Casi de un día para otro, el deporte cobra vida y llena de luz donde había oscuridad. En una sociedad donde las videoconsolas, los móviles y el aislamiento de los más jóvenes toma el protagonismo cada vez con más fuerza, un equipo malagueño de baloncesto ha obrado un pequeño milagro de captación de fieles para su causa, de multiplicar recursos y de satisfacción en su comunidad. Se trata del Rincón Basket Club, que ha abierto una ventana para que entre un soplo de aire fresco con poco más de un año de vida, ha recuperado muchos valores deportivos y ya es toda una referencia incluso provincial con 27 equipos, 470 jugadores, 40 entrenadores y un equipo de diversidad funcional en su organigrama.

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A veces el deporte va más allá de la mera práctica del mismo. Es un acto social, una manera de reconciliarse con los valores de superación, de compañerismo y de respeto. Y esos son los pilares del club de reciente creación en Rincón de la Victoria y que este sábado tienen su puesta de largo con el estreno del equipo senior en la Liga Provincial (Pabellón Rubén Ruzafa a las 10.00 horas) y la presentación de todos los equipos del club en el descanso.

"Hemos hecho algo diferente, algo muy social con una infraestructura totalmente altruista. Nos posibilita tener unas cuotas muy bajas para los niños. Somos todos del Rincón, lo que facilita el boca a boca. Y sobre todo la forma de hacerlo, porque le aportamos a los niños más cosas que el baloncesto. Hacemos además muchas actividades alternativas como bautismo de golf, bicicleta, senderismo… Nos separamos de otro club de aquí del Rincón y la nueva junta directiva está formada completamente por padres de niños del club y queremos hacer cosas por nuestros hijos", comenta Antonio Galindo, vicepresidente del Rincón Basket Club.

Equipo 'Diver'

Una de las banderas del club y donde más se focalizan las labores sociales es en el equipo de diversidad funcional que han creado este curso. Un equipo al que han bautizado como el equipo 'Diver'. "Tenemos un equipo de diversidad funcional y es hacerlo de tal forma que sea una ayuda para los chicos y la familia. Tienen profesores cualificados para estos entrenamientos y están completamente integrados en el club. El año pasado estaban tres niños y ahora hay diez. Hay frases que te llenan, como un niño que le dijo a su padre que era la primera vez que tenía amigos. Aparte del baloncesto los hemos llevado a comer y a hacer actividades juntos. Todo esto se hace para conseguir algo, no es solo jugar al baloncesto. Es una excusa para salir a relacionarse", explica Galindo.

Lo cierto es que ellos no compiten, la mayoría son niños con TEA y el entrenamiento es prácticamente personalizado para estos niños en edades comprendidas entre seis y quince años. Tratan de socializarlos, de ayudarlos mucho y aportarles compromiso. "Si quieres hacer algo de verdad, es complicado, no es postureo ni paripé. Cuesta trabajo, pero lo hacemos por cariño", insiste. "Hay niños que luchamos por integrar. Hay algunos integrados en equipos, eso cuesta porque cuentan con entrenadores sombra, pero que lo ideal es intentar que entrenen en grupos de su propia edad. Le hemos ayudado mucho en la parte psicológica".

Club familiar

En el club se unen padres e hijos compitiendo. "A nadie se le dice que no en el club. El baloncesto lo entendemos como que siempre es un buen momento para empezar. Aunque nuestro trabajo está más enfocado a la cantera, al final somos una gran familia. En verano hemos hecho torneos que podían jugar padres e hijos juntos. La gente está contenta".

Y la explosión del nuevo club ha generado algunos inconvenientes logísticos que han tenido que ir solventando sobre la marcha, pese a que el Área de Deportes del Ayuntamiento de Rincón de la Victoria ha eximido este año a todos los usuarios del pago de la matrícula en las escuelas deportivas y a las escuelas, del pago del canon. "Jugamos en todos los lados. Al crecer tanto necesitamos pistas y muchas veces hay casi que inventarlas. Hemos pintado diez pistas de baloncesto del municipio, algunas de colegios, hemos puesto redes, todo con nuestra mano de obra juntándonos los domingos. Hemos hecho un himno. Nosotros somos de hacer. Cuesta trabajo, pero lo hacemos con gusto".

El Rincón Basket Club cuenta ya con 35 socios y con el respaldo de hasta 105 empresas. Y colaboran, además, con la Fundación Olivares para ayudar en la lucha contra el cáncer infantil. Tienen previsto más actividades, además de las ligas que han ido organizando a lo largo del verano y del curso pasado como y los torneos 4x4 mixtos para los senior. Han preparado una clase de tecnificación gratuita para sus equipos de cantera para las próximas fechas y aún no conocen el techo ni el cansancio para frenar su crecimiento.