Astrolino, el muñeco diseñado por un malagueño con cáncer de hueso.

Astrolino, el muñeco diseñado por un malagueño con cáncer de hueso. Cedida a EEM

Salud

Astrolino, el astronauta que Rubén, un malagueño de 14 años creó mientras luchaba contra un osteosarcoma

La familia imprimió con una máquina 3D el diseño que hizo el adolescente y ahora quiere venderlo para recaudar fondos y destinarlo a la investigación de este cáncer que afecta a jóvenes de entre 12 y 19 años.

Más información: El sarcoma, un cáncer raro que afecta a 1 de cada 100.000 personas en Málaga: "No están asociados a hábitos de vida".

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Rubén, un joven malagueño de 14 años, creó a 'Astrolino', la figura de un astronauta, mientras luchaba contra un osteosarcoma.

El dibujo fue impreso en 3D por su padre y ya han vendido unas 300 unidades a 35 euros cada una.

La familia busca recaudar fondos para la investigación del osteosarcoma y sueña con crear una fundación dedicada a este tipo de cáncer infantil.

El adolescente se ha sometido a siete operaciones en un año tras someterse a quimioterapia y sufrir una recaída en su fémur.

La vida de Rubén Conejo, un joven malagueño de 14 años, hasta febrero de 2025 cabía en una cancha de baloncesto. Jugaba federado en un equipo de Benalmádena y entraba a cada partido y entrenamiento con la misma ilusión del primer día. Hasta que empezó a dolerle la pierna.

La dolencia estaba concentrada entre la rodilla y el fémur. Paró un mes, el dolor paró, volvió a jugar y el dolor regresó. En abril, después de dos meses sin tocar el balón, su padre tomó la decisión de llevarlo a un hospital de urgencia a pedir que le hicieran una resonancia.

“Lo que parecía que era cualquier tontería, resultó en que tenía un cáncer en el fémur”, explica Rubén, el padre del joven, en una conversación con EL ESPAÑOL de Málaga.

Tras someterse a una operación para intentar acabar con aquel osteosarcoma, el joven malagueño le pidió a su padre que le llevara un cuaderno de dibujo para poder hacer algo más que estar viendo series o leyendo.

Y así, un día de repente, llegó Astrolino, un astronauta que ha acompañado a Rubén en cada tratamiento, intervención y rehabilitación. Un dibujo que su padre decidió imprimir en 3D para que su hijo lo tuviera con él y que ahora quiere vender para recaudar fondos para la investigación de esta enfermedad que afecta a niños entre 12 y 19 años.

Hasta ahora han vendido unos 300 entre familiares a 35 euros cada uno. La familia sueña con que Astrolino llegue “al mundo entero” y si algún día venden los muchos suficientes, crear una fundación dedicada exclusivamente a este tipo de cáncer, cuyo dinero vaya íntegramente a la investigación de osteosarcoma

Siete operaciones en un año

El diagnóstico era un osteosarcoma, un tumor óseo que, según las cifras que la familia consultó, afecta aproximadamente a dos de cada millón de personas, la mayoría adolescentes de entre 12 y 19 años en pleno desarrollo y, sobre todo, varones.

Desde el primer centro les recomendaron ponerse en manos del equipo del Hospital Universitario Virgen de la Victoria.

El día que Rubén se enteró de su diagnóstico, según su padre, fue “el peor día de su vida”, pero su reacción lo dejó sin palabras, porque al salir del hospital decidió contárselo a todos sus amigos antes de que se enteraran por terceras personas.

“La capacidad que tiene y la entereza con la que supera los obstáculos, yo como padre todavía no me lo creo”, confiesa Rubén padre.

Lo que vino después no ha sido fácil. Quimioterapia desde mayo y, en agosto de 2025, una operación de ocho horas en la que le extirparon medio fémur, le colocaron una prótesis y le retiraron parte de la masa muscular que rodeaba el hueso.

En aquel momento, le tocó estar tres semanas hospitalizado y someterse a un tratamiento de quimioterapia intensa de septiembre a enero. Y fue en aquel mes cuando le comunicaron que estaba limpio.

Rubén ya caminaba con su muleta y la rehabilitación avanzaba, pero su rodilla no terminaba de flexionarse. Como resultado, tuvo que volver a quirófano por complicaciones que nada tenían que ver con el tumor.

Ya en marzo, en una revisión posterior, una radiografía mostró que el cáncer había reaparecido en la misma pierna, algo más arriba. Y volvió al hospital, donde lo operaron, le retiraron el cuádriceps completo y le salvaron la pierna.

Así fue como un joven de 14 años se sometió a siete operaciones en un año. Y su padre insiste en que pese a todo, lo lleva con una serenidad que desarma a cualquiera.

Un astronauta nacido en una cama de hospital

Fue durante aquel largo ingreso tras la primera operación cuando nació Astrolino. Los días se hacían eternos entre el miedo, la ansiedad y las series de anime que Rubén veía una y otra vez.

Hasta que un día le pidió a su padre un cuaderno y unos lápices. “Le dije si tú eres más malo dibujando que yo”, bromea él, pero Rubén empezó a retratar a sus personajes favoritos, samuráis y héroes del manga.

Una tarde, al llegar al hospital, su padre encontró un boceto que consistía en un pequeño robot del espacio que parecía un astronauta. Su padre le preguntó qué era y la respuesta que recibió fue: "un astronauta que me he imaginado yo”.

¿Por qué un astronauta? Para la familia, la respuesta consiste en porque en el espacio, por oscuro que esté, “siempre está la luz de la estrella”. Para Rubén fue un entretenimiento que le acompañó durante su tratamiento y ahora, con la salida a la venta del muñeco y la apertura de su página web, espera que llegue a otros niños que se encuentran en la misma situación y les aporte algo de luz durante el camino.