Si hay alguien que ha revolucionado la fotografía cofrade en Málaga durante la última década ese ha sido el malagueño Pepe Gómez. Sin embargo, no le gusta que le cataloguen con la etiqueta "fotógrafo cofrade", ya que "siempre he dejado claro que me gusta hacer todo tipo de fotos y tampoco me considero cofrade".

Pepe compró su primera cámara hace una década más o menos. Fue al centro comercial sin saber muy bien qué le convenía más, si escoger una Nikon o una Canon. La dependienta le dijo que más o menos eran lo mismo y, al final, se llevó una Nikon. Desde entonces no ha cambiado. "Yo en ese momento iba sin saber que al final iba a llegar a tomarme la fotografía como un trabajo, como algo serio", cuenta a este periódico.

Tras mucha práctica, unos tres años más tarde la gente empezó a ver sus fotos y todos coincidían en lo mismo. Tenía una visión muy particular y un enfoque único. Así que comenzó a conocer a más fotógrafos y poco a poco fue metiéndose en el mundillo. "Vi que la fotografía era una forma chula de buscarme la vida", relata.

El hecho de acercarse a las cofradías a través de su objetivo nace porque cree que viviendo en una ciudad como Málaga o en una comunidad como Andalucía las cofradías resultan un punto de partida para llegar y encontrar un público. "Y así lo hice. Intenté llegar con un punto de vista particular e innovador. Ese era mi objetivo", confiesa.

Cuando está delante de una procesión, lo primero en lo que se fija es en las personas que forman el cortejo que las cofradías sacan a la calle y en el público que va a verlas. Considera que es lo que más le llama la atención porque es "lo que más cambia de un año para otro".

"No me fijo ni nunca me he inspirado en ningún otro fotógrafo. Cuando veo alguna foto de otro es precisamente para hacer todo lo contrario. Al final ese es mi objetivo, hacer algo totalmente distinto al resto", expresa.

De hecho, considera que una de las imágenes más complicadas que ha hecho en Semana Santa es la de una mujer en la salida de Salutación. "Estaba llorando y yo tenía claro que tenía que hacer la foto. Dudé al principio porque tenía que acercarme demasiado a ella, pero la hice. Acabó haciéndose muy viral", explica.

La imagen de Pepe Gómez en la salida de Salutación. Pepe Gómez

El blanco y negro es otra de sus señas de identidad. Lo usa en la mayoría de sus imágenes como marca personal y porque cree que aporta misterio en algunas de sus tomas y da pie a la creatividad. Así, reconoce que cuando ve una imagen en color no le llega tanto.

Artista visual

Ahora está inmerso en 'Proyecto Lázaro'. El nombre surge del videoclip de una canción del disco póstumo de David Bowie, Lazarus. "Según los evangelios, Lázaro revivió. Alguien que vuelve de ese viaje seguro que empieza a ver las cosas desde un punto de vista alternativo", expone.

La música acompaña siempre a este fotógrafo, que habitualmente suele trabajar escuchando alguna canción. "Tanto en el trabajo de campo como en la edición, para mí es esencial e inspiradora a partes iguales", escribe en su web. 

Desde el confinamiento, se ha podido ver una reinvención del fotógrafo, que se estrenaba como artista visual. Sabía que iba a pasar mucho tiempo sin ver tronos en la calle, así que se animó a llevar hacia delante esta idea, que ha tenido muchos halagos, pero también muchos detractores, especialmente los más conservadores dentro del mundo cofrade.

"Como en todos los aspectos de la vida, hay gente que no sabe mirar más allá de lo que es la fotoestampa. Pero, pese a ello, me quedo con la gente joven que está dentro de ese público, que ha acogido muy bien el proyecto. Hay sitio para todos", dice.

Respecto a la acción de compartir fotos sin reconocer la autoría de cada fotógrafo, Gómez lo ve como una batalla perdida porque es muy "difícil de regular". "Creo que va en la educación de cada persona. Yo he visto a personas que han cogido mis fotos sin pedir permiso y encima con fines lucrativos. Es cuestión de educación y es un tema muy espinoso".

Así, se moja en la polémica del uso de imágenes por parte de pintores o grafiteros. "En el caso de Juanma y el grafiti del Cautivo en la taberna cofrade tengo que estar totalmente de acuerdo con él. Solo pide la autoría. No pide dinero ni nada más a cambio, sino que esa foto es suya", zanja.

En cuestión de horas, este discreto fotógrafo volverá a coger su gorra de 'Caterpillar' para llenar los muros de nuestras redes sociales con imágenes de la procesión magna. Sin embargo, lleva desde el pasado dos de octubre haciendo un hilo en su cuenta de Twitter donde está fotografiando todos los preparativos de cada cofradía. Seguro que quedan una infinidad de imágenes más por descubrir.

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