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Las claves

Empezó casi como un juego. Frente a los continuos vídeos que circulan por las redes de personas sin ningún tipo de formación hablando de temas médicos o nutricionales, el cardiólogo malagueño Aurelio Rojas decidió empezar a grabarse contando cómo tener un corazón sano con evidencia científica.

Asegura que sus compañeros de profesión en el hospital se lo tomaban al principio a cachondeo, pero vídeo a vídeo el ahora conocido como Dr. Rojas ya tiene 1,5 millones de seguidores en Instagram y más de 300.000 en Tik Tok.

Lo ha conseguido con un estilo muy peculiar. Grabándose en planos muy cortos, en lenguaje relativamente sencillo y aportando mucha información.

Acaba de publicar un libro, titulado Tu corazón tiene algo que decirte, y este martes 26 de mayo participará en una conferencia organizada por Ágora UTAMED a las 19:30. Previamente nos ha concedido esta entrevista a EL ESPAÑOL de Málaga.

-Cardiólogo y un millón y medio de seguidores en Instagram. ¿Cómo y por qué pensó en ser influencer sanitario?

-Soy un caso curioso porque la verdad es que no buscaba ser influencer. Trabajo en un hospital público y estoy muy contento. No sentía la necesidad de ser influencer, pero es cierto que al final todos tenemos redes sociales y llegó un momento dado en el que empecé a subir algún contenido, alguna foto en particular.

Tampoco me dedicaba especialmente a trabajar las redes sociales. Un día, de buenas a primeras, subí una foto porque escribí un libro de imagen cardíaca y vi que a la gente le gustaba mucho las cosas que decía y el contenido que compartía.

El cardiólogo Aurelio Rojas en su consulta.

Me dije, ¿por qué no sigo subiendo más contenido? Lo fui mejorando, continué y con trabajo, esfuerzo y dedicación he llegado a un millón y medio de seguidores en Instagram o 300.000 en TikTok y otros tantos en YouTube.

Es un espejo muy interesante, sobre todo, cuando se habla de salud porque tienes el poder y la responsabilidad de llegar a muchísima gente. Nuestro trabajo como médico es mejorar la salud de las personas.

-¿Cómo compagina ambos trabajos porque hacer varios vídeos a la semana tiene su tarea?

-Lo mío es una cosa muy casera. Hay muchos otros perfiles de influencers que dedican mucho tiempo a editar sus vídeos y lo mío es muy improvisado.

Estoy en casa, en consulta, en el gimnasio o en la calle, cojo el móvil, me grabo a mí mismo y lo edito un poco. Los hago cuando me apetece. Subo tres o cuatro vídeos por semana. A veces dos y a veces uno. No sigo un calendario fijo ni ningún protocolo. Lo hago cuando puedo y tengo el hueco.

-Hay que recordar que usted es médico, que no vive de ser influencer y lo hace por gusto.

-Sí, exacto. Yo lo hago básicamente por gusto porque esto no tiene ninguna remuneración ni económica ni de ningún tipo. Lo hago porque me gusta y es complicado porque hay que invertirle mucho tiempo. Por eso lo voy generando y encajando cuando puedo porque además yo llevo mis redes. Es mi móvil y yo mismo (se ríe).

-¿No cobra entonces nada por esos vídeos?

-Las redes sociales no te aportan ninguna remuneración económica. Luego si llegas a algún acuerdo para algún contenido publicitario puntual pues, obviamente, sí que se percibe una remuneración. Yo siempre las hago sujeto a las condiciones y al código ético que tenemos en la medicina.

Influencia

"Me reconocen por todos lados. Lo mío es una cosa muy casera. Hay muchos otros perfiles de influencers que dedican mucho tiempo a editar sus vídeos y lo mío es muy improvisado. Es mi móvil y yo mismo"

-¿Le reconocen ya por la calle?

-Sí, sí, me reconocen por todos lados. Pero bueno, siempre positivo. En consulta muchísimo, hay gente que me dice, "doctor es que parece que le conozco" y nunca nos hemos visto. Al final acabo reflejando mi vida y, en cierta medida, personas que nunca he visto sienten que me conocen.

Y luego por la calle, en bares, restaurantes. Por supuesto en el hospital muchísima gente me reconoce y yo contento porque siempre que me saludan es por algún comentario positivo y eso es maravilloso.

-¿Qué le dicen sus compañeros de profesión?

Al principio era un poco raro porque este mundo de las redes sociales en medicina, en el ambiente hospitalario, no está tan afianzado. Hay mucho contenido de salud en redes sociales, pero realmente hay poco médico.

Y una de las frases que siempre he dicho es que muchos médicos nos hemos tenido que hacer influencers porque había un nicho de influencers que se habían dedicado a ejercer de médico sin serlo.

Al principio cuando empecé a generar contenido todo el mundo se lo tomó un poco a cachondeo. "Ay, Aurelio ya está subiendo vídeos, tal". Ahora todo el mundo lo valora muchísimo, todos los comentarios son positivos y no me he encontrado absolutamente ningún tipo de comentario negativo.

También mi contenido son consejos de salud. No entro en temas conflictivos.

-¿No tiene haters?

-Haters siempre hay, pero bueno, no es como hablar de política ni ese tipo de contenido que genera siempre mucho conflicto y mucha dicotomía.

Hay que entender que a todo el mundo le gusta cuidarse, a todo el mundo le gusta estar bien. Luego se pueden tener opiniones diferentes, contradictorias y variadas sobre algunos temas como algunos alimentos como el huevo o el café o sobre el colesterol si es más bueno, menos bueno... Pero la realidad es que hay poco hater y es contenido positivo.

-Se ha puesto de moda hacer deporte y cuidarse, sobre todo entre las personas de más de 40 años. Las redes sociales están llenas de gente sin formación específica diciendo qué ejercicios hay que hacer, qué hay que comer, qué es bueno y malo en un supermercado… ¿Hay mucho intrusismo?

-Vivimos en la época de la información y las redes sociales es un reflejo. La información es más accesible que nunca, pero la parte negativa es que no tiene ningún tipo de filtro. El filtro somos nosotros mismos.

Yo como médico siempre que genero cualquier tipo de contenido, tanto en la descripción del vídeo, muchas veces en el propio vídeo, o en los comentarios, siempre pongo absolutamente todas las referencias científicas de los artículos en los que me baso.

Aurelio Rojas en uno de sus vídeos.

Luego nos encontramos muchos perfiles en redes sociales de personas que o no tienen la formación adecuada o que realmente buscan otro tipo de objetivos. Creo que no es lo correcto y precisamente por eso hemos tenido que surgir muchos perfiles de sanitarios y de médicos que nos dedicamos a defender la salud basado en los que nos dice la ciencia y la medicina.

Los médicos y sanitarios, si damos una recomendación tanto positiva como negativa es porque hay suficiente evidencia, suficientes artículos científicos bien contrastados y críticos para poder decirlo con seguridad.

-Usted asegura en sus vídeos que con el actual ritmo de vida que llevamos nos están envejeciendo los corazones antes de tiempo. ¿Cuáles son los tres hábitos cotidianos que más daño nos hacen sin que nos demos cuenta?

-Llevamos muchísimos años evolucionando de una manera muy positiva tanto con intervenciones mínimamente invasivas, cateterismo, prótesis, stent, tratamientos farmacológicos maravillosos que nos ayudan en caso de que tengamos un infarto a salvarnos la vida y luego a vivir más tiempo y con mayor calidad de vida.

Pero la realidad cuando nos enfrentamos a las estadísticas es que las enfermedades cardiovasculares, junto con el cáncer, con el envejecimiento progresivo de la población, no dejan de aumentar. La incidencia cada vez es mayor.

Intrusismo

"La información es más accesible que nunca, pero la parte negativa es que no tiene ningún tipo de filtro. El filtro somos nosotros mismos"

Creo que esto obedece a factores en común de nuestro estilo de vida y de nuestra sociedad que nos están haciendo enfermar y que no estamos sabiendo ni dirigir la mirada adecuadamente, ni verlos ni tratarlos.

Hay un factor importantísimo que es el sedentarismo. Permanecer la mayor parte del tiempo de nuestro día sentados por nuestro trabajo.

El segundo es el estrés. Ese ritmo de vida al que nos vemos sometidos. Tenemos que sacrificar tiempo que deberíamos dedicar a descansar o a realizar actividad física por dedicarlo a nuestro trabajo y a estar anticipando proyectos. Incluso muchas veces a intentar rendir con la familia en las vacaciones.

Estamos sometidos a unos niveles de exigencia personal, físicos y mentales que llevan nuestro cuerpo al límite y lo hacen enfermar.

El tercer factor es la falta de descanso, que se une muchísimo con el estrés. Dormir menos de 6 horas incrementa enormemente el riesgo de enfermar y, sobre todo, de enfermar del corazón. A nadie le tiembla el pulso en sacrificar horas de descanso y de sueño para dedicarlas a otras cosas.

Y también pasa que cuando ya queremos descansar, estamos a un nivel de ritmo de vida tan alto que no lo podemos hacer adecuadamente y esto tiene repercusiones negativas sobre nuestra salud.

Esos tres pilares son los que hay que mejorar. Se puede hacer con una buena alimentación, con ejercicio y con una serie de recomendaciones que muchas veces son más fáciles de lo que parece y eso es lo que explico en mi libro.

-Usted se ha declarado enemigo público del azúcar. ¿Es más peligrosa que la grasa saturada ahora que la mayoría de la comida está ultraprocesada?

-Veníamos clásicamente de decir que las grasas, sobre todo, las grasas saturadas eran malas para el corazón y malas para la salud. Y es cierto que en grandes cantidades lo son.

Y nos fuimos olvidando un poco del azúcar, que se nos fue camuflando de manera sistemática en un montón de alimentos que cuando nos ponemos a revisar las cantidades de azúcar que comemos a lo largo del día son elevadísimas.

Esta ingesta de azúcar se relaciona directamente con la probabilidad de padecer sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes, hipertensión y todo eso a la larga es lo que nos acaba enfermando.

Está muy bien reducir el consumo de grasas saturadas y favorecer un consumo de grasas saludables como las de los frutos secos, las del aceite de oliva o las del pescado azul, pero es prioritario reducir el consumo de azúcar.

Guerra al azúcar

"El azúcar se nos fue camuflando de manera sistemática en un montón de alimentos. Cuando nos ponemos a revisar las cantidades de azúcar que comemos a lo largo del día son elevadísimas y es perjudicial junto con los ultraprocesados"

Muchos pacientes me dicen "no, si yo es que no como azúcar". Hay que tener mucho cuidado porque la mayor cantidad del azúcar que ingerimos no es la que nosotros añadimos en casa a los alimentos, que realmente es muy poca, sino que viene camuflada en gran cantidad de alimentos ultraprocesados, que es uno de los grandes problemas que tenemos hoy en día.

Por nuestro estilo de vida estamos empezando a sustituir una dieta muy buena que teníamos en nuestro país y en toda la cuenca del Mediterráneo que es la dieta mediterránea. Científicamente es la que más ha demostrado proteger el corazón, ya que dietas en las que gran cantidad de alimentos ya vienen prefabricados, empaquetados, cocinados, ultraprocesados, con gran cantidad de aditivos, de conservantes, de azúcar y de sal que son tremendamente perjudiciales para la salud.

Así que sí, la lucha es contra el azúcar y contra los ultraprocesados.

-Estábamos hablando antes de eso pero es llamativo como cada vez están sufriendo más infartos o ictus personas con menos de 50 años.

Sí, sí, totalmente. Se han hecho muchas campañas y se está muy concienciado de que, por ejemplo, el tabaco es muy perjudicial para la salud porque produce infartos, ictus, demencia, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, incluso cáncer.

Pero parece que del estrés nos olvidamos y lo normalizamos. Estar estresado no es normal; encontrarte continuamente cansado a pesar de dormir no es normal; no dormir bien no es normal; notar el corazón latir diferente no es normal; y todas esas señales de estrés.

Hoy en día nos intentamos cuidar más, pero es cierto que en gente joven los infartos cada vez están siendo más frecuentes, muchas veces desencadenados por este ritmo de vida acelerado y la falta de descanso.

En muchas ocasiones se une con insuficiente actividad física y con una alimentación inadecuada. Y a esto le añadimos los factores genéticos que en algunos casos también son importantes y que en muchísimas ocasiones se pueden detectar con una simple analítica.

-Es también cada vez más habitual, sobre todo en personas mayores de 40 años, el consumo de suplementos alimenticios para estar más fuerte, rendir más, etcétera. La creatina, el magnesio, el Omega 3… ¿Es realmente necesario todo esto?

-Es cierto que parece que tenemos inculcado en el subconsciente que utilizar suplementos de algo "natural" va a ser más beneficioso que utilizar tratamientos farmacológicos. Y es cierto que en muchas ocasiones hay bastantes suplementos que tienen muy buena evidencia científica probada en mejorar algunos síntomas o en algunos parámetros analíticos.

Obviamente esto no quiere decir que tomar suplementos vaya a sustituir un estilo de vida saludable, pero es verdad que en muchas ocasiones, sumados a una buena alimentación, a una actividad física y a una serie de factores que tenemos que hacer para cuidarnos nos pueden ayudar a mejorar parámetros analíticos e inflamatorios.

Peligro del estrés

"Estar estresado no es normal; encontrarte continuamente cansado a pesar de dormir no es normal; no dormir bien no es normal; notar el corazón latir diferente no es normal; y todas esas son señales de estrés"

Los triglicéridos como el omega 3, mejorar el descanso nocturno con el magnesio, ayudar a tener más energía, más rendimiento tanto físico como mental y ayudar a preservar la masa muscular y la masa ósea con la creatina…

Entiendo este auge de los suplementos porque la gente tiende a cuidarse más. En cualquier caso, no hay que perder la cabeza. No podemos abrir el armario de casa y tener tantas cosas que no saber ni qué qué tomar. Y, por supuesto, tampoco hay que banalizarlos porque al igual que muchos tratamientos farmacológicos, muchos suplementos también pueden tener efectos adversos.

Siempre que vayamos a consumir cualquier tipo de suplemento lo ideal es consultarlo con un profesional que nos indique cuál va a ser el mejor en nuestro caso.

-Se ha dicho durante décadas que lo mejor para el corazón era el ejercicio cardiovascular. Ahora se habla mucho también de la importancia del entrenamiento con fuerza. ¿Cómo protege el músculo al sistema cardiovascular?

-El mejor ejercicio para el corazón es el ejercicio cardiovascular. Pero el corazón no está metido en una caja, el estómago en otra y el cerebro en otra. Está todo tremendamente conectado. Y tenemos que entender la salud del corazón como la salud de todo nuestro cuerpo.

Si queremos mantener una buena salud metabólica, y esto es importantísimo para la salud de nuestro corazón, es prioritario a día de hoy que mantengamos una buena masa muscular. Y para mantener una buena masa muscular hacen falta dos factores importantísimos porque simplemente con el hecho de envejecer la vamos perdiendo.

El primero de los factores es hacer ejercicio de fuerza, someter ese músculo a un estímulo físico que le diga a nuestro cuerpo que tiene que mantener ese músculo activo y metabólicamente eficiente.

Y en segundo lugar, ingerir una cantidad suficiente de proteínas. Con el paso del tiempo nos encontramos con personas que cada vez hacen menos ejercicio de fuerza o han hecho menos ejercicio de fuerza porque no teníamos esta tradición y no estaba tan inculcada previamente.

Y además, en muchas ocasiones, cuando vamos cumpliendo años, bien por inapetencia, bien por problemas para masticar, vamos poco a poco reduciendo el consumo de proteínas y eso ha hecho que en muchas ocasiones nos encontremos con personas que van cumpliendo años y, a pesar incluso de tener sobrepeso, tienen sarcopenia, muy poca masa muscular y esto a nivel metabólico y para nuestro corazón es terrible porque favorece la inflamación, favorece el daño de los vasos sanguíneos y esto produce diabetes, hipertensión, alteraciones del colesterol y a la larga es lo que acaba dañando el corazón.

Por eso, además del cardio, hoy en día es indispensable que hagamos tres sesiones de ejercicio de fuerza en semana.

-Comenta el tema de la proteína. Depende de cada persona, pero ¿cuál es la cantidad diaria de proteína que debería tomar una persona?

-La ingesta de proteína depende fundamentalmente de la actividad física que haga la persona porque si hacemos ejercicio físico y necesitamos reparar más masa muscular tenemos que ingerir más cantidad de proteína. Y también depende de los problemas de salud que podamos tener, que es algo a valorar individualmente por nuestro médico.

En general, con un consumo de proteína de 1,2 a 1,5 gramos por kilogramo de peso suele ser suficiente para cumplir de sobra con los requerimientos que necesita nuestro cuerpo.

Obviamente hablamos de un consumo de proteína para cuidar nuestra salud, no para deportistas de élite que necesitan rendir, ni actividades que lleven nuestro cuerpo al límite. Hablamos de cantidad de proteínas para preservar y mantener un metabolismo y una masa muscular saludable.

Por supuesto esto no quiere decir que dejemos de consumir otra serie de alimentos que son maravillosos como las frutas, las verduras, las legumbres, o los cereales integrales que también son totalmente necesarios.