La perra Ikram en la protectora de Ibiza.

La perra Ikram en la protectora de Ibiza.

Mascotario

Ikram, la perrita que cruzó el mar con una patera y ahora lucha contra la burocracia en Ibiza para no ser sacrificada

Al proceder de un país extracomunitario y entrar de forma irregular, la vida de esta perra depende del protocolo sanitario de Sanidad Exterior.

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La historia de Ikram no es solo la historia de un animal rescatado del mar; es el reflejo de la colisión entre la rigidez de las leyes de sanidad exterior y la sensibilidad de una sociedad que se niega a ver morir a un superviviente.

Desde su llegada a las costas de Ibiza el pasado mes de junio 2025, esta perrita permanece bajo custodia en el Centro de Protección Animal de Sa Coma, mientras su destino se decide en los despachos oficiales.

"Está siendo un caso muy complicado a nivel burocrático", afirma Yolanda Morales, portavoz de PACMA (Partido Animalista Con el Medio Ambiente). "Junto con Ikram, también llegó otra caniche en diciembre que ahora está en la misma situación".

El conflicto principal radica en el origen de Ikram. Aunque como nos indica Yolanda, llegó con su cartilla de vacunación, no tenía marcada la vacuna de la rabia y al proceder de un país extracomunitario (fuera de la Unión Europea) y entrar de forma irregular, el protocolo sanitario de Sanidad Exterior es tajante.

Los animales sin vacunación certificada contra la rabia o sin el correspondiente periodo de cuarentena controlada representan un riesgo para la salud pública. En muchos casos similares, la ley estipula la eutanasia preventiva. "Su propietario tampoco tenía papeles, venía en patera de Argelia, y la caniche llegó con una niña, sin documentación".

La rabia es una enfermedad que puede tener entre días hasta años de incubación. "La cuarentena es una opción bastante complicada porque la serología que se les hace a los animales no te demuestra si lo que tiene de anticuerpo se debe a que ha estado en contacto con la rabia o que ha sido vacunada. No hay garantía".

A raíz de esta situación con estas dos perras, empezó una lucha por parte de los dos Ayuntamientos de la isla para que no se sacrifiquen los animales. Sin embargo, tanto el Gobierno como Sanidad piden su sacrificio de manera reiterada.

El caso de Ikram ha encendido una chispa de resistencia en la isla. El Ayuntamiento de Ibiza ha confirmado que se encuentra "agotando todas las vías posibles" para evitar este final, buscando resquicios legales que permitan una regularización excepcional del animal.

Desde entonces, los animales se encuentran en cuarentena en dos centros diferentes. Ikram está en el CEPAD, el Centro de Protección Animal de Santa Eugènia y la caniche en las instalaciones de Natura Parc.

Una marea de solidaridad: 11.000 voces por Ikram

La respuesta ciudadana no se ha hecho esperar. Una petición lanzada a través de la plataforma Change.org ha superado ya los 11.000 apoyos, uniendo a colectivos animalistas, vecinos y usuarios de redes sociales bajo una sola consigna: Salvar a Ikram.

"No es solo una perra, es un ser vivo que ha sobrevivido a una travesía traumática. Sacrificarla por un protocolo administrativo, sin darle la oportunidad de una cuarentena, sería una crueldad innecesaria", comentan desde los grupos de apoyo.

El futuro de Ikram

Actualmente, el Consistorio mantiene un silencio cauteloso sobre los detalles técnicos del estado de la perrita, aunque aseguran que el bienestar del animal es la prioridad mientras se resuelve el entuerto administrativo.

Las opciones sobre la mesa no son muchas. Los Ayuntamientos y las entidades de protección animal están intentando intervenir para evitar lo peor. "Queremos evitar el sacrificio o, por lo menos, que se valorase la opción de retornarla a su país de origen, con una serie de garantías como que estuviese allí con una protectora y que se vacunase y pudiese volver a entrar en España".

Sin embargo, Yolanda afirma que esta opción no está siendo contemplada por parte de las autoridades. El Contencioso Administrativo sigue hacia adelante. "Nosotros entendemos las medidas sanitarias tan extremas que se están tomando, siendo una enfermedad bastante peligrosa, pero también queremos que se marque un precedente: que existan protocolos porque esta situación se va a repetir en el futuro".

El caso de Ikram ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar los protocolos para animales que llegan en estas circunstancias, buscando soluciones que prioricen la vida sin comprometer la seguridad sanitaria. Por ahora, Ibiza contiene el aliento esperando que la justicia y la empatía lleguen a tiempo para la pequeña náufraga.

"Mientras siga viniendo gente de manera irregular, seguirán trayendo animales de manera irregular y ellos no pueden pagar la ignorancia, ni las situaciones vitales de sus propietarios. Está claro que nosotros tenemos que tener desarrolladas medidas de contención y vías de reacción éticas para cuando ocurren este tipo de situaciones", concluye Yolanda.