Málaga

Como ocurre con la cubierta de la Catedral de Málaga, el acuerdo en torno al proyecto de construcción del nuevo tejado para solventar los problemas de humedad del templo, no está exento de fisuras y discrepancias de valor. Pese a que el fallo final emitido por la Comisión provincial de Patrimonio Histórico de Málaga fue favorable a la propuesta de intervención presentada por el Obispado, la resolución contiene un informe técnico "desfavorable" que cuestiona de manera enérgica la idoneidad del planteamiento.

Un pronunciamiento elaborado y expuesto por Noemí Cruz Orantes, arquitecta de la Unidad Técnica de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico de Málaga, que se confrontó con el análisis favorable de Antonio J. Villalón Conejo, Jefe del Servicio de Bienes Culturales de esta misma delegación, que sí fue favorable. La votación final en el seno de la Comisión de Patrimonio concluyó con 4 votos a favor del proyecto y con 2 votos negativos.

El contenido del dictamen regional permite conocer en detalle las razones del informe negativo. Grosso modo, la especialista viene a resumir su posición en tres puntos. En el primero de ellos, duda de que el proyecto final haya respondido a los requerimientos que a mediados de 2019 expresaba el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.

Un ente que, en calidad de asesor, puso de manifiesto "que la fase de estudios previos y diagnosis del monumento aún está lejos de concluir ni de tener un cuadro patológico diagnosticado y unas conclusiones precisas".

Zona interior tras la construcción del nuevo tejado.

El segundo de los argumentos empleados por Cruz Orantes es concluyente, al señalar que el proyecto adolece de la aplicación de una correcta metodología de trabajo. "Recorre el camino en el sentido inverso al promulgado en las recomendaciones nacionales e internacionales sobre la materia y en los criterios más asentados actualmente en la disciplina de la conservación y restauración", refleja.

Una carencia que, a su juicio, "lleva al incumplimiento de lo recogido en el apartado 1 del artículo 22 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, relativo a los requisitos que ha de reunir el proyecto de conservación, en referencia al estudio del bien y sus valores culturales, diagnosis de su estado e incidencia sobre los valores protegidos".

"El proyecto no tiene como soporte un diagnóstico completo (...) que permita caracterizar de manera inequívoca las patologías que afectan al monumento, y valorar la idoneidad de las soluciones propuestas"

"Por todo esto se quiere dejar constancia que el proyecto no tiene como soporte un diagnóstico completo, elaborado con metodología científica, que permita caracterizar de manera inequívoca las patologías que afectan al monumento, y valorar la idoneidad de las soluciones propuestas", sostiene, dudando de que se pueda garantizar que las obras propuestas "resulten eficaces para revertir las dinámicas de deterioro que actualmente presenta el edificio". 

Más a más, frente a lo que, al parecer, se dice en el proyecto de intervención, la arquitecta de la Unidad Técnica de Conservación y Restauración de Bienes Culturales destaca: "no aparece acreditada ni constatada la inminencia del riesgo para la estabilidad de las cúpulas, por tanto, no se encuentra razón en la urgencia por ejecutar una de las soluciones posibles, sin contar con la justificación y el apoyo de unos estudios previos solventes que lleven a un diagnóstico certero y de ahí, a la mejor solución para la conservación del monumento y sus valores patrimoniales". 

El informa favorable

Por su parte, el informe de Antonio J. Villalón Conejo es favorable a los planteamientos del arquitecto de la Catedral, Juan Manuel Sánchez La Chica. En sus conclusiones, habla de "graves problemas de urgente resolución" al referirse al arreglo de las filtraciones de agua que reaparecieron en la cubierta poco tiempo después de la construcción de la misma, en el año 2009.

"Todos los estudios realizados sobre la Catedral (...) indican que las humedades y penetración de agua existentes en el interior de la Catedral de Málaga, están originados por la filtración del agua de lluvia a través de sus cubiertas, conclusión que además se obtiene por observación directa del fenómeno, y que viene originada por su propia configuración constructiva", se precisa en el informe.

Para el jefe del Servicio de Bienes Culturales la solución planteada en el proyecto es "adecuada como solución al problema de filtraciones que padece la Catedral", destacando como valores añadidos que es "ligera", al eliminar gran parte del peso que introdujo la actual solución; está aislada térmicamente, regulando la temperatura en su interior de forma natural; impide la insolación directa de las bóvedas; son estructuras isostáticas, simples y diáfanas; permite el trabajo de restauración de las bóvedas de forma pausado y con mantenimiento asumible; el sistema de evacuación de aguas está perfectamente previsto.

A estos apuntes, suma que el plan además de cubrir las bóvedas, prevé el tratamiento de la piedra de pretiles y pedestales exteriores, así como la de las propias bóvedas. También destaca que la nueva cubierta reduce el impacto visual de la diseñada por Ventura Rodríguez, al retranquearse con respecto al pretil de la cornisa y disminuir ligeramente su ángulo de inclinación.

Remate con balaustrada 

Otro apunte a favor del mismo es que plantea una opción de remate con balaustrada, que parece "la más idónea" para reducir la visibilidad de la nueva cubierta y en continuación de las existentes en la fachada principal de la Catedral. 

Zona visitable de la cubierta de la Catedral de Málaga.

A todo ello, se agrega que el proyecto permite el fácil mantenimiento de la cubierta y la visita a la misma tanto interior, con la contemplación del trasdós original de las bóvedas, como perimetral exterior. Se señala que el deterioro del intradós de las bóvedas, podrá y deberá resolverse desde el interior del templo, con independencia de la solución que se adopte para la cubierta.

Y en cuanto a la conformidad del proyecto con los criterios de la Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía (artículos 20, 21 y 22), se considera que los materiales empleados son compatibles con los del bien; los métodos constructivos y los materiales son compatibles con su tradición constructiva. Asimismo, reseña que la Comisión de Monumentos y Patrimonio Histórico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando estudió el proyecto, aprobándolo.

Sentido de los votos

Ante los pronunciamientos, el voto final fue favorable a aprobar el proyecto de intervención sobre el histórico edificio. Aunque sin unanimidad. En sentido positivo se pronunciaron Rosario Camacho, que consideró "muy trabajado" y ajustado a criterios de metodología científica el proyecto; Fernando Arcas, que no obstante dijo que lo "deseable" hubiese sido la integración de las dos posturas mantenidas en el informe de ponencia técnica; Antonio J. Villalón, y la presidenta de la Comisión y delegada de Cultura, Carmen Casero.

En el otro lado de la balanza se posicionaron Gema Ruiz Escobar, que, como Arcas, mostró su deseo de que se hubiesen integrado las dos posturas técnicas. No obstante, votó en sentido desfavorable. Una línea compartida por César García Vegas, quien dijo no entender que en un asunto "de la máxima trascendencia patrimonial para Málaga no se haya contado con la intervención y el asesoramiento del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico y de especialistas externos a la Junta de Andalucía, y que tampoco se haya seguido la metodología científica adecuada".

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