Cósima Ramírez.

Cósima Ramírez. Raquel Saez

Mascotario

Cósima Ramírez empieza su nueva etapa en Mascotario: "Me he sentido mucho más comprendida por los animales"

Cósima se sumerge en el mundo de las mascotas desde una exploración artística y filosófica.

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Definitivamente ha llegado la primavera y Cósima Ramírez se llena de colores nuevos. La colaboradora no es una influencer al uso, y su nueva incursión en el universo animal no iba a ser la excepción.

Olviden los códigos de descuento y los posados sin propósito; Cósima llega a Mascotario para reivindicar la figura de la Pet Influencer desde una dimensión casi metafísica.

Para ella, este nuevo rol es una mezcla de "exploración filosófica" y una vía de escape hacia la autenticidad que, a veces, los humanos no logran alcanzar.

Una auto-definición

No busca métricas, sino sensaciones. "Felizmente, lo más importante de ser Pet Influencer es la auto-definición", explica en una entrevista con Mascotario.

Para ella, su éxito habita en un lugar intangible: "Mi nivel de éxito e influencia existe principalmente en una dimensión imaginaria y es imposible de confirmar o desmentir categóricamente en términos humanos".

Para Ramírez, la ventaja de trabajar con mascotas reside en la libertad creativa y emocional que ofrecen. Frente a la complejidad —a veces tediosa— de las relaciones humanas, los animales aparecen como un lienzo en blanco lleno de verdad.

"Los animales son el sujeto ideal. No solo suelen ser mucho más auténticos (e interesantes) que las personas, sino que encima te dejan el espacio para inventar tú misma sus respuestas e impresiones", afirma con rotundidad.

Cósima va más allá y admite que proyecta en ellos una lucidez superior: "Personalmente, me gusta imaginar que me entienden a un nivel más profundo del que me entiendo a mí misma".

¿En qué consistirá exactamente este nuevo trabajo? La respuesta de la joven mezcla la cotidianidad con lo invisible. Por un lado, trabajará con la "realidad parcialmente tangible de las vidas animales", pero por otro, se sumergirá en sus propias invenciones.

"En gran parte trabajaré el mundo invisible y ficticio de mis propias proyecciones y respuestas inventadas", señala. Además, pone el foco en la comicidad de la convivencia: "A nuestras pobres mascotas les toca acompañarnos en nuestras hazañas cotidianas y, si fueran capaces de tener voz, me imagino que serían una fuente inagotable de material cómico".

El "delirio" como forma de empatía

Su acercamiento al mundo animal nace de un anhelo y de una esperanza. Cósima confiesa que, a lo largo de su vida, se ha sentido "mucho más comprendida por las mascotas que por los humanos".

Aunque es consciente de que esa conexión podría ser una construcción propia, elige abrazarla: "Puede ser perfectamente que me lo haya inventado... pero como no puedo demostrarlo, prefiero creer que me entiende y que me absuelve de todos mis defectos. Prefiero vivir en el delirio antropocéntrico de que nuestras mascotas nos entienden".

Una misión artística

Finalmente, Cósima aclara que su labor como Pet Influencer no busca una utilidad convencional. Para ella, es una forma de "expandir sus horizontes empáticos" a través del arte y la amistad interespecie.

"La utilidad del trabajo no es una inmediatamente evidente; posiblemente se acerque más a la exploración filosófica y artística", concluye. Y, con su habitual toque de humor, añade el beneficio más inmediato de su nueva ocupación: "Es la excusa perfecta para hacerme amiga (e incluso ligar) con mascotas de todo tipo y especie".