Imagen de un mecánico en su taller.

Imagen de un mecánico en su taller. Envato

Motor

Juan José, mecánico: "Nunca enciendas el motor con el aire acondicionado puesto, dale tiempo para arrancar y lubricar"

El peligro del calor extremo en las ruedas, cómo el aumento de 10 grados incrementa la presión en 0,1 bares y acelera el desgaste.

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El interior de un coche puede llegar a alcanzar los 60ºC, una temperatura extrema que acelera enormemente la aparición de fatiga al volante. Para evitar estos riesgos, la Dirección General de Tráfico (DGT), destaca mantener el habitáculo entre los 22 y los 24ºC.

Otras sugerencias son bajar las ventanillas para airear el interior o programar las salidas en las horas de menos calor. A estas pautas se suman los consejos de Juan José, mecánico, que desde las redes sociales resuelve todas las dudas de los conductores. "Siempre he dicho que antes de parar el coche apagues antes el aire acondicionado", afirma.

Este sencillo gesto evita que el compresor deje de funcionar de manera brusca, con lo que a su vez se reduce la humedad en el sistema. Se previenen averías, junto con la formación de moho y malos olores en los conductos de ventilación.

Las altas temperaturas son el gran enemigo de la mecánica. Cayetana López Navajas

Pero las recomendaciones no quedan ahí, también está el otro extremo. A la hora de arrancar el coche "lo ideal es que no lo tengas conectado antes", explica. Ya que, al estar iniciada la velocidad del ventilador, poner el contacto genera inmediatamente un consumo de carga eléctrica.

Al momento de intentar arrancar, el vehículo tiene que detener esa carga para poder encenderlo y, justo después, recibe automáticamente una nueva presión mecánica al hacer que funcione el compresor.

No solo forzar el sistema puede generar averías, el calor extremo también. Algo que afecta a componentes como los neumáticos. Por cada incremento de 10 grados centígrados , la presión puede aumentar aproximadamente 0,1 bares, lo que desgasta más rápidamente la banda de rodadura.

Someter al coche a este tipo de esfuerzos no le beneficia, por ello lo más recomendable es arrancarlo con el sistema de refrigeración apagado dejando que lubrique adecuadamente durante unos 30 o 40 segundos, encendiendo el aire al iniciar la marcha.

Durante estos meses también es vital comprobar otros sistemas como los fluidos del vehículo, ya que las altas temperaturas reducen la viscosidad de los lubricantes y el rendimiento se puede ver amenazado.

Cuidar los detalles como intentar estacionar en la sombra alarga la vida de los materiales. La pintura o los plásticos se deterioran con mayor facilidad. Y por supuesto, en el interior se debe evitar dejar objetos inflamables como mecheros, aerosoles, bebidas con gas, dispositivos electrónicos o incluso medicamentos, ya que pueden perder su eficiencia.

Combatir las altas temperaturas no solo es una cuestión de confort a la hora de emprender un viaje, es una medida indispensable para garantizar la seguridad vial y mecánica del vehículo. Por lo que invertir unos segundos al arrancar puede marcar la diferencia a largo plazo.