Imagen de una conductora de camión.
Xaima, 25 años, camionera: "Trabajamos demasiado, bajaría la disponibilidad a 12 horas diarias para poder vivir bien"
"Para la faena que hago está bien pagado, pero busco sentirme valorada", así es la realidad económica de alguien que pasa largas jornadas al volante.
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Tras ejercer en hospitales y residencias, durante la pandemia, Xaima, de 25 años, tocó fondo. Fue entonces cuando decidió dar el salto al sector del transporte de mercancías.
En apenas seis meses consiguió los carnés y comenzó haciendo una ruta internacional desde La Coruña.
Desde el podcast Rutas de Éxito relata que al principio sentía cierto respeto por entrar en un "mundo de hombres", al poco tiempo se dio cuenta que la cabina era su verdadera pasión.
Vista de la cabina del conductor.
Y aunque le apasiona su oficio ha encontrado ciertos aspectos a mejorar. El inconveniente principal para ella es la extenuante jornada laboral que afrontan los transportistas en su día a día.
De hecho, la camionera tiene claro que las excesivas horas de trabajo son uno de los principales motivos por los que la juventud se echa para atrás a la hora de entrar en el sector.
Si pudiera elegir limitaría las largas jornadas. "Trabajamos demasiado, bajaría la disponibilidad a 12 horas diarias para poder vivir bien", explica.
En su opinión, un límite de 12 horas de disposición, combinado con nueve horas de máximo en circulación sería más que suficiente. "Los findes de semana son sagrados", afirma.
Otro aspecto que sin duda mejoraría es la jubilación, recalca la gran diferencia física y mental de envejecer en un puesto sedentario y hacerlo al volante de un vehículo pesado.
Desde su posición observa cómo los estereotipos de género toman fuerza, cuando le han hecho comentarios sobre su vestimenta, aunque ella tiene claro que la profesionalidad no se mide por la ropa.
En un futuro Xaima tiene como objetivo llegar a comprar su propio camión, aunque reconoce que es complicado y mientras tanto disfruta de la etapa que está viviendo.
Para todas las mujeres que estén interesadas, la camionera lanza un mensaje directo y contundente. "Esto no es de hombres ni mujeres, es un trabajo y punto". Anima así a todas las que quieran dar el paso a que se acerquen a una autoescuela.
Sin embargo, también advierte que quienes busquen este trabajo únicamente por el sueldo están perdidos. Cuando le preguntan por su economía ella afirma que "para la faena que hago y la ruta está bien pagado".
Para ella, es más importante sentirse valorada que la cuantía económica. Con esta filosofía demuestra que con esfuerzo es posible derribar barreras y encontrar una estabilidad dentro de la cabina en la que reconoce sentirse segura durante las largas noches que pasa en ella.