Quizás sea osado hacer un diagnóstico de este Málaga cuando sale de casa, pero la analítica de los tres primeros partidos tiene varios valores disparados y con asteriscos, lo que indica que algo le está sucediendo al paciente. Y lo cierto es que no es nada bueno, porque el conjunto blanquiazul pierde lejos de Martiricos toda la credibilidad que se gana con el calor de su gente. Un desfalco de puntos que está lastrando el crecimiento malaguista y también su ilusión.

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La última derrota, y también la más sonrojante de las últimas fechas, fue en El Toralín este domingo ante una intratable Ponferradina que es líder de la categoría por méritos propios. El equipo de José Alberto fue un juguete roto desde el primer minuto. Adoleció de capacidad de reacción, no encontró nunca su juego osado y vertical que sí pone en práctica en La Rosaleda y sufrió en defensa una y otra vez. La consecuencia ya es conocida como el mayor meneo de los últimos meses. Más, si cabe, que el que sufrió hace justo un año en Vallecas con el mismo resultado aunque con diferentes sensaciones.

Ahora este Málaga no está hecho de retales y como tal se le debe exigir. La goleada en El Bierzo hace mucho daño y es comprensible que José Alberto López decidiera dar una intensa ‘charla’ a sus jugadores con una sesión de vídeo revisando todos los errores del partido nada más bajar del AVE este lunes a su llegada a Málaga. Pero el análisis debe ser profundo y por ello desgranamos algunas de las claves del bajón del Málaga lejos de casa.

Intensidad

Es innegable que el primero de los síntomas debe apuntar a los propios jugadores. No es cuestión de nombres, es cuestión de intensidad. El Málaga se vio sobrepasado una y otra vez en El Toralín. Balones aéreos, desdoble de los laterales rivales, segundas jugadas, pérdidas rápidas… Todo era fruto de la falta de intensidad general que el equipo ofreció ante un equipo, el de Jon Pérez Bolo, aguerrido y sumamente competitivo en su feudo. 

En Ibiza, la primera salida, sucedió lo mismo en los primeros 45 minutos de juego. Luego subió el nivel y supo contrarrestar esa decepcionante puesta en escena. Y el Almería, aunque compitió, dejó de hacerlo durante 10 minutos y sufrió las consecuencias. La intensidad debe ser innegociable en cualquier salida y ante cualquier rival.

Esquema

José Alberto López ha apostado desde que llegó a Málaga por el 4-4-2 que por momentos llega a ser un 4-2-4 por la falta de ayuda defensiva de los extremos, verticales y ofensivos pero poco dados al trabajo en la contención. Ese dibujo táctico deja despoblado el centro del campo, que se ve superado una y otra vez en campos rivales. La apuesta se mantiene hasta la llegada de la segunda mitad, cuando vienen mal dadas y es cuando decide reforzar el centro del campo. Es innegable que para jugar y competir por los campos de la categoría el Málaga necesita más músculo en el equipo. Y salir más resguardado. 

Concentración

Por una o por otra cuestión, el Málaga se desentiende por momentos de los partidos. Pasó en Ibiza, también en Almería con 10 minutos fatídicos y lo mismo ocurrió en Ponferrada como se puede observar en el segundo gol local en un córner donde hasta tres jugadores llegan a tocar la pelota antes de empujarla a la red, o incluso el penalti de Juande por una mano de lo más absurda. El equipo blanquiazul tiene que mantener la concentración los 90 minutos para ser competitivo. Sólo así logrará salir airoso de sus visitas a feudos complejos e incluso temidos.

Falta de efectivos

Al Málaga también le está lastrando en buena medida los lesionados. No ha podido contar con ninguno de los hombres referencia en ataque que tiene -Sekou y Chavarría- lo que ayudaría a crear una primera línea de defensa y presión. Roberto está respondiendo, pero su juventud es un tesoro, no una responsabilidad. Antoñín y Brandon no son delanteros centros y eso se hace notar.  Meter miedo a los rivales e incluso poder hacer uso del juego directo con un delantero que pueda bajar una pelota larga es oxígeno y otro factor a tener en cuenta que el Málaga no está pudiendo aprovechar hasta la fecha.

Cambios tardíos

En Ibiza, el libreto de José Alberto dio sus frutos porque los cambios dieron la vuelta al partido. Pero en Almería, la salida del campo de Kevin fue un tiro en el pie pese a que el jugador estaba tentado de ser expulsado. Y en Ponferrada, con el 1-0 ya se veía que el Málaga necesitaba una vuelta. El cambio llegó en el descanso, con el partido ya prácticamente decidido.

Estos son algunos de los problemas del Málaga de José Alberto, que aún tiene trabajo por delante. Lo positivo es que el equipo tiene mimbres y ha demostrado poder hacer un fútbol ofensivo y atractivo por momentos, pero siempre en casa. Quizás ha expuesto demasiado para una categoría que suele premiar al que menos falla. Este fin de semana, nueva salida hacia El Molinón, en Gijón. Visita al segundo clasificado de la categoría. Otro duro hueso de roer. Pero esta vez, el Málaga ya llega avisado. Cabe esperar que el resultado no sea el mismo.