Un perrito pequeño.

Un perrito pequeño. Cristina Villarino

Mascotario

Confirmado por el Gobierno: prohíben dejar a tu perro atado fuera del supermercado con multas de hasta 10.000 euros

La Ley de Bienestar Animal va en contra de la práctica de dejar al perro atado fuera del supermercado, y en muchos casos puede considerarse una infracción.

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Ya ha entrado en vigor: el Gobierno prohíbe dejar a tu perro atado fuera del supermercado porque es una infracción.

Angelica Rimini
Publicada

Muchas personas siguen dejando a su perro atado a la puerta del supermercado "solo un momento" para hacer la compra, como si fuera un gesto cotidiano sin importancia. Es una imagen tan normalizada en las ciudades que cuesta pensar que pueda entrañar problemas legales o de bienestar para el animal.

Sin embargo, con la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal, esta costumbre empieza a mirarse con otros ojos: ya no se trata solo de una cuestión de comodidad, sino de preguntarse si realmente estamos protegiendo a nuestro compañero como la ley —y el sentido común— exigen.

A partir de ahí, la respuesta es clara: la normativa va claramente en contra de la práctica de dejar al perro atado fuera del supermercado y, en muchos casos, puede considerarla una infracción sancionable. La clave está en cómo la ley entiende la supervisión, la seguridad y la protección del animal frente a riesgos y situaciones de estrés.

Garantizar el bienestar del animal

La norma de bienestar animal exige que el responsable garantice en todo momento la integridad física y emocional del perro, evitando situaciones de abandono temporal, riesgo de robo, agresiones o miedo intenso. Dejar al perro atado en la calle, sin vigilancia directa mientras entras a comprar, supone:

Falta de supervisión real: el animal está solo, sin posibilidades de huir de un peligro ni de recibir ayuda inmediata.

Exposición a riesgos: otros perros pueden acercarse y atacar, personas pueden molestarlo o incluso robarlo, puede enredarse con la correa o intentar soltarse y escapar.

Estrés y miedo: para muchos perros, quedarse solos atados ante una puerta con gente pasando, carros, ruido y puertas automáticas es una situación de alta ansiedad.

La ley considera infracción dejar a un animal en condiciones que comprometan su bienestar o lo pongan en peligro, aunque sea "por un momento". Si se interpreta que el perro está desatendido, en situación de estrés evidente o con riesgo, puede abrirse expediente y sanción.

Acompañar al perro

No es lo mismo estar con tu perro a la puerta del supermercado que atarlo y marcharte varios minutos sin verlo. En el primer caso mantienes la supervisión y puedes reaccionar ante cualquier problema; en el segundo, lo dejas literalmente a su suerte.

Esa diferencia es clave a ojos de la ley: lo que se quiere evitar es que el animal quede abandonado temporalmente en la vía pública, aunque el cuidador "tenga intención de volver".

Además, si el perro ladra, llora o genera molestias mientras está atado, se suma otro foco de conflicto: vecinos o clientes pueden llamar a la policía local, y la intervención no solo puede acabar en aviso, sino en propuesta de sanción.

Riesgos añadidos: temperatura y entorno

En muchas entradas de supermercados hay zonas sin sombra, con suelo caliente en verano y frío o mojado en invierno. Un perro atado al sol mientras haces una compra larga puede sufrir un golpe de calor, deshidratación o, en el extremo contrario, frío intenso y malestar.

Aunque no parezca "grave" a simple vista, la ley obliga a proteger al animal frente a esas condiciones. Lo mismo ocurre si lo atas junto a la calzada, cerca del tráfico o en un lugar donde puede ser fácilmente atropellado si logra soltarse.

En definitiva, la combinación de falta de supervisión, riesgos físicos, estrés y posibles molestias a terceros vuelve esta práctica muy difícil de compatibilizar con las obligaciones legales de bienestar.

Qué hacer en la práctica

La lectura prudente de la Ley de Bienestar Animal es clara: no deberías dejar a tu perro atado fuera del supermercado. Si no puedes entrar con él y nadie puede quedarse fuera acompañándolo, lo más seguro —y lo más acorde con la norma— es dejarlo en casa para ese tipo de recados.

Para compras rápidas, la opción más segura legalmente es organizarte para que el perro nunca quede solo atado en la calle, ni siquiera "un momento".