mujeres, de ser solidarios con el prójimo, así como el valor del sentido de la comunidad, y espera que quienes vean esta historia hallen una fuente de inspiración y fortaleza. "Anita, Helen, Pat y Corita, nuestras principales voceras, fueron mujeres auténticas, con una fe profunda en Dios y esperanzas en el futuro", afirma.

De las aulas del Immaculate Heart College y del Immaculate Heart High School salieron varias generaciones de mujeres con otra perspectiva de vida, y hasta algunas famosas tal como las actrices Mary Tyler Moore (reconocida por su activismo social y político) y Meghan Markle.

Tren de transformaciones

Es inevitable establecer un paralelismo entre el presente con aquella revuelta de antaño. En febrero de 1970 la revista Time publicó en portada a Anita Caspary con el título 'El éxodo católico: por qué sacerdotes y monjas están renunciando'. Y es que desde hace 50 años, tanto en EEUU como a nivel mundial, se ha venido registrando un descenso significativo de las mujeres que deciden ser monjas.

Si bien es cierto que las opciones de vida para las féminas se han ampliado, es innegable que la Iglesia Católica como institución no termina de abordar el tren de las transformaciones.

Rosa Manriquez - exalumna de la IHM, activa en la Immaculate Hearts Community y parte de la Roman Catholic Womenpriest -, apunta como un cambio apremiante el permitir la ordenación de mujeres como sacerdotes, quienes actualmente son excomulgadas y criminalizadas. "Siento amor por la fe cristiana, por la iglesia y las mujeres, y sinceramente no quiero vivir con miedo", expone Manriquez quien también participa en Rebel Hearts.

Lenore Navarro Dowling muestra contundencia cuando dice que "mientras tengamos un clero dominado por hombres, no habrá un cambio en la Iglesia Católica", y aplica esa premisa a la arena política donde al fin y al cabo se toman decisiones que afectan a la población femenina.

"Aunque finalmente en EEUU tengamos una vicepresidenta, las mujeres entran lentamente en la política, por lo que mientras tengamos un gobierno dominado por hombres, no se producirán tantos cambios", concluye la exmonja quien aún asiste a manifestaciones feministas y sigue creyendo firmemente en aprovechar cada oportunidad para soñar y crecer.