Málaga

La apuesta de las administraciones por incrementar el reciclaje de material queda patente en el último movimiento protagonizado por el Ayuntamiento de Vélez-Málaga, que ha activado la contratación de las obras para disponer de una planta específica para el tratamiento de residuos de la construcción y demolición.

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La infraestructura, de acuerdo con los detalles recogidos en el pliego de condiciones que rige este procedimiento, tiene un coste próximo a los 1,8 millones de euros, fijándose inicialmente un plazo de materialización de seis meses. La parcela elegida para la actuación tiene 16.500 metros cuadrados.

Con este movimiento, la localidad de la comarca de la Axarquía pretende facilitar la transformación física de estos residuos, produciendo áridos reciclados que serán utilizables en todo tipo de obras públicas y privadas. Y ello tras constatar que actualmente no se ven cubiertas las necesidades de gestión de residuos de construcción y demolición. 

"La planta será un lugar de recepción de residuos de la construcción y demolición, valorizando un porcentaje muy elevado e incorporando una línea de redondeo y una de lavado para la eliminación del yeso que habitualmente va ligado al material cerámico", se expone en el documento. La infraestructura contará con la maquinaria precisa, incluyendo molienda, cribado, separación férrica, soplado para voluminosos.

Las instalaciones permitirán los procesos habituales de limpieza, trituración y clasificación, el lavado de los residuos y el redondeo de ciertas fracciones, garantizando la sostenibilidad medioambiental y la ausencia de contaminantes. De acuerdo con los apuntes técnicos, el material resultante tendrá unas características físicas idóneas para usarse en numerosos tipos de obras y jardines, entre las que podría incluirse el suministro a playa, si la investigación en curso así lo determinara. 

Se da la circunstancia de que este proyecto se vincula al programa Urban Innovative Actions (UIA), iniciativa de la Unión Europea destinada a experimentar soluciones para los nuevos desafíos urbanos de ciudades europeas de más de 50.000 habitantes. Y, de manera más precisa, a Brick-Beach, proyecto que fue elegido dentro de la categoría de economía circular, teniendo su inicio en abril de 2018.

El plazo estimado era de tres años, con el objetivo de desarrollar una solución innovadora que resuelva el problema de los vertidos de residuos de la construcción y la erosión que sufren determinadas zonas urbanas del término municipal de Vélez.