Cuando Mar Gómez (35 años) era una niña, siempre disfrutaba sentándose en el salón de su casa, el último piso de un edificio donde se veía el centro de Madrid y parte de la sierra, con una bolsa de patatas fritas en la mano para tratar de descubrir el misterio de las tormentas a través del cristal. Casi como si fuera una sesión de cine.

Noticias relacionadas

"Las tormentas es uno de los fenómenos que más me gustan. Me relajan a pesar de los sonidos de los truenos y las descargas eléctricas y son las que más imponentes me parecen", reconoce la actual responsable del Departamento de Meteorología de Eltiempo.es, una de las web especializadas en climatología que cuenta con más de 11 millones de usuarios en España.

Empezó en los informativos del tiempo en Telecinco y luego se pasó a Telemadrid. Colabora con periódicos, revistas, programas, lleva sus cuentas sociales... y ha sido investigadora en la universidad. Todo un aderezo a su trabajo en Eltiempo.es, donde trabaja desde 2014, un año después de que naciera esta web para convertirse en el sitio favorito de millones de españoles para seguir minuto a minuto cómo evoluciona el cielo.

Mar Gómez, responsable del departamento de Meteorología de Eltiempo.es.

"Los fenómenos meteorológicos pueden ser muy amables pero también muy adversos, y saber dar una buena información con rigor puede salvar muchas vidas", desgrana.

El equipo que dirige son todo mujeres, "pero por casualidad porque en los procesos de selección no se ha tenido en cuenta el género". El suyo es un sector donde, más o menos, hay cierta paridad tanto en las clases universitarias como ya en el trabajo, "y en algunas televisiones incluso hay más mujeres que hombres". Aunque en el caso de los clientes que llegan a su web, sí que hay mayoría de mujeres, un 57,7% del total.

"Tenemos la suerte de que en España la visión de las meteorólogas es diferente a la que pueden tener otros países como en Latinoamérica, donde quizás se busca más un prototipo de mujer muy bella y muy llamativa que cuente esa información y prima más ese aspecto físico que los conocimientos que se pueda tener", reconoce.

En nuestro país, hasta los años 70, no apareció la primera mujer en los telediarios de TVE dando la información del tiempo, un hito que logró Pilar Sanjurjo con mucho esfuerzo. "En esa época muchos territorios científicos estaban muy masculinizados, no sólo el nuestro. Realmente ha habido pocas pioneras en meteorología, pero la cosa ha ido cambiando y sí que hemos logrado ese equilibrio".

Ahora que se habla tanto de la importancia de los referentes para que las niñas estudien carreras de ciencias, Mar Gómez reconoce que eligió Físicas porque tenía en casa el mejor ejemplo de que sí podía ser científica: "Desde pequeña siempre me había gustado mucho la ciencia, el medioambiente, la astronomía. En mi casa tuve de referente a mi madre que es científica, matemática, y siempre me inculcó el interés por los números".

En realidad, ella lo que quería ser era astronauta y entró en Físicas para hacer la especialidad de Astrofísica. Pero pronto se dio cuenta de que lo suyo era mirar al cielo pero con los pies pegados a la Tierra. "Me di cuenta de que me gustaban más los fenómenos que sucedían en la Tierra y también me parecía una especialidad mucho más tangible, cercana, y me especialicé en Física de la Atmósfera".

Y es que curiosamente, pese a ser un trabajo de servicio público y una especialidad que nos marca la vida a diario, en España no se puede estudiar Meteorología como una carrera propiamente dicha y la especialización tiene que venir por otro lado.

"Los meteorólogos estudian Físicas, con la especialidad de Física de la Atmósfera, que analiza toda la física que tiene lugar en torno a todos los procesos que se producen en la atmósfera; o Geografía o Medioambiente, donde sí puedes especializarte en la parte de Climatología. Y luego, másteres, doctorados y cursos".

Mar Gómez, junto a Mario Picazo y parte de su equipo.

En cada uno de los pasos que dio Mar Gómez hasta llegar a donde está ahora, siempre estuvieron como un trampolín para su impulso todas las preguntas que, desde niña, se agolpaban en su cabeza. "Siempre me he preguntado por qué llueve, qué formas tienen las nubes, por qué son blancas, por qué sale el arcoíris... al final nos rodean un montón de fenómenos apasionantes pero muchas veces no prestamos atención a lo que sucede por encima de nuestras cabezas y nuestros móviles".

Curiosamente,el móvil y las redes sociales han sido el espacio natural donde Mar Gómez se ha ido haciendo un nombre y una reputación como una auténtica influencer de la meteorología, con más seguidores que Roberto Brasero. 

"Me siento bastante orgullosa de serlo. No era algo que fuera buscando ni mucho menos, siempre he intentado hacer divulgación a partir de las redes sociales porque me parecía útil. Sigo muchas cuentas de divulgación y me aportaban bastante. Y encontré un hueco dentro de la ciencia y la meteorología que no existía y a la gente empezó a gustarle y a seguirme".

Cuenta con más de 210.000 seguidores en Twitter y 17.700 en Instagram, donde, además de dar la información del tiempo, cuelga vídeos y documentos de uno de los aspectos que más le apasionan de su trabajo: la divulgación científica sobre el clima.

"Cuando las cosas se cuentan de una forma cercana, siendo rigurosos pero sin grandes tecnicismos, la sociedad muestra interés. No es verdad que la ciencia no interese a la gente, sino que hay que saber cómo contarla, cómo comunicarla para calar".

Mar Gómez dando la predicción meteorológica el día de Halloween.

Y vaya si ha calado. Incluso se atrevió a dar el pronóstico del tiempo para la noche de Halloween simulando que le habían cortado la cabeza. "Tenemos que diferenciar según la situación. Si estamos hablando de Filomena, esa información tiene que ser dada de forma rigurosa y seria porque queremos que la gente sea consciente de que supone un peligro. Pero luego hay otro tipo de información, como la divulgativa, que puede ser más fresca y divertida".

Mar Gómez aclara que lleva la previsión del tiempo siempre en su cabeza, aunque, como ella misma dice, "en casa de herrero..." ya se sabe y no siempre se aplica lo que va a venir del cielo a la hora de coger chaqueta, paragüas o chubasquero. "Muchas veces salgo con una chaquetita, aunque sé que va a hacer frío, porque es un ratito y ya... Y luego no es así", bromea.

Si hablar del tiempo es una conversación recurrente entre desconocidos o en situaciones comprometidas, para ella, que le pregunten sobre el pronóstico meteorológico es casi sus buenos días. "Es muy habitual que los vecinos me pregunte si suben o bajan las temperaturas. Nos gusta hablar del tiempo porque afecta a todo lo que hacemos: desde tender la colada hasta preparar una barbacoa o llevar a los niños al colegio... El tiempo es determinante en absolutamente todo lo que hacemos e incluso nos afecta en la salud".

Transformación

Esta madrileña explica que la ciencia meteorológica ha cambiado mucho desde que los años 50, cuando se pintaban las isobaras en una pizarra: "Ha evolucionado muchísimo. Cuando mis padres eran jóvenes y se daba la previsión meteorológica en televisión por parte de Mariano Medina o José Antonio Maldonado, estaba muy basada en datos de observaciones que llegaban de barcos, aviones, observatorios... No se contaba con tanta tecnología y era normal que hubiera fallos. Actualmente tenemos modelos meteorológicos que son superordenadores que a partir de unas condiciones son capaces de reproducir lo que va a ocurrir en el futuro", explica.

Contamos con satélites, una red de observatorios meteorológicos mucho más amplia con aviones, barcos... y eso facilita que las predicciones sean mucho más acertadas, "aunque siempre digo que la atmósfera es un sistema caótico y nunca vamos a tener un 100% de fiablidad en esa previsión".

Algo sabían de eso los mayores de los pueblos que tenían refranes que resultaban ser predicciones bastante acertadas: "Yo siempre digo que la gente del campo y la ganadería son muy buenos meteorólogos porque sus dichos se basan en la observación de los fenómenos naturales. Habría que ficharlos, la verdad".

Hasta dichos como 'cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo' tiene su explicación científica que le da completamente la razón: "Las masas de aire frío cuando entran en los valles se hunden al fondo, por ser muy densas, y los grajos ven dificultado su vuelo y se avistan en altitudes más bajas".

Filomena

La exactitud en las previsiones de Filomena que hicieron los especialistas del clima colocaron a los meteorólogos en el pedestal que se merecen desde hace tiempo, aunque los poderes públicos no tomaron nota suficientemente.

"No escuchamos con Filomena. La previsión fue muy acertada. Nosotros veníamos publicando informaciones desde días antes donde advertíamos de que iba a haber más de 40 centímetros de nieve en Madrid. Pero como aquí no suelen pasar estos fenómenos, no estábamos del todo concienciados de su peligro. Filomena marcará un antes y un después a la hora de escuchar las predicciones".

Mar Gómez insiste en la importancia de que conozcamos bien el clima y sus circunstancias, los cambios que se están dando y cómo pueden condicionar nuestra salud: "Hacen falta muchos más programas de divulgación en torno a la meteorología, más información, que la gente tenga interés y preste atención para poder tomar las medidas más oportunas".

Sobre todo con el cambio climático y sus consecuencias, una realidad que esta influyente científica está empeñada en meter en nuestras cabeza y en nuestras rutinas, despues de participar en paneles internacionales como experta.

"Por suerte, cada vez el porcentaje de gente que está concienciada es mayor. En los ultimos años ha sido efectiva la labor de concienciación y en el último barómetro del CIS el 89% de los españoles confirmaba que el cambio climático era una amenaza real que ya estaba aquí y que el ser humano estaba detrás", reconoce en una de sus luchas profesionales y vitales.

"La ciencia ha hablado y está claro. Nosotros hablamos de lo que sucede ahora y de las consecuencias que nos esperan y cómo va a afectar en tu día a día. Creemos que es importante acercar el calentamiento global a las personas de forma que sientan cómo afecta a su día a día y a su bolsillo, porque hasta que no nos tocan el dinero no sabemos lo que nos puede suponer. Por eso, hemos publicado cómo sería una previsión del tiempo en 2050 para intentar crear este impacto y ser conscientes de que 2050 está a la vuelta de la esquina".

Mar Gómez asegura que tiene tiempo extra para hacer tantas cosas porque duerme poco, pero en realidad su secreto es una agenda que renueva cada año y donde planifica absolutamente todo. Ahora, con la pandemia, no puede hacer mucho para airearse de tanta predicción pero la cocina se ha convertido en su segundo laboratorio de mezclas. "Me gusta cocinar aunque no se me da muy bien, pero bueno, yo lo intento. Y hacer una cena todavía se puede", bromea.