Visite Penelles, en Lérida (La Coruña).

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El pueblo rural que puedes recorrer a pie esta primavera: es un museo al aire libre con murales de artistas

Lejos de las galerías cerradas. Este destino rural ha convertido sus fachadas en lienzos de arte urbano para ofrecer la ruta perfecta llena de calma y color.

Más información: En este pueblo empedrado se esconden los rostros de sus vecinos: está declarado Bien de Interés Cultural.

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Un lugar en el que las paredes no sólo guardan el eco de los tractores y el silencio de la siesta. Un lugar que respira color.

Un rincón donde, al doblar una esquina flanqueada por macetas de geranios, te topas de frente con la mirada hiperrealista de un anciano de tres metros de altura o el vuelo onírico de un pájaro gigante que parece cobrar vida con la brisa de marzo.

No es un sueño vanguardista en medio de una gran ciudad. Es el despertar vibrante de una localidad que ha decidido cambiar el gris del olvido por la paleta de los mejores artistas urbanos del mundo.

Un museo sin paredes

Con la llegada de la primavera, el cuerpo pide escapadas que alimenten la vista y el espíritu. Destinos que permitan caminar sin prisas. Respirar aire puro.

Este pueblo se ha convertido en el destino ideal de los viajes relajados y el arte contemporáneo. Ofreciendo una experiencia inmersiva donde el asfalto se convierte en lienzo. Cada fachada es una parada obligatoria de una galería de arte al aire libre.

Penelles, en Lérida (La Coruña).

Penelles, en Lérida (La Coruña).

Pasear por sus calles estos meses es asistir a un espectáculo de contrastes. El verde de los campos que rodean el núcleo urbano compite en intensidad con la pintura.

Lo que comenzó como una iniciativa para frenar la despoblación y dinamizar la economía local, se ha erigido hoy como uno de los referentes del arte rural en Europa, atrayendo a visitantes que buscan algo más que el típico turismo de una postal antigua.

Este lugar es Penelles, un pequeño municipio situado en la comarca de la Noguera, en Lérida. Con apenas 450 habitantes, esta localidad catalana ha logrado situarse en el mapa internacional gracias a su valentía estética.

Aquí, la tradición agrícola de las tierras de Ponent convive en perfecta armonía con el street art, creando una combinación que fascina tanto a los vecinos que ven su día a día retratado en los muros, como a los turistas que llegan deseosos de cultura.

Más murales que calles

La transformación de Penelles no es fruto del azar. El evento GarGar Festival de Murals i d'Art Rural celebra la creatividad en espacios públicos. Esto ha permitido que el pueblo acumule ya más de un centenar de murales de gran formato.

En Penelles hay actualmente más murales que calles. Casi se podría decir que hay una obra de arte por cada cuatro habitantes, una proporción que pocos lugares en el mundo pueden reclamar.

Caminar por Penelles es una actividad apta para todos los públicos. La ruta es totalmente llana y circular, lo que permite recorrerla a pie sin esfuerzo mientras se descubren obras de artistas nacionales e internacionales.

Uno de los murales más icónicos es el de Alice, una niña de mirada penetrante. O el imponente retrato de El Tato, un vecino del pueblo cuya imagen se ha convertido en el símbolo de la resistencia y el orgullo rural.

La primavera es, sin duda, la mejor época para visitar este museo al aire libre. Las temperaturas suaves de Lérida en esta estación invitan a detenerse en cada detalle de las obras.

Muchas de las cuales rinden homenaje a la fauna local y a los oficios tradicionales que están en peligro de extinción. Además, la luz de estos meses resalta los matices de los pigmentos sobre las texturas de las fachadas antiguas, ofreciendo un espectáculo visual inigualable.

Penelles, en Lérida (La Coruña).

Penelles, en Lérida (La Coruña).

Es el plan perfecto para quienes buscan una escapada de día o un fin de semana diferente, apoyando a la España vaciada a través de la cultura y el diseño.

Penelles demuestra que el arte no sólo pertenece a los museos de las grandes capitales, sino que puede brotar con la misma fuerza que las flores de campo en un pequeño pueblo de Lérida.