La industria automovilística española vive un momento de contrastes. De una parte, se posiciona como uno de los principales países europeos a la hora de recibir inversiones. De otra, el entorno productivo está muy condicionado por la transición tecnológica, la debilidad de la demanda europea y el impacto en el mercado de las políticas geoestratégicas de los bloques.
Lo cierto es que los fabricantes de vehículos asociados a la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) alcanzaron una inversión récord de 3.197 millones de euros. Un guarismo que supuso un 24,7% más en comparación con 2024.
Una inversión que se destinó principalmente a la adaptación de las fábricas españolas a la producción de vehículos electrificados y a atraer nuevos proyectos industriales en el país. Pero que también contrasta con lo que sucede en Alemania, el mercado más grande a nivel de producción de Europa, que se enfrenta a una parálisis inversora y a un profundo proceso de reestructuración de sus plantillas.
Así se recoge en el Informe Anual 2025 de la patronal, el cual también refleja un incremento de la facturación del 3,8% en la comparativa interanual, hasta alcanzar los 80.315 millones de euros.
Todo ello pese a que España aún no ha recuperado los niveles de matriculación previos a la pandemia. Eso sí, España es, entre los principales comunitarios, el que más cerca está de recuperar estos registros de 2019. Una cifra que se podría alcanzar a lo largo del presente ejercicio, según apuntan las previsiones que maneja el sector.
La evolución de la cifra de negocios de la industria automovilística en España se ha caracterizado por ir al alza en la última década.
Entre 2016 y 2025, la facturación de los fabricantes automovilísticos en España tan sólo cayó en 2020, debido a la pandemia de Covid-19, y en 2024, dado que el mercado aún estaba lejos de alcanzar unas cifras consideradas aceptables.
Y no hay síntomas de que esta inversión vaya a retraerse. Prueba de ello es que los fabricantes chinos apuestan por el mercado patrio a la hora de iniciar sus operaciones industriales.
Unos fabricantes que han aterrizado con marcas que también han permitido incrementar la red comercial de los concesionarios españoles debido a unos precios más competitivos.
El beneficio cae un 56%
Sin embargo, el beneficio de las automovilísticas en España registró una importante caída de 56,3% en comparación con 2024. Un ejercicio en el que se logró un resultado neto histórico de 2.018 millones de euros.
La caída experimentada el año pasado se explica por la caída de la producción motivada por la transformación que acometieron varias factorías españolas con el fin de adaptarse para acoger la fabricación de modelos electrificados.
Pero el descenso del beneficio neto también viene motivado por un incremento en los costes de fabricación.
Cabe recordar que la producción nacional de vehículos el año pasado se redujo un 4,3% en comparación con 2024, hasta situarse en las 2.274.026 unidades fabricadas. Eso implicó el segundo ejercicio consecutivo de descensos en la producción, así como la pérdida de la octava posición como fabricante mundial de vehículos en detrimento de Brasil.
Menos empleo
Ahora bien, la transformación en la que se halla sumida la industria del automóvil también tuvo su efecto en el empleo.
Los fabricantes representados en la patronal emplearon de forma directa en 2025 a 53.943 trabajadores. Una cifra que supone 3.246 trabajadores menos en comparación con 2024.
Ahora bien, la pérdida de empleo directo en las fábricas españolas fue menor que la que se registró en Alemania.
Los fabricantes alemanes redujeron el año pasado 18.212 empleos directos en las plantas teutonas, lo que supone casi seis veces más que los recortes registrados en España. Una situación que se explica por la competitividad de las factorías españolas, así como por los menores costes energéticos entre un país y otro.
Preguntado por si los planes de recortes que acometerán los distintos fabricantes europeos en el Viejo Continente podrían afectar a la reducción del empleo en España, López-Tafall ha reconocido que sí. No obstante, ha asegurado que trabajarán para que sean los menos posibles.
En relación a cuáles son los principales problemas a la hora de mantener la competitividad en las factorías españolas, el directivo ha apuntado que "todo lo que tenga que ver con la logística y el capital humano es muy importante".
Ahora bien, López-Tafall ha apuntado que "el automóvil es un sector con alta representatividad sindical y hay que dejar a las partes que negocien sus posturas. Hay que evitar todo tipo de camisa de fuerza a un sector cuando ha demostrado que los proyectos inversores se hacen con los trabajadores, no contra los trabajadores".
En cuanto a los costes energéticos, el director general de Anfac ha hecho hincapié en que "España se ha gastado un pastizal, más de 100.000 millones de euros, en primas a las renovables. Ahora tenemos una enorme planta de generación eléctrica a bajo precio. Eso es un activo importante para España, pero hay que seguir bajándolos". Sobre los principales países que se alzan como competencia de España a la hora de atraer inversiones automovilísticas, López-Tafall ha señalado a Marruecos y Turquía.
Se dispara el absentismo
Sin embargo, la patronal ha hecho hincapié en el absentismo. Según Anfac, el absentismo en las fábricas españolas ha aumentado un 50% desde 2018.
Dicho de otra forma, si en 2018 el absentismo copaba el 6% de los empleados en España, al cierre de 2025 este porcentaje se incrementó hasta el 9,5%.
"Cada día faltan al trabajo más de 5.200 trabajadores en las plantas españolas, el equivalente a tener una planta completa cerrada cada día", ha explicado José López-Tafall, director general de Anfac.
"El proceso de volver de la baja al alta no es lo suficientemente completo ni para el trabajador ni para la empresa. Está comiendo nuestra competitividad en un momento de inversiones", ha apuntado el directivo cántabro.
Previsiones
De cara al cierre del ejercicio actual, la patronal estima que el mercado cerrará en los 1,2 millones de turismos matriculados. Incluso podría alcanzar los 1,3 millones de unidades.
De ellas, 300.000 unidades corresponderían a turismos electrificados (eléctricos e híbridos enchufables), lo que equivaldría a que estos modelos acaparasen una cuota de mercado del 25%.
En lo que a producción se refiere, las estimaciones de Anfac pasan porque las 16 factorías españolas cierren el ejercicio con 2,26 millones de unidades fabricadas, en línea con el año anterior.
