La reciente aprobación de la ley del aborto gratuito, libre y seguro en Argentina ha dado esperanzas a los movimientos feministas y proelección del resto de Latinoamérica para que se produzcan avances en los países donde aún está prohibido o es muy restrictivo. 

La marea verde argentina ha conseguido, tras años de luchas (en 2018, por ejemplo, el cambio legislativo llegó al Senado pero fue rechazado), que cualquier mujer pueda abortar hasta la semana 14 de gestación. Una cuestión de salud pública con la que se espera terminar con los abortos clandestinos que, según aseguró el presidente argentino, Alberto Fernández, obligó a "hospitalizar a alrededor de 38.000 mujeres y se llevó la vida de cerca de 3.000 desde 1983", debido a las malas prácticas. 

Hasta ahora, en América Latina, solo Cuba, Uruguay, Guyana, Puerto Rico, además de Ciudad de México y el estado mexicano de Oaxaca, tenían permitida la interrupción voluntaria del embarazo.

En Costa Rica, Perú, Venezuela, Guatemala y Bolivia se autoriza únicamente para preservar la salud de la mujer. Es igual en Colombia, Panamá y Ecuador, que añaden a las excepciones el supuesto de una violación. Mientras, todavía hay Estados en los que es una práctica totalmente prohibida como El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití, Surinam

En los últimos años los movimientos feministas han cobrado especial importancia en algunos países y podrían ejercer más presión para provocar cambios legislativos, siguiendo el ejemplo de Argentina.

México

En los últimos meses las feministas mexicanas han ocupado las portadas de diarios internacionales gracias a sus multitudinarias protestas contra los feminicidios y las agresiones sexuales, y la respuesta violenta, en más de una ocasión, por parte de la policía.

Así, también han abanderado la lucha por la despenalización del aborto, en un país donde la religión católica sigue muy arraigada y que solo lo permite en la Ciudad de México y el estado de Oaxaca hasta la semana 12 de gestación.

Uno de los factores clave por los que esta vez se ha aprobado legalizar el aborto en Argentina ha sido el apoyo del Gobierno a la medida. En México gobierna el partido de izquierda Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que desde la cuenta oficial de Twitter felicitó a Argentina por la decisión

No obstante, a diferencia del presidente argentino, Alberto Fernández, que llevó la legalización del aborto en su campaña electoral, el mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO), tiene una postura ambivalente respecto a este asunto. Igualmente, diferentes miembros de su gabinete como la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, se han expresado a favor de su despenalización en varias ocasiones.

"¡Enorme Argentina! Esta madrugada ha sido aprobada la interrupción legal del embarazo en todo Argentina, sin duda, es un paso extraordinario por el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. Gracias feminismo argentino", celebró Martha Lucía Micher, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género del Senado mexicano.

Chile

Otro de los focos del feminismo latinoamericano es Chile, el país que hizo sonar por todo el mundo la canción Un violador en tu camino, como protesta por las agresiones sexuales. 

Imagen de archivo de una manifestación a favor del aborto en Chile. Reuters

Allí, la interrupción voluntaria del embarazo estuvo totalmente prohibida hasta 2017, cuando se despenalizó en tres supuestos: riesgo de vida de la mujer, inviabilidad fetal y violación. Es una legislación bastante restrictiva y, además, muchas mujeres que intentan ejercer ese derecho se chocan con una alta objeción de conciencia por parte de los médicos especialistas.

En 2018, diputadas de la oposición presentaron un proyecto de ley para permitir el aborto hasta la semana 14 de gestación, pero la iniciativa fue finalmente rechazada. Además, ni la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Mónica Zalaquett, ni el presidente Sebastián Piñera, se han pronunciado sobre el hito logrado en Argentina. 

Brasil

En el caso de Brasil, es casi imposible que se vayan a producir cambios en pos de la interrupción voluntaria del embarazo. Es más, el presidente, Jair Bolsonaro, lamentó la decisión de Argentina y aseguró que "si la medida depende de mí", esta práctica "nunca será aprobada"

"La vida de los niños argentinos ahora está sujeta a ser terminada en el vientre de sus madres con el consentimiento del Estado. ¡Siempre lucharemos para proteger la vida de los inocentes!", escribió en Twitter.

Actualmente, el aborto solo se permite en caso de peligro para la vida de la madre, violación o cuando el feto tiene anencefalia, una condición poco común que impide que se desarrolle parte del cerebro y el cráneo. Además, este verano el gobierno brasileño endureció aún más las condiciones para interrumpir el embarazo, tras el caso de una violación a una niña de 10 años.

El caso generó una gran polémica cuando la Justicia concedió a la menor el derecho a abortar, un fallo rechazado por la ultraderecha del país. Entre las medidas impuestas se incluía que el personal médico debe decirle a la mujer que puede ver el embrión o el feto a través de un ultrasonido.

También se estipula que la violación "debe ser denunciada a la policía" independientemente de la voluntad de la mujer, y la víctima debe dar a los médicos "un relato detallado" de lo sucedido. Por si no fuese suficiente calvario para la víctima, se la debe "advertir expresamente" que puede ser procesada por fraude y aborto ilegal en caso de no probar su afirmación. 

Paraguay

En Paraguay, el aborto y su tentativa se encuentran penalizados, con una condena de hasta cinco años. Solo está autorizado interrumpir un embarazo cuando hay riesgo de vida para la madre. Tras la decisión de Argentina, varios diputados guardaron un minuto de silencio por "las miles de vidas de hermanitos argentinos que se van a perder, aún antes de nacer". 

El Salvador

Uno de los países más estrictos con respecto al aborto es El Salvador, donde se han dado condenas de hasta 40 años de cárcel, por considerarse un homicidio. Esta práctica está prohibida en todos los supuestos y la ley establece penas de entre 2 y 8 años de cárcel a quien provoque, consienta o practique una interrupción del embarazo.

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