Visto y no visto. El sector Blockchain tuvo la pasada semana una nueva muestra de su pujanza en Málaga: la plataforma Crypto Birds lanzó diez millones de unidades de su nueva criptomoneda, XCB, a un precio de 0,04 dólares cada una. Se agotaron a los pocos minutos.

Según explica el propio CEO de Crypto Birds, Carlos Martín, a El ESPAÑOL de Málaga, se trata de una recaudación de 400.000 dólares estadounidenses en apenas dos minutos, que dejó con las ganas de hacerse con uno de esos tóken hasta a sus familiares: "Superamos todas las expectativas", admite.

El secreto ha estado en la comunidad "muy especializada, muy de nicho" ya creada en torno a CryptoBirds, una plataforma colaborativa en la que -entre las valoraciones de los usuarios y su propio algoritmo- se clasifican la pujanza de las distintas criptomonedas existentes en el mercado en una lista que se asemeja a unos "40 Principales" del sector.

Los tóken ya están a un precio de venta de 0,06 dólares la unidad, más de un 50% que su valor original; pero además los usuarios de la plataforma que se han volcado con XCB recibirán beneficios por haber adquirido los tóken, como funciones de gobernanza sobre la comunidad, al más puro estilo del sufragio censitario.

"El mercado estaba un poco raro, pero veíamos que más de 200.000 dólares recaudaríamos. Los tóken estaban disponibles cuatro horas y lo que no se comprasen, se destruían", explica Martín, que matiza que solo se pusieron a disposición de los usuarios una quinta parte de las reservas totales de XCB, 50 millones de unidades. La participación en Cryptobirds será de hecho premiada con algunos de esos tókens para los usuarios, en un modelo de collaborate to earn, "colabora para ganarlo".

No es la primera ocasión que prueban algo así. En 2019 ya lanzaron una ICO (Initial Coin Offering; en español, "oferta inicial de moneda"), "la primera regulada de España" -recuerda Martín-, pero no consiguió recaudar el mínimo que se plantearon, 200.000 dólares. Mantuvieron la idea en la cabeza, la rediseñaron, pivotaron a un más sencillo tóken de utilidad y lanzaron (con resultados ya conocidos) su actual criptomoneda.

Málaga

El veleño Carlos Martín estudió Ingeniería Industrial en la UMA, pero "como muchos otros, nos sacamos la carrera en Málaga, y en Málaga no había trabajo", explica a este periódico. Era ingeniero de seguridad de sistemas del AVE en Madrid cuando le dio la vena emprendedora y empezó con su aplicación, Crypto Birds, en 2017. Llevaba en el mundo de las divisas digitales desde años atrás, relata, y desde entonces su valoración no ha parado de crecer.

en 2019, se mudó de vuelta a Málaga al ver la pujanza tecnológica y de empleo -y al esperar una segunda hija que quería criar en su provincia de origen-, la plataforma de Carlos Martín Crypto Birds también es una más de ese efervescente ecosistema de startups locales.

Por lo pronto, ya están paliando sus problemas para encontrar ingenieros especializados en el sector y cuentan con 3 becarios en prácticas ("De los que, seguramente, nos quedemos con alguno", adelanta Martín) fruto de su curso sobre desarrollo Blockchain con la Universidad de Málaga y han lanzado una clasificación temáticas de criptomonedas relacionadas con el metaverso, que "han pegado un bombazo". Algo parecido a su XCB.

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