Un perro.

Un perro. Kseniia Ivanova iStock

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La Guardia Civil advierte: para evitar accidentes el perro y el gato nunca deben viajar sueltos en el coche

La Benemérita recuerda las normas para transportar animales de compañía advirtiendo del peligro mortal del "efecto proyectil".

Más información: Ya ha entrado en vigor: es obligatorio el uso de arnés y correa específica para viajar con perro en coche

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A la hora de planificar una escapada de fin de semana o las vacaciones, nuestros animales de compañía son un miembro más de la familia en el equipaje.

Sin embargo, viajar con un perro o un gato en el coche no consiste simplemente en abrir la puerta y dejar que se acomode en los asientos traseros.

Un animal suelto en el habitáculo representa una de las mayores conductas de riesgo en la carretera, tanto para la propia mascota como para los ocupantes del vehículo.

Conscientes de esta realidad y con el objetivo de prevenir siniestros viales, la Guardia Civil ha recordado a través de sus canales oficiales las pautas esenciales que todo conductor debe seguir al volante cuando se desplaza con sus animales.

El principio básico es claro y categórico: la mascota nunca debe viajar suelta ni interferir en la libertad de movimientos del conductor.

El "efecto proyectil"

Según la normativa de tráfico, en concreto, el Artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, el conductor está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción.

Para ello, debe cuidar especialmente la adecuada colocación de los objetos y del animal transportado para que no haya interferencias entre ambos.

Llevar a un animal suelto no solo distrae a la persona que conduce, sino que, en caso de frenada brusca o impacto a una velocidad de apenas 50 km/h, el peso de la mascota se multiplica de forma exponencial debido al llamado "efecto proyectil" o "efecto elefante".

Un perro de tan solo 20 kilos saldría disparado contra los asientos delanteros con una fuerza equivalente a la de un objeto de media tonelada, provocando lesiones muy graves o mortales tanto al animal como a los pasajeros.

¿Cuál es el sistema de sujeción según su tamaño?

Para evitar riesgos, la Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico (DGT) detallan cuáles son los sistemas de retención homologados y correctos en función del peso y la envergadura del animal.

Mascotas de pequeño tamaño (gatos, perros mini, conejos, etc.): El método más seguro es el transportín colocado en el suelo del vehículo, justo detrás de los asientos delanteros y encajado entre los espacios de las plazas.

Nunca debe colocarse sobre el asiento sujeto únicamente con el cinturón de seguridad, ya que la caja plástica podría romperse en caso de accidente y el animal saldría despedido.

Perros medianos y grandes: Deben viajar en los asientos traseros utilizando un arnés de seguridad, preferiblemente de doble anclaje o con dos puntos de enganche al cinturón del coche para evitar giros bruscos.

Bajo ninguna circunstancia se debe engachar un cinturón de seguridad directamente al collar del cuello, pues una frenada brusca le provocaría estrangulamiento o lesiones cervicales fatales.

Perros de gran envergadura o viajes con varios animales: El lugar indicado es el maletero, separando el compartimento de la carga de la cabina de los pasajeros mediante una rejilla divisoria rígida y homologada (preferiblemente metálica y anclada desde el techo hasta el suelo del maletero).

Consejos prácticos para un viaje sin estrés

Más allá de la sujeción mecánica, el bienestar general del animal durante el trayecto es prioritario para evitar mareos, ansiedad o problemas de salud graves:

  • Paradas frecuentes: Al igual que los humanos, los animales necesitan estirar las patas, hacer sus necesidades e hidratarse. Se aconseja parar cada dos horas.
  • Cuidado con las ventanillas: Aunque a muchos perros les encanta asomar la cabeza por la ventanilla con el coche en marcha, es una práctica peligrosa que puede causarle otitis, conjuntivitis o lesiones oculares por el impacto de insectos o grava.
  • Nunca dejarlos solos en el interior: Incluso en días nublados o con la ventanilla ligeramente abierta, la temperatura interior de un vehículo estacionado se dispara en pocos minutos, exponiendo al animal a un golpe de calor potencialmente mortal.
  • Documentación al día: Es imprescindible llevar la cartilla sanitaria oficial o el pasaporte del animal, con las vacunas obligatorias y el microchip registrado y actualizado.

Las multas a las que te enfrentas

No cumplir con la normativa de seguridad vial durante el transporte de mascotas conlleva sanciones económicas e infracciones administrativas.

Si el animal viaja suelto en el vehículo pero en una zona donde no interfiere directamente de forma inmediata con el conductor (por ejemplo, tumbado en el suelo trasero sin atar), la infracción leve suele sancionarse con una multa de 80 euros.

Sin embargo, si la mascota va completamente suelta, asomándose a los asientos delanteros, en el regazo del conductor o interfiring en su campo de visión y control del volante, la sanción asciende a los 200 euros y puede llegar a considerarse conducción negligente o temeraria en los casos más graves.