Un perro en el metro.
De 584 millones de viajeros a 736 millones: cuando el metro permite acceder con mascotas, incrementan los viajeros
El Metro de Bilbao todavía no permite el acceso a los animales de compañía, pero los datos demuestran que se fomenta una movilidad más inclusiva.
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"El 27% de los usuarios del metro de Bilbao dice que viajaría menos si se dejase entrar con perro. Pero los datos demuestran que cuando un metro permite viajar con mascota, crece en viajeros", afirma Pablo Muñoz Gibilondo en su cuenta de Instagram de Pipper on Tour.
Conocido por recorrer el país acompañado de su perro Pipper —el primer perro turista de España—, denuncia que el metro de Bilbao sigue resistiéndose a aceptar animales de compañía con normalidad.
Actualmente, solo se permite el traslado de perros pequeños siempre que viajen en brazos o dentro de un transportín. Esta medida, considerada discriminatoria por muchos ciudadanos, lleva años generando debate en la capital vizcaína.
Mientras tanto, en la mayoría de Europa la situación es muy diferente: en el 80% de las capitales europeas los usuarios pueden viajar con sus perros, tanto pequeños como grandes, siempre que se cumplan ciertas normas de seguridad, como el uso de correa y bozal.
Los números que crecen
En España, metros como los de Madrid, Barcelona, Granada o Palma, además del Euskotren en el País Vasco, ya han dado este paso hacia la inclusión animal.
Según una encuesta realizada por el propio Metro de Bilbao, solo un 27% de los usuarios afirma que viajaría menos si se autorizara el acceso a perros grandes, lo que sugiere que la oposición es minoritaria. La experiencia en otras ciudades demuestra que permitir viajar con perros no reduce la afluencia, sino que tiende a incrementarla.
En Barcelona, por ejemplo, el acceso con mascotas está permitido desde 2014 y, desde entonces, el número de usuarios ha aumentado de 375 millones a 480 millones. En Madrid, donde la medida se implantó en 2016, los viajeros han pasado de 584 millones a 736 millones.
Palma, que abrió las puertas del metro a los perros en 2024, registró en solo un año un incremento del 11% en el número de desplazamientos. "Basta con observar la evolución de usuarios en los metros que han permitido esta convivencia, como Madrid, Barcelona, Granada y Palma, para comprobar que se trata de una medida positiva tanto para las personas como para los animales", señala Muñoz Gibilondo.
Una evolución social
Estas cifras muestran una tendencia clara: el número de viajeros sube en todos los metros españoles que permiten desplazarse con perro de compañía. Incorporar a los animales en el transporte público no solo fomenta una movilidad más inclusiva, sino que también refleja una evolución social.
Por eso, cada vez más voces reclaman que Bilbao y otras ciudades sigan este ejemplo, entendiendo a los animales no como una molestia, sino como parte natural de la vida urbana y de la movilidad sostenible. Es hora de avanzar hacia ciudades donde los animales sean reconocidos como parte esencial de nuestro entorno urbano y cotidiano.