Málaga

Laura Frenchkiss (Bilbao, 1955 - Torremolinos, 2021) fue ante todo una luchadora nata. No lo tuvo nada fácil. La vedete transexual sobrevivió "a Franco, al crack y al sida". Su participación en la reciente serie Veneno la visibilizó al fin tras una vida marcada por el abandono de sus padres, la prostitución, el rechazo y la droga. La artista, icono de la noche en Torremolinos, murió el domingo a los 65 años.

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La noticia la ha hecho pública Suma Content, la nueva productora de los Javis, en su cuenta de Instagram. Javier Ambrossi la ha recordado como la actriz "más divertida, trabajadora y buena" con la que ha trabajado y Javier Calvo como "una maravillosa artista y compañera". Daniela Santiago, encargada de dar vida a La Veneno en su etapa adulta, le ha deseado un tierno "descansa en paz, cariño". 

La vedete nació un 23 de diciembre en la España profunda y gris de Franco. Sus padres la dejaron a las puertas de un orfanato recién nacida. "No recuerdo mucho de aquella época, pero sí a una monja maravillosa que me cuidaba como si fuera mi madre", relata en una entrevista colgada en su Instagram. La adoptó un matrimonio "maravilloso" de Valencia cuando tenía cinco años.  

Abandonada por segunda vez

Su familia, muy bien situada, la metió a estudiar en un internado de La Salle. Al morir su padre adoptivo, dueño de una fábrica de bronce, vuelven a ser abandonada. Su entonces madre no pudo hacerse cargo de ella, ya que sufría una depresión y tenía ataques de epilepsia. "La familia no quiso saber nada de nosotros. Éramos dos chicos y dos chicas", resume.

Laura regresó al mismo internado de Bilbao con 13 años. El conmoción fue enorme porque pensaba que aquellos eran sus verdaderos padres. Tras escaparse varias veces de allí y manifestar su deseo de ser mujer, la metieron en un psiquiátrico "por ser diferente" hasta los 18 años. "Fue duro. Imagínate la soledad infinita siendo un niño abandonado. Nos atiborraban a pastillas", explica en una entrevista.

La vedete siempre tuvo "una chispa de luz" en su vida y nunca se rindió a pesar de tantos golpes. Se sacó el título de peluquera y vivió sola una temporada. A continuación, se fue con una pareja suya a Barcelona. "Cogimos los bártulos e hicimos autostop. Unos tíos se pararon, nos pegaron una paliza y nos robaron las maletas", le llegó a contar a un periodista. 

La vedette posa junto a su amigo Antonio Pozo. A. P.

Detenida por culpa de la ley de vagos y maleantes

Frenchkiss empezó a ejercer la prostitución y actuar en cabarés de la Ciudad Condal con 20 años. Durante su estancia fue encarcelada dos veces en la Modelo por culpa de la ley de vagos y maleantes, aplicada contra el colectivo LTGBI hasta 1978. Contó en alguna ocasión su experiencia: "Nos metían en la cárcel por nuestro aspecto femenino y nos rapaban la cabeza. Fue terrorífico lo que pase".

"Trabajaba en la peluquería de Lluis Llongueras en los años 80. Salí a por unos cafés con la bata y el pelo a lo David Bowie. Me vieron dos secretas, me pararon y me pidieron la documentación. Se la di. "Hostia es tío, venga para dentro", me dijeron. Me llevaron detenida", reconoció en una entrevista. De aquellos tiempos, llegó a hablar de un multimillonario de 74 años que iba dos veces a la semana a verla. Le compraba tacones y la llevaba a restaurantes de lujo a lo Pretty Woman.

Pero no todo fueron días de vino y rosas. La vedete fue una pionera de la lucha trans en aquellos duros años del Franquismo y se convirtió tiempo después en una de las primeras personas en hacerse una operación de reasignación de sexo en España. También estuvo un año entero esperando a que le cambiaran el nombre en el registro civil. Le costó 1.600.000 pesetas aquel DNI de mujer

Después pidió asilo político y se fue a Francia donde vivió una larga temporada. Al igual que la propia Cristina Ortiz La Veneno, Laura Frenchkiss también hizo la calle durante la década de los noventa en el madrileño Parque del Oeste. Incluso fue amiga suya en la ficción dedicada al icono trans en España donde interpretó al personaje de Rocío.

La actriz, con un vestido de leopardo, en un fotograma de la serie 'Veneno'.

Uno de los capítulos más dolorosos de su vida le pilló en Ibiza. Falleció su mejor amigo a causa del sida, como tantas otras compañeras de oficio. "No sabía que tenía esa enfermedad. Nunca nos lo dijo a nadie. Me quedé echa polvo. En tres meses me gasté como unos 120.000 euros. Lo perdí todo", reconocía en una entrevista donde hablaba de su problemas con la droga: "Lo hacía para seguir bailando y quitarme de encima el cansancio". 

La vedete, afincada en Torremolinos, se ganaba la vida como prostituta en el polígono Guadalhorce. Antonio Pozo, encargado de la discoteca Parthenon, la conoció tiempo como clienta de la sala de fiestas a través de una amiga en común. "Un día me comentó que la habían echado de su habitación y que está viviendo en un hostal", relata Pozo en una conversación con EL ESPAÑOL de Málaga.

A la semana siguiente, la vio muy nerviosa y le dio mucha pena. El gerente de la icónica discoteca gay le ofreció trabajo como relaciones públicas para tener "un sueldo y una vida más digna". Le cambió la vida por completo. De hecho, Frenchkiss empezó a gozar de una gran popularidad en el municipio malagueño donde la consideraban un emblema de la lucha por los derechos de las personas trans. 

Otra foto de la vedette. A. P-

Asiduos a La Nuit, bar de tardeo en La Nogalera, la definen como "un icono de la noche malagueña, una persona amable, algo sorprendente en el mundo en el que nos movemos, y en definitiva una rara avis". Sofía Ramírez, amiga suya y compañera en la discoteca Parthenon, la recuerda como "una persona buena, fabulosa y muy divertida" que echaba una mano a cualquiera que le pidiese ayuda. 

La asociación Pasaje Begoña ha lamentado esta semana su perdida. "Pertenece a una generación que nos deja grandes enseñanzas: esa lucha por vivir y por sobrevivir, y ese coraje de reinventarse. Afortunadamente, las personas trans hoy día tienen más oportunidad. Aunque todavía queda muchísimo por hacer", reconoce su presidente, Jorge Pérez, que recuerda que Frenchkiss tuvo una vida "dura y difícil".

"Necesitamos seguir en esa lucha porque esa generación nos ha dejado un patrimonio irrepetible. Tuvieron que buscarse la vida con todo en contra: la Iglesia, la familia, la sociedad y las leyes. En aquel momento las salidas eran muy pocas y muchas personas trans acababan en la prostitución", insiste Pérez, que ha recordado que es una "persona muy querida" en Torremolinos y "un referente para todos". 

La vida de Laura, ya convertida en un emblema de la lucha trans, fue una constante lucha. Sin embargo, la vedete bilbaína supo esquivar los golpes y lució su mejor sonrisa hasta el día de su muerte. Deja un legado enorme a las futuras generaciones, una magnífica interpretación en Veneno y una lección vital: ser una misma a pesar de las numerosas adversidades.