La adolescencia es una de las etapas más complicadas de la vida, para hijos y padres. Mientras los primeros buscan mayor libertad, independencia y conocerse como individuos, los segundos deben confiar pero, al mismo tiempo, estar muy pendientes de lo que hacen sus hijos. 

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Para guiar a los padres en esta parte fundamental del desarrollo de sus hijos, la psicóloga Lola Álvarez Romano presenta su libro Pero ¿qué te pasa?, en el que da claves para entender la adolescencia en positivo.

Con treinta años de experiencia en terapias con niños y jóvenes a sus espaldas, Álvarez entiende los miedos y los problemas con los que muchas veces deben lidiar los padres y explica con casos prácticos cuales pueden ser los motivos que llevan a los adolescentes a tener ciertos comportamientos. 

Portada de 'Pero ¿qué te pasa?'.

"Yo quería que se animaran a tener curiosidad sobre tus hijos y que no se desanimen si hay algún contratiempo o conflicto. Que lo aborden y tengan en mente todo lo que está pasado el adolescente", cuenta a MagasIN. 

Desde el desarrollo de la sexualidad al bajo rendimiento escolar, la incursión en el alcohol, las amistades o los trastornos alimenticios, son temas que están a la orden del día y que muchas veces los padres no saben cómo gestionar. Para ello, Álvarez Romano da algunos apuntes de lo más importante que deben tener en cuenta:

1. La comunicación

En cualquier relación humana la comunicación es crucial, y con los adolescentes no es una excepción. Álvarez Romano destaca que "lo más esencial en la crianza de los hijos es comunicarse bien, estar con ellos, entender lo que les pasa, qué problemas tienen y lo que les preocupa".

"Puedes tener varios hijos y que todos tengan características diferentes", por eso es importante que desde que son pequeños haya una buena comunicación con la que, como progenitor, "vayas aprendiendo qué le puede afectar y cómo".

Como los adolescentes no suelen ser muy comunicativos, la psicóloga aconseja aprovechar cualquier momento para averiguar qué les interesa. "Hablar en la mesa, en los trayectos de coche, viendo una película juntos... Se trata de conversar sobre situaciones. Por ejemplo, en la película puede haber un tipo de situación en la que a la madre cree que debería haber pasado una cosa y al hijo otra. Son situaciones para hablar, ver sus puntos de vista y cómo manifiestan sus ideas en relación a una situación en concreto. Mientras tú mantengas una comunicación fluida con tu hijo o hija, el potencial de situaciones de riesgo disminuye mucho"

2. Las redes sociales

Las redes sociales están presentes en la vida de la gran mayoría de adolescentes y puede ser un motivo de preocupación para los padres, que muchas veces no comprenden o desconocen qué actividades realizan sus hijos en ellas. 

Álvarez Romano aborda a lo largo de un capítulo este tema y tranquiliza a los progenitores recordando que "el mundo de las redes sigue siendo un mundo social, y la conducta social está dictada por los valores que les has inculcado"

"Igual que esperas que tu hijo o hija se comporte de una manera si le llevas un restaurante o a una fiesta de amigos, lo mismo ocurre con las redes. Están en ellas pero también tienen esos valores y pueden reconocer situaciones de peligro. Eso no quiere decir que no hagan incursiones y cosas que puedan ser riesgosas, pero bueno ahí es donde la comunicación con los hijos es fundamental".

3. Amistades

Como dice el viejo dicho, "dime con quién andas y te diré quién eres". Las amistades de los hijos son muy importantes a la hora de identificar posibles peligros. "La frase que más se oye en consulta es: 'Mi hijo es muy buen niño, son los amigos'", relata Álvarez Romano. "Pero claro, si el hijo se junta con ellos, por algo será", concluye.

Por ello es importante conocer con quién se junta tu hijo y mostrarle tu preocupación si consideras sus amistades como potencialmente peligrosas. "No siempre hay que llegar a prohibir, eso depende de la situación, pero poder conversar abiertamente sobre lo que estás viendo no cae en saco roto. Decir: 'mira la última vez que lo vi tenía un aspecto que no me gustó nada'... Pues el hijo ya sabe que el padre o la madre ya está alerta". 

4. En definitiva, estar pendientes

Álvarez Romano insiste en que hacer saber a tu hijo que estás pendiente, ya sea de las redes sociales o las amistades, es crucial porque aunque parezca que les da igual o pasan de todo, "los adolescentes tienen en cuenta su opinión mucho más de lo que los padres se creen".

"Una las preguntas que hago siempre cuando estoy trabajando con un joven es: 'Si alguna vez tienes un problema muy grave, ¿a quién acudirías?'. La mayoría acudirían a su padre o a su madre".

Pese a que los adolescentes dicen mucho frases como "mi padre es un pesado" o "quiero que me dejen en paz" y ven esa atención extra como algo negativo, la psicóloga afirma que "es de boquilla". "Necesitan saber que hay alguien que vela por ellos, aunque a veces les dé un poco de rabia".

"Los adolescentes que a veces viven al cuidado de los servicios sociales que no están con sus padres y que a los 18 están solos en el mundo no lo pasan bien, es difícil. Buscan algún adulto de confianza, a veces en el adulto de la familia acogedora, otras un profesor, un pariente lejano... Pero necesitan un adulto al que acudir cuando las cosas se pueden poner difíciles".

5. Puedes fracasar

Por mucho que se intente, los hijos no vienen con manual de instrucciones y cada situación es completamente diferente. En ocasiones llegan a desarrollar problemas graves como trastornos alimenticios o intentos de suicidio.

Cuando los padres lo descubren, muchas veces se sienten culpables y que han fracasado. Pero Álvarez Romano les recuerda que "aunque no des en el clavo cada vez y hay cosas que podrías haber hecho mejor, siempre hay oportunidades para reconducir las cosas".

"El vínculo entre padres e hijos dura muchos años con lo cual, hay oportunidades el mes siguiente, la semana siguiente o cuando sea para decir: 'Bueno mira yo me equivoqué pero ahora te quiero ayudar y cómo lo puedo hacer'", concluye.