Un galgo.

Un galgo. Istock

Mascotario

Reino Unido da una lección a España: se prohíben las carreras de galgos para priorizar el bienestar animal

Organizaciones como AnimaNaturalis exigen que nuestro país siga el ejemplo británico y ajuste la Ley de Bienestar Animal.

Más información: Más de 12.000 perros abandonados en España: casi el 50% son de esta misma raza y están fuera de la Ley de Bienestar

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En menos de una semana, el mapa del bienestar animal en el Reino Unido ha dado un vuelco irreversible. Lo que hace una década parecía una meta inalcanzable para las asociaciones proteccionistas se ha convertido en ley: Escocia y Gales han prohibido las carreras de galgos.

Con esta medida, ambos países se desmarcan de una tradición centenaria para priorizar la salud de los animales, enviando un mensaje directo al resto del continente.

La reforma legislativa nace de una realidad difícil de ignorar. Según datos del Consejo de Galgos de Gran Bretaña, entre 2017 y 2024 se registraron más de 35.000 lesiones y la muerte de 1.357 perros en las pistas británicas.

Estas cifras, sumadas a estudios científicos que califican las pistas ovaladas como "intrínsecamente peligrosas", han sido el detonante para que los parlamentos de Edimburgo y Cardiff digan basta.

Una transición hacia la adopción

A diferencia de otros cierres abruptos, el Gobierno de Gales ha optado por una estrategia progresiva. El objetivo es evitar que el fin de las carreras provoque un abandono masivo de animales.

Durante los próximos tres años, las autoridades trabajarán junto a protectoras como Dogs Trust y Hope Rescue para garantizar que cada galgo retirado de la competición encuentre un hogar responsable.

"Durante demasiado tiempo, los perros han pagado el precio de una forma de entretenimiento anticuada", señalaba la coalición Cut the Chase tras la votación.

La nueva norma no solo cierra las pistas, sino que establece protocolos estrictos de trazabilidad para que ningún animal quede desamparado tras el cese de la actividad comercial.

La ciencia contra la tradición

En el norte, el debate se ha centrado en la fisiología del animal. El Parlamento escocés basó gran parte de su decisión en evidencias que demuestran que el cuerpo de un galgo no está diseñado para soportar el estrés mecánico de las curvas en pistas comerciales.

Al cerrar su última pista activa, Escocia culmina un proceso de años de presión social, dejando claro que el riesgo de lesiones graves es un "fallo estructural" del deporte que no se puede solucionar con más regulación.

España, en el punto de mira

La noticia ha resonado con fuerza en España, uno de los pocos países europeos donde estas carreras —y la cría masiva asociada a ellas— siguen siendo legales.

Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis, ha sido tajante: "Lo que ha ocurrido en Gales y Escocia demuestra que cuando la voluntad política se alinea con la evidencia, el cambio es posible".

Mientras el Reino Unido avanza hacia un modelo de "residuo cero" en el maltrato animal deportivo, el sector animalista español reclama que la Ley de Bienestar Animal de 2023 se quede corta si no aborda con la misma contundencia la explotación de los galgos, un debate que, tras lo ocurrido en el Mar del Norte, promete volver con más fuerza que nunca a las instituciones.