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SAIC Motor, el gigante automovilístico chino propietario de las enseñas MG y Maxus, se halla en el centro de la polémica por la instalación de su primera fábrica de vehículos eléctricos en el Viejo Continente. Una decisión, tomada el pasado 1 de junio, en la que España fue el país elegido a la hora de acoger esta instalación.

Sin embargo, casi dos meses y medio después de esa decisión, las alarmas han saltado por parte del Ministerio de Defensa. La comarca de Ferrolterra, en Galicia, será la agraciada para instalar su primer proyecto industrial de vehículos eléctricos en Europa.

Ahora bien, las sospechas por parte de Defensa surgen debido a la proximidad del arsenal militar de Ferrol, así como a los astilleros de Navantia.

Allí se construyen embarcaciones para las Fuerzas Armadas españolas y son igualmente considerados una infraestructura crítica para la seguridad nacional.

El consorcio automovilístico chino, que está controlado por Pekín, anunció la inversión de casi 200 millones de euros, con el fin de iniciar la producción de vehículos eléctricos a finales de 2028 y contar con una capacidad anual de 120.000 vehículos.

Óscar López, ministro de Transformación Digital y Función Pública, se mostró seguro de que no habrá un rechazo a esa implantación china por razones de seguridad nacional una vez que se analicen las implicaciones de esa inversión. "Estoy convencido de que podrá ser compatible con la seguridad nacional", afirmó.

No obstante, el Gobierno está "convencido" de que la instalación en Ferrol de la primera planta en Europa del fabricante chino de vehículos eléctricos SAIC Motor, cerca del arsenal militar, no será rechazada por razones de seguridad nacional, aunque advierte de que se pueden poner "condiciones" para garantizarla.

Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia, apuntó que "es difícil de entender. Es un expediente que llevamos tramitando conjuntamente el Gobierno y la Xunta desde hace muchos meses, donde conocemos perfectamente su contenido y las diferentes circunstancias que inciden y ahora es sorprendente que un departamento del Gobierno central haga ahora estos pronunciamientos cuando en ningún momento se habló de falta de seguridad o riesgo militar".

"A la Xunta le corresponde exigirle al Gobierno que sea capaz de compatibilizar la seguridad nacional con la oportunidad histórica que se le presenta a Galicia", añadió el presidente gallego.

Falta de transparencia

Ahora bien, cabe tener presente que SAIC Motor fue el grupo más castigado por Bruselas a la hora de importar al Viejo Continente sus vehículos eléctricos debido a su falta de transparencia.

En la actualidad, SAIC Motor cuenta con unas tasas adicionales del 35,3%, que se suma al 10% vigente para las importaciones de vehículos de fuera del territorio comunitario.

En total, unos aranceles del 45,3%, que desde que se impusieron -a finales de octubre de 2024- no han hecho especial daño a sus objetivos de venta.

Unas tasas adicionales que Bruselas impuso debido a la falta de transparencia del consorcio automovilístico chino. Y es que la Comisión determinó que SAIC Motor no prestó una cooperación completa al no entregar parte de la información sobre costes, estructura financiera y cadena de suministro.

Como consecuencia de todo ello, la Comisión estipuló que SAIC Motor se beneficia de un volumen significativamente mayor de apoyo público indirecto frente a competidores privados.

Así las cosas, el grupo automovilístico chino comercializó en el primer semestre del año un total de 127.585 vehículos en la UE, lo que supuso un incremento del 19,1% en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior, según datos de la patronal europea de fabricantes (Acea).

De este monto, el 12% (unos 15.310 turismos) corresponden a unidades completamente eléctricas, es decir, sujetos a aranceles. Sin embargo, este porcentaje de ventas eléctricas tan sólo supone un punto porcentual menos en comparación con el primer semestre de 2025, según datos del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT, por sus siglas en inglés).

Pero esto también supone que el grupo chino ha sufrido una ligera caída en los envíos de modelos eléctricos pese a contar con las tasas adicionales más elevadas. En el primer semestre del año pasado, las ventas de modelos eléctricos de SAIC Motor en la UE alcanzaron las 13.923 unidades, lo que supone casi 1.400 unidades menos frente a la primera mitad del presente ejercicio.

Lo mismo ha sucedido con las ventas de vehículos híbridos enchufables (PHEV, por sus siglas en inglés), una tecnología en la que Bruselas también contempla gravar con aranceles. Estas se redujeron un punto porcentual, hasta copar el 7% (unos 8.930 vehículos) del total. En el mismo periodo del ejercicio anterior, las ventas de modelos PHEV alcanzaron las 8.568 unidades, es decir, 362 unidades menos respecto al primer semestre de este año.

Sin embargo, para paliar estos descensos, el consorcio ha apostado por el despliegue de modelos híbridos autorrecargables (HEV, por sus siglas en inglés), la tecnología más demandada en Europa y los cuales suponen el 62% de las ventas del grupo chino en el Viejo Continente, hasta 22 puntos porcentuales más en comparación con el primer semestre de 2025.

De esta manera, SAIC Motor es uno de los cinco grupos automovilísticos que se verían expuestos al pago de sanciones debido a que no cumple el límite de emisiones de CO2 marcado por la Comisión Europea. No obstante, habrá que esperar a que finalice 2027 para poder establecer estas sanciones.

Así las cosas, el límite de emisiones de CO2 para la flota de SAIC Motor para el periodo 2025-2027 ha de situarse en los 95 gramos por kilómetro de CO2. Transcurrido un año y medio, las emisiones medias del consorcio automovilístico chino controlado por Pekín se sitúan en los 98 gramos por kilómetro de CO2, es decir tres gramos de CO2 por encima de su límite.

Hasta 2.300 empleos

El mapa de implantación abarcará tres zonas: el puerto exterior de Ferrol, con la fabricación de 120.000 eléctricos al año -con logística de coches y componentes-; el polígono ferrolano de Mandiá para actividades de industrias auxiliares; así como un centro industrial y logístico en As Pontes.

La inversión que acometerá SAIC Motor en Galicia contempla la creación de hasta 2.300 puestos de trabajo en Europa, según reconoció la Xunta de Galicia -la automovilística cifró el empleo en 2.000 puestos de trabajo-. De estos puestos de trabajo, 1.000 serán directos en la planta de Ferrol, otros 1.000 indirectos y otros 300 en As Pontes.

La nueva planta integrará investigación y desarrollo de vehículos, fabricación avanzada, suministro de componentes clave y operaciones logísticas inteligentes, configurando un ecosistema industrial totalmente conectado de principio a fin.

Hace ahora un mes, SAIC Motor celebró en el Puerto de Ferrol el acto conmemorativo de la primera escala del buque portavehículos Anji Forever, de las mismas dimensiones que el Anji Ansheng, en el que desembarcó 700 vehículos de la marca.

Otras firmas chinas

Lo cierto es que España se ha posicionado como la puerta de entrada a la hora de que los conglomerados automovilísticos chinos inicien operaciones en el Viejo Continente. Sin embargo, ninguna de las asociaciones establecidas o anunciadas se encuentran en las proximidades de infraestructuras críticas, tal y como sucede con SAIC Motor. La primera en establecerse en suelo patrio fue Chery en las antiguas instalaciones de Nissan en la Zona Franca de Barcelona.

El consorcio automovilístico chino posee un 40% de la joint venture formada junto con EV Motors y denominada Ebro Motors Group EV. De hecho, la firma tiene previsto iniciar la producción de los modelos eléctricos Omoda 5 y Jaecoo 5 a final de año. Una decisión que le permitirá esquivar los aranceles del 30,7% establecidos por la Comisión Europea.

El mismo sistema ha seguido Santana Factory para recuperar la producción de vehículos en la factoría jienense de Linares. Dicha joint venture, denominada Santana Factory, está formada por Zhengzhou Nissan Automobile, otra joint venture formada por Dongfeng Motor y Nissan, Anhui Coronet, BAIC y Santana Motors.

La última enseña en haber cerrado un acuerdo para producir en Europa es Geely. El consorcio automovilístico chino, propietario de la marca homónima, Volvo Cars, Polestar, Lynk & Co, Lotus y Zeekr, entre otras, acaba de cerrar un acuerdo para producir en las instalaciones que tiene Ford en Almussafes a cambio de 211 millones de euros.

Una nueva joint venture, en la que Ford ostentará el 66% y Geely el 34% restante, será la encargada de producir el Kuga, el Bronco, además de un nuevo crossover y dos modelos SUV eléctricos.

Con esta decisión, Geely evita el pago de unos aranceles que alcanzan el 28,8% por las importaciones de vehículos eléctricos. No obstante, aún tendrá que abonarlos, puesto que la producción de modelos eléctricos en la factoría valenciana no llegarán hasta 2029.

Ahora bien, se esperan más movimientos en este sentido. Y es que Stellantis tiene previsto traspasar la titularidad de su factoría madrileña de Villaverde a Leapmotor, firma china de la que posee el 20% del capital tras haber invertido 1.500 millones de euros a finales de 2023.

Concretamente, la titularidad de la factoría madrileña se traspasaría a Leapmotor International, la joint venture (con una participación del 51%-49%) que tiene destinada a la fabricación y comercialización de modelos de la marca fuera de China.

En definitiva, la apertura de España hacia China está permitiendo adelantarse a la norma de Ley de Aceleración Industrial (IAA, por sus siglas en inglés) que prepara la Comisión Europea.

Con esta normativa se pretende garantizar que el dinero público -ya sea europeo o nacional- se destine prioritariamente a fomentar la producción dentro de Europa, desde subvenciones y contratación pública hasta subastas de renovables o primas a la compra.

La introducción de este requisito de ‘Made in Europe’, impulsado sobre todo por Francia, marca un giro en la doctrina económica de la UE, tradicionalmente basada en la apertura comercial.