El Monte de Santa Tegra en el pueblo gallego de A Guarda, en Pontevedra.

El Monte de Santa Tegra en el pueblo gallego de A Guarda, en Pontevedra.

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Ni Sanxenxo ni Combarro: el pueblo de Galicia donde el río se funde con el océano y aún se escucha el eco de los celtas

Exploramos el balcón más espectacular de Galicia. Un paraíso de castros milenarios y fachadas de colores que vigila el abrazo entre el Miño y el Atlántico.

Más información: Ni Santander ni Suances: la villa medieval de España que permanece intacta desde el siglo XII.

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Hay rincones en el noroeste de España donde el tiempo parece haberse detenido. No por falta de progreso, sino porque la naturaleza y la historia han sellado un pacto de eterna juventud.

Mientras las masas de turistas se agolpan en las calles de Combarro o buscan el sol en las playas de Sanxenxo, existe un refugio donde el viento del Atlántico todavía susurra leyendas antiguas.

Este es un lugar donde la mirada se pierde en un horizonte infinito y el alma se reconecta con raíces que se hunden en la Edad del Hierro.

Entre río y mar

Se ubica en la cima de un monte sagrado, rodeado de una bruma mística que va despejándose para revelar un espectáculo geográfico.

A un lado, el salvaje océano. Al otro, la serenidad de un río que ha sido frontera y puente durante milenios.

El Monte de Santa Tegra en el pueblo gallego de A Guarda, en Pontevedra.

El Monte de Santa Tegra en el pueblo gallego de A Guarda, en Pontevedra.

Este paraje no sólo ofrece una de las postales más increíbles, sino que también permite caminar sobre las huellas de nuestros antepasados.

Es el destino ideal para los viajeros que buscan algo más que un lugar bonito. Una escapada para quienes desean sentir el pulso de la historia bajo sus pies.

A Guarda se ubica en la provincia de Pontevedra. Este municipio, situado en el extremo meridional de Galicia, es el guardián de la desembocadura del río Miño.

Conocida como la "Capital de la Langosta", esta villa marinera es mucho más que un puerto gastronómico de primer nivel. Es el epicentro de la cultura castreña en el noroeste peninsular.

El eco de Santa Trega

El gran protagonista de A Guarda es el Monte de Santa Trega. Subir a su cumbre es realizar un viaje de más de 2.000 años hacia atrás. Allí se encuentra uno de los castros mejor conservados y más espectaculares de Galicia.

Las estructuras circulares de piedra, que en su día albergaron a miles de personas, hoy forman un laberinto arqueológico que vigila la desembocadura del río Miño.

El Monte de Santa Tegra en el pueblo gallego de A Guarda, en Pontevedra.

El Monte de Santa Tegra en el pueblo gallego de A Guarda, en Pontevedra.

Caminar entre las ruinas de A Guarda mientras se escucha el rugido del Atlántico es una experiencia sensorial única. El eco de los celtas y de los pueblos galaicos que allí habitaban se siente en cada rincón del yacimiento.

Aunque los castros son famosos por sus casas circulares, en Santa Trega se pueden encontrar algunos grabados rupestres que son muy anteriores a la construcción del propio poblado. Demostrando que este monte ha sido un lugar sagrado y estratégico desde la Edad del Bronce.

Pero A Guarda no vive sólo de su historia. Su puerto es una explosión de color con sus fachadas estrechas y pintorescas, diseñadas para resistir la humedad.

Al pasear por este lugar, el aroma a marisco fresco abre el apetito. No puedes irte sin probar su famosa langosta o el 'Reloj del Sol', un dulce típico que rinde homenaje a la luz que baña sus costas.

El puerto de A Guarda, en Pontevedra (Galicia).

El puerto de A Guarda, en Pontevedra (Galicia).

Además, su cercanía con Portugal permite disfrutar de una escapada internacional en cuestión de minutos. El equilibrio perfecto entre la mística gallega y la saudade portuguesa.

Si buscas una experiencia que combine arqueología de vanguardia, una gastronomía de lujo y paisajes que cortan la respiración, olvida las rutas convencionales. Porque el verdadero espíritu de Galicia te espera en el sur, allí donde el río Miño decide, finalmente, hacerse océano.