Málaga

Parece que este mes de julio al terral le está gustando aparecer cada fin de semana. Altas temperaturas y, por ello, sensación de ahogamiento por la calle, noches sin coger el sueño y misión imposible darse un baño en la playa: el agua está helada. Pero, ¿sabes verdaderamente qué es el terral? ¿Cómo se forma? 

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Según Aemet, el terral es un viento que comúnmente se identifica con la brisa de tierra que sopla durante la noche desde la tierra hacia el mar al enfriarse la superficie de la tierra más rápidamente que la superficie del mar y, aunque mucha gente piense que este viento es africano, nada que ver. Viene del norte y del noroeste y, como su nombre indica, viene de la tierra. Cuando este viento llega a Málaga y se encuentra con los montes comienza el efecto Foehn,  que hace que el viento suba y baje muy rápido hacia el mar.

Así, comienza a sufrir lo que los expertos llaman como ‘compresión adiabática’ que significa que al crecer tan repentinamente la presión, el viento gana mucha energía difícil de liberar y termodinámicamente debe compensarse con la pérdida de humedad y el aumento de temperatura interna. Es en este momento cuando comienza el agobio de los malagueños llegando a aumentar más de 10 grados las temperaturas en cuestión de horas.

A modo de curiosidad, es un fenómeno muy local. A veces, tenemos presencia de terral en Málaga y Torremolinos, pero no en Fuengirola. Seguro que has escuchado alguna vez en días de terral que el poniente "está luchando", y es cierto. A veces, en días en los que en Málaga estamos refugiados en casa con el aire acondicionado, en Fuengirola puede hacer fresco y el viento venga del mar.

Otra cosa a tener en cuenta es que no solo existe el terral en verano, sino que en invierno es aún más frecuente. El terral de invierno es un viento seco que hace que el cielo esté totalmente despejado. Así, hay dos tipos, uno catabático, similar al de verano, que surge de la gravitación del aire frío que desciende por las laderas de los montes hacia la costa, y otro que proviene de los vientos continentales que llegan de Europa y hacen su entrada en los Pirineos. Cuando traen restos de humedad se producen turbulencias a sotavento de los montes y, a barlovento, nubosidad de estancamiento.