Una chica con su gato asomados a la ventana.

Una chica con su gato asomados a la ventana. Lewis Denby

Mascotario Día Internacional del gato

Teletrabajo y pisos pequeños: las claves del ascenso del gato como la mascota ideal de la pospandemia

El teletrabajo, los pisos pequeños, el coste de la vida y los cambios de estilo de vida están haciendo que cada vez más personas elijan gatos.

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Angelica Rimini
Publicada

El estilo de vida urbano, el teletrabajo y la búsqueda de compañía han disparado la adopción de gatos, aunque los expertos advierten: su independencia no significa que no requieran cuidados y presupuesto. En los últimos años, y de forma acentuada tras la pandemia, los hogares españoles han experimentado una transformación silenciosa pero notable: cada vez hay más gatos.

Según explica la veterinaria Elisenda Saperas, este crecimiento no solo es constante, sino que "se ha ido incrementando de forma mucho más rápida que los hogares que hay con perros".

Este fenómeno no es casualidad, sino el reflejo de un cambio en nuestro estilo de vida. Vivimos en pisos más pequeños, con horarios ajetreados y nuevas dinámicas laborales. En este contexto, el gato se perfila como el compañero ideal.

"El gato tolera mucho mejor ciertos momentos de soledad y, al ser más autónomo, se adapta muy bien a este tipo de rutinas", señala Saperas, destacando que, a diferencia del perro, "no necesita esos paseos diarios".

El impacto del teletrabajo

El auge del modelo híbrido de trabajo ha sido un catalizador clave. Al pasar más tiempo en casa, muchas personas han buscado compañía para combatir el aislamiento.

Saperas apunta que el perfil de propietario que más está creciendo es el de "personas que viven solas o un perfil más joven", encajando perfectamente con las necesidades de la vida moderna.

Además, existe una evidencia creciente sobre los beneficios emocionales de este vínculo. La veterinaria confirma que la convivencia con un gato puede reducir el estrés y la ansiedad gracias al "efecto calmante que tiene el contacto físico y el ronroneo".

Para quienes teletrabajan y pasan muchas horas sin contacto directo con otras personas, el gato ayuda a "combatir esa sensación de soledad" y aporta una estructura mediante rutinas de cuidado.

Desmontando el mito del "ahorro"

Uno de los errores más comunes al elegir un gato frente a un perro es la creencia de que supone un gasto mucho menor. "La sociedad tiene la percepción de que el gato es más económico, más asequible, pero no es del todo cierto", advierte Saperas.

Si bien se ahorran costes asociados a paseadores, el precio de la alimentación específica ("el euro/kilo") y los cuidados veterinarios básicos son equiparables a los de un perro pequeño.

"La clave aquí no es que sea más barato o no, es que se adapte a tu estilo de vida", matiza la experta, insistiendo en que factores como la esterilización, vacunas y antiparasitarios deben tenerse en cuenta en el presupuesto familiar.

Un animal de interior, pero con necesidades

Aunque el gato se adapta mejor a los pisos pequeños, Saperas es tajante respecto a sus necesidades de actividad: "Que un gato pueda adaptarse de forma más fácil en un piso no quiere decir que no necesite tener su actividad".

El error más frecuente de los nuevos tutores es pensar que, por ser independientes, "se cuidan solos". La veterinaria subraya la importancia del "enriquecimiento ambiental": espacios para esconderse, zonas para trepar y tiempo de juego dedicado para la estimulación mental.

Además, advierte sobre fallos básicos de convivencia, como colocar el arenero cerca de la comida o en zonas ruidosas, algo que el animal rechaza por instinto.

Una tendencia que llegó para quedarse

Lejos de ser una moda pasajera, Elisenda Saperas augura que esta tendencia seguirá creciendo en los próximos años. La sociedad está rompiendo viejos estigmas: "Se han quitado esos mitos de que el gato es un animal más arisco; cada vez tenemos más concienciación de que son unos grandes compañeros".

Con una mayor cultura de adopción responsable y un estilo de vida que valora la flexibilidad, el gato parece haber asegurado su posición como el protagonista de los nuevos modelos de familia urbana.