Línea de producción de vehículos en una factoría europea de vehículos

Línea de producción de vehículos en una factoría europea de vehículos Europa Press

Motor

Asia evidencia la parálisis de Europa y Norteamérica en la producción de vehículos

El Viejo Continente y Norteamérica dejan de fabricar 4,4 millones de unidades, mientras que el continente asiático produce 6 millones más que antes de la pandemia.

Más información: El nuevo rumbo de China: los envíos de coches electrificados casi se duplican y los de combustión caen un 5%

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La industria automovilística mundial sufre en los últimos años una importante transformación. Ya no sólo por la apuesta hacia la descarbonización del sector, sino también por la importancia de los actores que la conforman.

Pese a que América y Europa acogen a los principales fabricantes automovilísticos mundiales, su peso no hace más que caer. En los tres primeros trimestres del año, la producción en Europa cae un 4% respecto al mismo periodo del año anterior. En América, la caída es de un 2%, según datos de la Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA, por sus siglas en francés).

Una situación que no afecta ni a Asia-Oceanía ni a África. Ambas regiones experimentan incrementos en la producción de vehículos del 8% y del 5%, respectivamente.

Entre enero y septiembre, la producción mundial de vehículos alcanzó las 68.755.124 unidades, lo que supone un alza del 4% en la comparativa interanual. Unos datos que tan sólo son un 2% superiores a los registrados en 2019.

Pero la situación es más preocupante de lo que parece. Todo ello debido a que Europa y América no han recuperado los registros productivos previos a la pandemia. Es decir, en los últimos seis años estas regiones no han dejado de perder producción.

El declive europeo

El caso más llamativo es el de Europa. El Viejo Continente ha perdido una producción de 3,28 millones de vehículos en los últimos seis años.

Una merma que se explica por la deslocalización productiva llevada a cabo por los fabricantes automovilísticos. Pero también por la llegada de coches procedentes de Asia, los cuales son más económicos frente a los europeos.

El caso de la Unión Europea y Reino Unido es el más dramático de todos. Entre enero y septiembre se produjeron aquí 10,3 millones de vehículos, un 3% menos en la comparativa interanual.

Pero si estos datos se comparan con los de 2019, los Veintisiete y Reino Unido dejaron de fabricar 2,78 millones de unidades o un 21% menos frente a 2019.

De hecho, ninguno de los cinco grandes mercados de la región (Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido) logran superar los registros productivos de hace seis años. En estos cinco mercados se han dejado de producir desde la pandemia 2,46 millones de unidades, lo que equivale a una caída del 26,4% frente a los registros previos a la pandemia.

Todo ello tiene un impacto directo en el empleo. Por ejemplo, el Grupo Volkswagen, el segundo consorcio automovilístico con más ventas y producción de todo el mundo, se ha visto obligado a cerrar su planta de Dresde (Alemania).

España no ha escapado a esta crisis. A mediados de 2020, Nissan comunicó que cesaría sus operaciones en la Zona Franca de Barcelona tras 42 años de actividad. Una decisión que implicó el despido de 3.000 trabajadores.

Este panorama también se traslada a los proveedores de automoción, los cuales están inmersos en la actualidad en planes de reducción de costes.

América tampoco remonta

América sufre la misma situación que Europa, aunque la pérdida de vehículos producidos es menor. Desde 2019 se han dejado de fabricar 1,19 millones de unidades.

Ahora bien, la mayoría de las pérdidas productivas las aporta Norteamérica, dado que la región dejó de fabricar 1,01 millones de vehículos al cierre de septiembre, es decir, un 7,8% menos que hace seis años.

De los tres mercados que conforman la región, tan sólo México fue capaz de mantener la cadencia productiva frente al periodo prepandemia. Eso sí, si los datos productivos se comparan con los tres primeros trimestres de 2024, la producción mexicana de vehículos retrocede un 2%.

La mayor pérdida en volumen la sufre Canadá, con un retroceso en la producción de vehículos que alcanza el 32% frente a 2019 y un 4% menos en la comparativa interanual. En los tres primeros trimestres del año, la fabricación de vehículos en Canadá retrocede un 4% frente al mismo periodo del año anterior.

Pero Estados Unidos tampoco está para echar cohetes. El segundo mercado más grande del mundo fabricó hasta septiembre 546.900 vehículos menos frente a 2019, lo que equivale a un descenso del 7%. Entre enero y septiembre de 2025, la producción estadounidense de vehículos cae un 4% frente al mismo periodo del año anterior.

Lo cierto es que Donald Trump quiere corregir esta tendencia. El magnate norteamericano se propuso volver a llenar las factorías estadounidenses y la manera que ha tenido de llevarlo a cabo ha sido el chantaje: o produces en Estados Unidos o tendrás que pagar aranceles. Con todo, Trump ha logrado atraer más de 44.000 millones de inversión por parte de los fabricantes automovilísticos de cara a los próximos cuatro años.

En Sudamérica, la producción de vehículos tampoco ha recuperado los niveles prepandemia. No obstante, la pérdida productiva es de 176.069 vehículos, o un 7% menos.

Brasil, líder productivo en la región, redujo la fabricación de vehículos hasta septiembre un 12% frente al ejercicio 2019. Ahora bien, en lo que va de año, el país sudamericano logró elevar la producción un 6% en la comparativa interanual. De hecho, Brasil cerrará este año como octavo productor mundial por delante de España.

China e India impulsan a Asia

Situación diametralmente opuesta sufre la región Asia-Oceanía. China, el mercado automovilístico más grande del mundo, no deja de crecer. La producción de vehículos en China entre enero y septiembre se incrementó un 34% en comparación con el mismo periodo de 2019. Esto supone que en este tiempo el gigante asiático ha fabricado 6,16 millones de unidades más que hace seis años.

Pero los incrementos también se notan de un año a otro. Hasta septiembre se produjeron en China un total de 24,3 millones de unidades, un 13% más en tasa interanual, o lo que es lo mismo, 2,86 millones de unidades más.

Pero en el horizonte también se vislumbra la importancia de India. Se trata del mercado con más población del globo y los fabricantes automovilísticos empiezan a ver el potencial de un mercado que, por ahora, no tiene pensado apostar por el eléctrico.

De hecho, los consorcios automovilísticos se posicionan cada vez más en este mercado, conscientes de que en otros como el europeo las entregas de modelos de combustión van a la baja.

Japón y Corea del Sur también son importantes para la región. Aunque su evolución es dispar. El país del Sol Naciente ha dejado de producir 1,15 millones de vehículos frente a 2019, lo que supone una merma del 16%. Hasta septiembre, la fabricación de vehículos en Japón se incrementa un 4%, hasta los 6,21 millones de unidades.

Corea del Sur, por su parte, logró incrementar la fabricación un 6% en comparación con el periodo prepandemia, hasta los 3,08 millones de unidades. En la comparativa interanual, Corea del Sur eleva la producción de vehículos un 1%.

En definitiva, las principales regiones del mundo que se han caracterizado por acoger la producción de vehículos mantienen sus bajos niveles cinco años después de la pandemia. Una situación que no deja de ser preocupante para una industria que sigue en plena transformación.