El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha centrado este viernes su tradicional discurso de Año Nuevo en los tantos que la capital de la Costa del Sol se ha apuntado durante el 2021, en una locución en la que ha repasado los proyectos logrados, los que quedan por conseguir y en la que el coronavirus ha sido, inevitablemente, protagonista.

En un mensaje grabado desde la Colección del Museo Ruso de San Petersburgo, el alcalde ha despedido un año "agridulce" por el impacto de la pandemia de la Covid-19. "Sé que pediros más y más esfuerzos acaba siendo reiterativo, pero no podemos volvernos insensibles a la necesidad de ser prudentes ni eludir nuestra responsabilidad individual. Hay que convivir con el virus", ha planteado De la Torre.

Pese a ello, ha destacado el "sólido marco de convivencia" de la Constitución de 1978 y la guía y ayuda de la Unión Europea "en la mejor respuesta ante situaciones como esta": "Nos ha tocado padecer una pandemia, sí, pero en la mejor etapa histórica conocida", ha planteado.

El comunicado ha sido precedido de panorámicas de la ciudad sobre las que sonaba la novena sinfonía de Beethoven, himno de la Unión Europea, con lo que ha comenzado el regidor deseando "concordia, respeto, amor, prosperidad, educación, empleo" y "un sólido futuro".

"A pesar de la omnipresencia del coronavirus, la ciudad ha brillado con fuerza, volviendo a demostrar su capacidad de atraer inversión y talento. 2021 nos ha dejado grandes noticias", ha festejado el alcalde, que ha enumerado éxitos tecnológicos de la ciudad anunciados este año: el centro de ciberseguridad de Google, el de I+D de Vodafone, las sedes de TDK y Globant, la Mobile Week o la Escuela 42.

De la Torre también ha hecho hincapié en que la candidatura de Málaga para la Exposición Internacional 2027, uno de sus grandes proyectos de ciudad, para el que ha expresado la seguridad de que todas las administraciones trabajarán "juntas, lealmente, con el mismo propósito y sin fisuras".

Entre los hitos celebrados por la urbe este año, el regidor ha recordado el milenario de Ibn Gabirol, la capitalidad europea del deporte y del turismo inteligente o el segundo puesto como Capital Europea de la Innovación: "Málaga es ya la tercera ciudad española, sólo por detrás de Madrid y Barcelona, en atracción de inversiones. (...) Es una de las ciudades europeas con mayor calidad de vida, uno de los espacios mejor conectados del Mediterráneo, un sitio que eligen los profesionales cualificados y los empresarios para instalarse", ha defendido Francisco de la Torre, entre otros parámetros.

Cultura y turismo

El alcalde de Málaga ha centrado su enumeración de éxitos en la faceta tecnológica de la ciudad, pero también ha defendido también la gestión de su corporación en cultura y turismo, los otros sectores clave en el modelo de ciudad que plantea. Ha destacado la celebración de los premios Goya en el teatro del Soho, ha recordado "el compromiso permanente del Ayuntamiento con la mejora de nuestro patrimonio histórico y artístico" y ha incidido en el cambio que propulsó el foco en el turismo durante las pasadas décadas.

"Cuando se cuestiona lo que se da en llamar modelo de ciudad, conviene recordar lo que era Málaga hace 30 años y compararla, sin prejuicios, con lo que es hoy. Esa comparación descubre una ciudad totalmente transformada, recuperada, mejorada (...) A mediados de los años 90 todavía daba miedo, no exagero, caminar por algunas calles del centro histórico", ha afirmado De la Torre.

Desde su perspectiva, el cambio propulsado por el turismo ha sido "claramente a mejor", aunque todavía se ha puesto deberes por hacer: "incrementar la apuesta por la calidad, conseguir que el gasto medio del turista se incremente, seguir creciendo ordenadamente". El éxito de los hoteles de 4 y 5 estrellas recientemente abiertos, según ha apuntado, señalan el camino.

"La reactivación, pese a que estamos atravesando la sexta ola de la pandemia, es afortunadamente una realidad", ha planteado De la Torre, que ha defendido que los desempleados todavía son "muchos, demasiados", para lo que ha recetado "más y mejor Formación Profesional". También ha hecho hincapié en la aprobación "puntualmente" de los presupuestos municipales: "Con ello, dinamizamos la economía, atendemos y ayudamos a quienes más lo necesitan y mantenemos la prestación de servicios públicos de calidad. Y sin aumentar la presión fiscal".

Los proyectos del futuro

El alcalde ha hecho referencia también a la respuesta del movimiento asociativo durante la pandemia, a "quienes trabajan por la igualdad efectiva de hombres y mujeres" y ha dado buena cuenta de los proyectos que tienen todavía por realizar en Málaga: ha destacado el Plan Málaga Litoral, pero también ha enumerado algunos de los 90 proyectos que presentó en noviembre a un grupo de inversores en el marco del Salón Inmobiliario del Mediterráneo.

"Entre ellos están la recuperación del Guadalmedina, la vía perimetral, el vial metropolitano distribuidor Oeste, el auditorio, la ampliación del Palacio de Ferias y Congresos, el parque de Repsol junto a viviendas y oficinas, la promoción de más vivienda protegida, las instalaciones fotovoltaicas... Todo ello conforma un amplio abanico de posibilidades para la ciudad que iremos desarrollando en los próximos años", ha adelantado. También ha puesto como ejemplos de colaboración público-privada la Fundación Ricardo Valle o el Centro de Investigación Malagueño de Oncología.

"La ciudad tiene una estrategia clara, un rumbo definido, una estabilidad política que nos sitúa en uno de nuestros mejores momentos: nunca Málaga había generado tantas expectativas como ahora. Tenemos que estar a la altura de esas expectativas y seguir trabajando juntos. Unidos todos por el bien común y el interés general", ha resumido.

Desde su perspectiva, hay "demasiado ruido en la conversación pública", ante lo que ha rechazado el populismo que busca "reducirlo todo a una caricatura": "No aceptemos ese sucedáneo grotesco porque de la política que hagamos y apoyemos depende el futuro".

"Los retos que definirán a las próximas generaciones también debemos abordarlos desde Málaga, aunque no sean competencia municipal. El hecho de que sean desafíos globales no los desconecta de las dinámicas locales; al contrario, las ciudades estamos obligadas a pensar en ellos y a participar en su gestión", ha argumentado sobre los grandes retos de nuestro tiempo.

El discurso ha finalizado con agradecimientos a todos los empleados públicos, deseos de que la pandemia termine cuanto antes y llamamientos a la precaución frente al virus: "Si 2021 ha sido, pese a esta crisis sanitaria, un buen año para Málaga, imaginad de qué seremos capaces cuando esto pase. ¡Feliz 2022 para todos!"



"Ser malagueño es una credencial, un motivo de orgullo. Siempre lo fue. Pero ahora, aún más", ha concluido.

Mensaje íntegro

Buenas noches, malagueñas y malagueños, desde la Colección del Museo Ruso de San Petersburgo. Éste es uno de los principales activos de la decidida apuesta de Málaga por la cultura, una magnífica pinacoteca integrada en el complejo municipal de Tabacalera, conjunto de edificios públicos que es quizás el más relevante de la ciudad, en su distrito más poblado, Carretera de Cádiz.

Quiero, en primer lugar, desearos lo mejor para 2022. A todos vosotros y a todas vuestras familias os deseo concordia, respeto, amor, prosperidad, educación, empleo; os deseo un sólido futuro. También me gustaría reflexionar brevemente sobre nuestra sociedad y los retos que Málaga tiene por delante, que son los de España, la Unión Europea y la Humanidad.

Dejamos atrás 2021, que ha sido un año agridulce. Por un lado, seguimos afectados por la pandemia, aunque ya mayoritariamente vacunados. Pronto se cumplirán dos años de crisis sanitaria. Una crisis que, ola tras ola, condiciona nuestras vidas y, lógicamente, nos mantiene en un estado de inquietud. Muchos malagueños han tenido que ser hospitalizados, han pasado por la UCI o, desgraciadamente, han fallecido como consecuencia de la Covid y lógicamente los tenemos en nuestro más sentido recuerdo. Entiendo perfectamente el cansancio que esta situación genera, dado que altera nuestra vida cotidiana y nos llena de incertidumbre e inseguridad, cuando no de dolor. Habéis renunciado a muchas cosas, especialmente los mayores y los jóvenes. Sé que pediros más y más esfuerzo acaba siendo reiterativo. Pero no podemos volvernos insensibles a la necesidad de ser prudentes ni eludir nuestra responsabilidad individual. Hay que convivir con el virus y tenemos que afrontarlo con paciencia y determinación. Si generaciones anteriores se enfrentaron a problemas bastante más difíciles que éste, nosotros también debemos crecernos ante la adversidad. En nuestro caso, además, contamos con un sólido marco de convivencia que antes no existía: una herramienta de todos y para todos, la Constitución de 1978, que representa los cimientos de nuestro Estado social y democrático de Derecho, la llave de nuestra entrada en la Unión Europea. Bruselas nos orienta y nos ayuda en la mejor respuesta ante situaciones como ésta. Nos ha tocado padecer una pandemia, sí, pero en la mejor etapa histórica conocida. Valoremos esto último porque es trascendental.

He definido este año como agridulce porque, en plena pandemia, a pesar de la omnipresencia del coronavirus, la ciudad ha brillado con fuerza, volviendo a demostrar su capacidad de atraer inversión y talento. 2021 nos ha dejado grandes noticias, permitidme que destaque algunas sin extenderme demasiado: Google instalará en Málaga un centro de excelencia en ciberseguridad; Vodafone ha elegido Málaga en competencia muy dura con otras siete capitales europeas para abrir un centro de I+D con 600 empleados; Dekra establecerá en Málaga un centro de tecnologías de la información; TDK reforzará su apuesta por Málaga con un centro de excelencia; Globant instalará en Málaga la sede para exportar a Europa sus proyectos de inteligencia artificial; Málaga ha acogido su primera Mobile Week; Darwin pondrá a prueba vehículos autónomos conectados con 5G en Málaga; Telefónica abrirá muy pronto en Tabacalera, aquí mismo, Escuela 42 para formar a los malagueños de todas las edades en competencias digitales… Son ejemplos de lo que somos capaces de hacer; de que la estrategia de la ciudad, definida de forma consensuada en la Fundación Ciedes, sigue obteniendo magníficos resultados; de que el futuro al que queríamos llegar es presente y ya está aquí.

2021 es también el año en el que Málaga se ha convertido oficialmente en la candidata de España para organizar la exposición internacional de 2027. En el Ayuntamiento llevamos trabajando intensamente desde 2019 para lograrlo. El Consejo de Ministros acordó el pasado 14 de diciembre presentar la candidatura de Málaga sobre La Era Urbana: hacia la ciudad sostenible. Ese mismo día, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ratificaba su apoyo a la candidatura mediante una declaración institucional. Ahora entramos en la fase de competición con otros países: tenemos que ganar a las demás ciudades candidatas y conseguir que Málaga sea la elegida por la Asamblea General de la Oficina Internacional de Exposiciones. Para ello, estoy seguro de que todas las administraciones trabajaremos juntas, lealmente, con el mismo propósito y sin fisuras. Y que el consenso de la sociedad malagueña, con la especial colaboración de Unicaja Banco, irá a más en este tema.

Málaga, que acaba de celebrar el milenario de Ibn Gabirol, que acaba de ser Capital Europea del Deporte y del Turismo Inteligente, ha quedado en el segundo puesto, empatada con Dublín, como Capital Europea de la Innovación. Málaga es ya la tercera ciudad española, sólo por detrás de Madrid y Barcelona, en atracción de inversiones. Málaga emerge en indicadores evidentes como las licencias de obra y la apertura de comercios. Málaga está considerada por un ránking internacional independiente como la segunda mejor capital del mundo para vivir y trabajar. Málaga es una de las ciudades europeas con mayor calidad de vida, uno de los espacios mejor conectados del Mediterráneo, un sitio que eligen los profesionales cualificados y los empresarios para instalarse. Málaga ha sido recientemente reconocida por el Plan de Acción para el Mediterráneo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible impregna todas las iniciativas municipales.

En cuanto a cultura, no quiero dejar de subrayar que Málaga ha acogido, por segundo año consecutivo, la gala de los Premios Goya, presentados por Antonio Banderas desde el Teatro del Soho Caixabank; que la ciudad ha vuelto a impactar con su festival de cine, punto de encuentro global del audiovisual en español que se encamina hacia su vigésimoquinta edición. Es oportuno recordar el compromiso permanente del Ayuntamiento con la mejora de nuestro patrimonio histórico y artístico, al que seguiremos destinando tiempo y recursos.

Y ahora voy a referirme al turismo, que es el tercer puntal de la Málaga del siglo XXI. Cuando se cuestiona lo que se da en llamar modelo de ciudad, conviene recordar lo que era Málaga hace 30 años y compararla, sin prejuicios, con lo que es hoy. Esa comparación descubre una ciudad totalmente transformada, recuperada, mejorada. Somos el destino español que más crece en turismo urbano, y no parece razonable criticar ese hecho sin considerar lo que supone desde el punto de vista económico y en cuanto a generación de empleo. En 1987, cuando se produjo la segregación de Torremolinos, la ciudad se quedó sin planta hotelera de la noche a la mañana. Durante lustros, los turistas no paraban en Málaga; se iban a otras localidades de la Costa del Sol, o a Sevilla, o a Granada, o a Córdoba. A mediados de los años 90 todavía daba miedo, no exagero, caminar por algunas calles del centro histórico.

Hemos evolucionado claramente a mejor, pero tenemos que incrementar la apuesta por la calidad, conseguir que el gasto medio del turista se incremente, seguir creciendo ordenadamente. La apertura de nuevos hoteles en el Castillo de Santa Catalina y la Equitativa, entre otros, nos sitúa en la buena dirección, hacia la excelencia. Ya tenemos 4 hoteles de 5 estrellas y 29 de 4. Ése es el camino, como evidencian los magníficos datos de ocupación tanto en verano como en los meses siguientes, rompiendo la estacionalidad.

La reactivación, pese a que estamos atravesando la sexta ola de la pandemia, es afortunadamente una realidad. Según los datos oficiales del Servicio Andaluz de Empleo, en noviembre de 2021 en la ciudad había 58.968 desempleados. Siguen siendo muchos, demasiados, pero en noviembre de 2020, un año antes, eran 73.356. Más y mejor Formación Profesional tendría como efecto una reducción del paro aún mayor y estructural, no solo coyuntural. Además de la atracción de multinacionales e inversión privada para crear empleo de calidad, corresponde a las administraciones movilizar los recursos públicos. Por nuestra parte, como Ayuntamiento, hemos aprobado los presupuestos municipales puntualmente, para que entren en vigor al comienzo de 2022: más de 936 millones de euros, 152 millones en inversiones. Con ello, dinamizamos la economía, atendemos y ayudamos a quienes más lo necesitan y mantenemos la prestación de servicios públicos de calidad. Y sin aumentar la presión fiscal, una de las más moderadas de España.

Pero la mejora de la economía aún no llega a todos, y ello nos exige seguir siendo solidarios. En 2020, el movimiento asociativo se puso en marcha con agilidad para dar respuesta a las necesidades surgidas del confinamiento y los meses posteriores, y así la sociedad civil malagueña demostró su capacidad organizativa y valores cívicos. Esa tarea ha continuado este año y merece el aplauso, además, por supuesto, del apoyo desde los poderes públicos. Del mismo modo, quiero reconocer a quienes trabajan por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.

Tenemos muchos proyectos para Málaga. Uno de ellos lo hemos presentado con detalle este año: supone un avance para estimular fuertemente el uso del transporte público interurbano, haciendo así más sostenible la movilidad en el área metropolitana; además, se sumarían 65.000 metros cuadrados de espacio peatonal y zonas verdes mediante el soterramiento de Muelle Heredia, Paseo de los Curas y Cánovas del Castillo. Estoy refiriéndome al Plan Málaga Litoral, que requerirá colaboración público-privada y fondos europeos, y que impulsará la transformación de la ciudad. En noviembre, con motivo de la celebración del Salón Inmobiliario del Mediterráneo, presenté a un grupo de inversores un total de 90 proyectos, la mayor parte de ellos municipales. Entre ellos están la recuperación del Guadalmedina, la vía perimetral, el vial metropolitano distribuidor Oeste, el auditorio, la ampliación del Palacio de Ferias y Congresos, el parque de Repsol junto a viviendas y oficinas, la promoción de más vivienda protegida, las instalaciones fotovoltaicas... Todo ello conforma un amplio abanico de posibilidades para la ciudad que iremos desarrollando en los próximos años, en función de la capacidad presupuestaria de las distintas administraciones competentes y de las alianzas con empresas privadas que colaboren para convertirlos en realidad. Esta ambiciosa planificación repercutirá en todo el espacio urbano del municipio, igual que repercuten en los barrios de la ciudad los centenares de actuaciones de renovación, mantenimiento y conservación que llevamos a cabo.

En cuanto a colaboración público-privada, este año hemos estado ayudando al próximo nacimiento de dos buenos ejemplos: la Fundación Ricardo Valle, de carácter nacional, que estimulará la I+D en microelectrónica con el impulso de las empresas del sector de las tecnologías de la información y la comunicación y, especialmente, de Ezequiel Navarro en representación de Premo; y el Centro de Investigación Malagueño de Oncología, con el impulso del doctor Emilio Alba, que contará con personal de los hospitales Clínico y Regional.

La ciudad tiene una estrategia clara, un rumbo definido, una estabilidad política que nos sitúa en uno de nuestros mejores momentos: nunca Málaga había generado tantas expectativas como ahora. Tenemos que estar a la altura de esas expectativas y seguir trabajando juntos. Unidos todos por el bien común y el interés general.

En una entrevista que me hizo un diario nacional este verano para su contraportada afirmé que “necesitamos más entendimiento y menos sectarismo”. Esta noche insisto en esa idea. Hay demasiado ruido en la conversación pública. Gritos minoritarios pretenden tapar los discursos serenos y moderados, que son los mayoritarios. Nos hemos instalado en lo que el politólogo malagueño Manuel Arias Maldonado llama “democracia sentimental”. Y la democracia, aunque en ella también quepan los sentimientos, debe ser fundamentalmente racional. Parecen cotizar a la baja el sosiego, la capacidad argumental, el enfoque pausado de los problemas para la búsqueda de soluciones. No todo puede resumirse en un tuit: el diálogo permanente que requiere una democracia madura es bastante más extenso y complejo. Al populismo le conviene simplificar, reducirlo todo a una caricatura. No aceptemos ese sucedáneo grotesco porque de la política que hagamos y apoyemos depende el futuro de nuestra ciudad, de nuestro país, la propia democracia, el mundo tal como lo conocemos.

Para que nuestro Estado del Bienestar sea duradero y viable, hay que promover actividad privada que genere recursos públicos, hay que pensar a largo plazo y llegar a acuerdos amplios y estables. Para generar empleo de calidad y conseguir una sociedad más igualitaria hay que disponer de una educación excelente y competitiva, basada en una Ley consensuada y duradera. Para que nuestra economía esté en cabeza hay que educar para la innovación y el emprendimiento y fomentar así los activos intangibles, como nos demuestra la actividad de las empresas que trabajan en Málaga TechPark y en el Polo Nacional de Contenidos Digitales, que también se encuentra en este complejo municipal de Tabacalera. Todos estos retos, que definirán a las próximas generaciones, también debemos abordarlos desde Málaga, aunque no sean competencia municipal. El hecho de que sean desafíos globales no los desconecta de las dinámicas locales; al contrario, las ciudades estamos obligadas a pensar en ellos y a participar en su gestión.

Para abordar los mencionados retos es imprescindible contar con personal competente que sirva a los vecinos. Los empleados públicos, empezando por los sanitarios, han hecho y siguen haciendo un esfuerzo enorme. También los docentes, en cuyas manos está el talento del mañana. Y en la nómina del Ayuntamiento contamos con excelentes profesionales que dan lo mejor de sí mismos cada día: desde los policías locales y los bomberos hasta quienes trabajan en las distintas áreas, distritos, organismos y empresas municipales. Sé de su dedicación y entrega, y les doy las gracias a todos y cada uno de ellos.

Ojalá la pandemia quede atrás cuanto antes. Y para ello, sigamos comportándonos con responsabilidad. Además de tomar las precauciones sabidas –mascarilla, distancia e higiene–, apoyémonos en las vacunas: sin cita previa en los lugares habilitados por la Consejería de Salud. Si todavía no lo habéis hecho, estáis a tiempo. Con la tercera dosis cuando toque; a los niños cuando llegue su turno. Nuestra tasa de vacunación es muy alta, pero debería ser total.

Si 2021 ha sido, pese a esta crisis sanitaria, un buen año para Málaga, imaginad de qué seremos capaces cuando esto pase. ¡Feliz 2022 para todos! Que vuestros proyectos se hagan realidad. Que vuestras preocupaciones se disipen. Que la salud os acompañe a todos, a vuestros familiares y amigos.

Y del mismo modo que vuestro esfuerzo, el de los empresarios, las pymes, de los autónomos, de los trabajadores, de los profesionales… ha sumado para que Málaga sea lo que hoy felizmente es, que la muy buena imagen alcanzada por la ciudad os sirva ahora personal y profesionalmente en vuestro día a día. Porque ser malagueño es una credencial, un motivo de orgullo. Siempre lo fue. Pero ahora, aún más.

Un fuerte abrazo para todos.