Málaga, la segunda provincia más montañosa de España, cuenta con 7.306 kilómetros cuadrados que esconden monumentos y espacios naturales en todos los rincones de la provincia. Con la llegada del frío, estos meses de invierno son los ideales para visitar algunos de los peculiares lugares repartidos entre los 103 municipios malagueños.

Bosques, miradores, fuentes naturales y monumentos son algunas de las opciones más recomendadas para enero, febrero y marzo. En total, la Diputación de Málaga pone el foco en 12 espacios de toda la provincia, así como sugerencias sobre el mes ideal para acudir a conocerlos.

Enero

- Pinsapo de las Escaleretas, en Parauta. Se encuentra en la Sierra de las Nieves y toma su nombre de las piedras que se asemejan a escalones en la zona. Con casi 30 metros de altura y una copa de más de 200 metros cuadrados, este árbol de la familia de los abetos es una joya botánica: se trata de una reliquia de 20 millones de años atrás, una época en la que el clima dominante era mucho más frío y húmedo, según explican desde la Diputación.

- Mirador del Corzo, en Ojén. Se ubica en las inmediaciones del Refugio del Juanar, en el Cerro del Pechón. A 881 metros de altitud. A pocos metros del mirador, una curiosa estatua rinde homenaje al corzo. Para acceder al mirador, es necesario subir cinco kilómetros con un desnivel aproximado de casi 600 metros, atravesando huertas y olivares.

- Castillo de Cártama. En el Cerro de la Ermita, con unas panorámicas vistas del Valle del Guadalhorce, se ubica un castillo musulmán del siglo X. Según explican desde la Diputación, fue uno de los principales baluartes de la defensa de Málaga. Tiene una planta rectangular, con doble recinto defensivo. El primero disponía de diez torres, y el segundo, que se acercaba a la ciudad, mantiene ocho torres y una torre albarrana.

Febrero

- Área recreativa El Alcázar, en Alcaucín. En pleno Parque Natural de la Sierra de Tejeda, Almijara y Alhama, en la Axarquía, se encuentra un área de esparcimiento y uso recreativo con duchas, mesas, hornillos y zonas de juegos para uso público. Asimismo, hay pequeños saltos de agua y abundante vegetación en este rincón, paso obligado en alguna de las rutas que se dirigen al Pico de la Maroma, el más alto de La Axarquía (2.068 m).

- Bosque de quejigos y neveros, en Parauta. En plena Serranía de Ronda, Parauta mira hacia el Valle del Genal y sus castaños, encinas y olivos, A la vez, se adentra en el Parque Nacional Sierra de las Nieves, donde los protagonistas son los pinsapos, los quejigos y las encinas. Algunos de sus lugares naturales más espectaculares son los parajes de Conejeras, La Nava de San Luis, Los Quejigales y el pinsapar de Parauta, situado en la ladera del Cerro Alcojona a unos 1.440 metros de altitud.

- Mirador del Coloraíllo, en Ronda. En la Sierra de las Nieves, desde el refugio de Los Quejigales en dirección al Torrecilla, al ascender por la Cañada de las Ánimas se accede a un mirador natural llamado Los Coloraíllos, famoso por sus vistas de la zona norte del Parque y su prolongación hacia Sierra Blanquilla y Sierra Hidalga, del Peñón de Ronda al nordeste y el Tajo del Canalizo y el de los Enamorados al este.

- Mirador de los Pozuelos, en Sedella. Al noroeste de la Axarquía, es el lugar más apropiado para descubrir el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. El  centro interpretativo del que dispone cuenta con una maqueta interactiva y un ventanal-mirador que ofrece una panorámica de la zona.

- Estupa de Vélez-Málaga. La Estupa simboliza el cuerpo, el habla y la mente de Buda y de todos los seres iluminados. En la pedanía del Trapiche, dentro del municipio de Vélez-Málaga, se ubica un conjunto de casas denominado Aldea Alta, que conforman el centro budista Karma Guen.

Marzo

-Chorrera de Balastar, en Faraján. Un paraje ubicado al noroeste del casco urbano del pueblo, con cascadas de 20 metros de altura, un antiguo molino árabe y acequias de canalización excavadas en las rocas. Estos saltos de agua son de gran altura: uno de 20 y otro de 22 metros, fruto de la escarpada orografía del terreno que debe sortear el arroyo Balastar, cuyo nacimiento también se puede visitar siguiendo los carteles instalados en la zona. 

-Tajo del Molino, en Teba. El Tajo del Molino, o Tajo de Torró, según lo conocen en Teba, es un desfiladero de trazado ligeramente curvo. En el cañón abundan las cuevas y cavidades, como consecuencia de la karstificación producida por las aguas del río de la Venta. De estas cuevas, destaca la de las Palomas, que guarda en su interior restos arqueológicos. Al final de su recorrido nos encontramos con las ruinas de lo que fue, inicialmente, un molino harinero, que da nombre al Tajo. Posteriormente, fue una venta, que ahora le da nombre al arroyo que atraviesa el paraje.

-Basílica Mozárabe y ruinas de Bobastro, en Ardales. Es un sitio clave para entender los primeros siglos de formación de al-Ándalus. Se trata de la ciudad desde la que el rebelde Umar Ibn Hafsun lideró la revuelta contra el poder cordobés a finales del s. IX y principios del s. X, antes de que el estado islámico se impusiera por las armas, iniciando después el califato omeya con Abd al-Rahman III. El conjunto arqueológico lo integran, entre otros, una iglesia rupestre y una serie de viviendas excavadas en roca.

-Torre alquería y puente de Ortegícar, en Cañete la Real. Esta torre de origen árabe se eleva 18,6 metros de altura, y se sitúa en un altozano sobre el margen izquierdo del río Guadalteba. El acceso a la alquería, protegida por la antigua torre de Ortexicar, se puede hacer a través de un puente nazarí de 6,30 metros de altura total sobre el río. 

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