A veces los sueños no son como creemos, y en el mundo de la música también ocurre. Cuando un cantante comienza a dar sus primeros pasos, en ocasiones, aspira con sonar en todas las radios y recorrer España o incluso el mundo con sus canciones.

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Sin embargo, a veces, la industria no es tan de color de rosa como muchos la pintan. A veces, no todo sale como uno se lo esperaba y nada es lo que parece, hasta el punto de que sale más rentable volver al lugar donde empezaste para, sobre todo, lograr una estabilidad emocional y económica.

Justo esto les pasó a David y Fer, los hermanos Pantoja. Nacieron en México, pero se consideran malagueños de adopción, ya que están en la ciudad desde los 10 y 11 años. Siguiendo la estela de su padre, músico en las calles de Guadalajara, decidieron elegir la calle Nueva como primer escenario en la capital para probar suerte y no les fue nada mal. Eran DMEI.

El público los rodeaba cada mañana hiciese el tiempo que hiciera. Se paraban turistas extranjeros, se paraban ciudadanos malagueños y se paraban todos aquellos que querían parar su trajín por la ciudad para desconectar durante unos minutos escuchando sus versiones: temas de Sin Bandera o de un jovencísimo Alborán en aquel entonces.

Así, un día aparece en sus vidas Rafael Rey, un compositor que ha trabajado con artistas de la talla de Chayanne, Tamara o incluso Celia Cruz. Cada día pasaba por allí y los escuchaba, hasta que un día se paró a hablar con ellos y comenzaron a trabajar juntos. Comenzaron a escalar hacia la gloria pasito a pasito, "conociendo a gente del entorno y trabajando mucho", según cuenta David Pantoja.

Lanzaron 'Calle Nueva', un disco repleto de romanticismo con baladas y alguna que otra canción más bailable, que, a modo de curiosidad, produjo Arequipa, la productora del presentador de televisión Carlos Sobera. En él, trabajaban grandes profesionales como Miguel Ángel Collado, el conocido arreglista que ha trabajado con cantantes paisanos como Pablo Alborán o Diana Navarro.

"Tras ello, dimos con una oficina, la de Vanesa Martín, quedaron encantados con nosotros. Ellos fueron intermediarios con las discográficas. En un primer lugar nos propusieron Sony, pero querían lanzarnos un año después. Al final la que más se amoldaba a nosotros era Warner Music y firmamos con ellos", explica.

A partir de aquí fue todo muy fluido para los dos hermanos, a los que la discográfica no paraba de ofrecer cosas. "Fue una etapa muy bonita con ellos. No solo fuimos artistas de la compañía, sino que además fuimos artistas revelación en Cadena Dial e incluso artistas del año", cuenta David, que define estos años como una "época dorada para nosotros en la música".

Asimismo, no pararon de viajar de un lado a otro como teloneros de Vanesa Martín y llegaron a compartir escenario incluso con India Martínez, Carlos Rivera o la propia malagueña. "Conocimos a grandes artistas de los que llevamos recuerdos muy bonitos", dice el músico.

Pese a todo, hubo un momento en el que se dieron cuenta de que llegar a ser algo más que un producto promocional era algo complicado."Comenzaron a resurgir programas musicales en televisión, el estilo de música cambió y nos dimos cuenta de que era muy difícil llegar a dar un paso más allá", relata David, que junto a su hermano, decidió volver a la calle, donde habían nacido como artistas.

"El artista vive de emociones y la calle nos llenaba muchísimo", dice Pantoja, que confiesa a este periódico que el mundo de la industria musical si sale bien es maravilloso, pero que el problema está cuando "hay algo en el entorno que no encaja del todo".

Más allá de ello, no se sintieron engañados por su discográfica, ya que cree que Warner es de las pocas que aún defiende el producto tal cual se firmó, pero David cree que es difícil "conseguir el poder de llegar a la gente si tú no controlas todo". Así que comenzaron a autoproducirse y pasaron a llamarse Calle Nueva, un nombre que, en sus propias palabras, les identificaba mejor

"Si la industria tira para un lado todos van para ese lado, incluso las radios. Nosotros podríamos haber cambiado, pero preferimos creer en nosotros, en nuestro gusto musical y en el de la gente que había confiado en nosotros desde el principio", dice.

Lo económico

"Volver a cantar en la calle, en Muelle 1, nos ha salvado la vida con todas las letras", afirma con rotundidad David Pantoja. Durante el tiempo que estuvieron bajo discográficas reconocen que vivieron cosas emocionalmente increíbles, pero vieron poco dinero."No sé que hubiera sido de nosotros si la Covid hubiera llegado cuando estábamos en la industria", confiesa.

"Vives en una burbuja de felicidad que engaña un poco ya que, por qué no decirlo, del dinero es de lo que uno come y uno vive y con la compañía era difícil ver un poco de dinero porque no hacíamos apenas conciertos, salvo los promocionales. Es difícil mantenerte así durante 10 años", aclara.

En la actualidad, en el último disco que se autoprodujeron, 'Mis calles', no han tenido que dividirse las ganancias con terceros. "Ahora le vemos más color", dice. A ello, le suman lo que ganan en la calle y lo que obtienen de ser contratados en eventos como bodas y comuniones. 

"Quizás no es a lo que el músico aspira, pero a veces es bueno conformarte con lo que te da estabilidad y te hace feliz", dice David, que entiende que mucha gente no termine de comprender su visión de volver a la calle.

Cantar en la calle en Málaga

"Recuerdo que llegamos a calle Nueva por su acústica, pero es una pena que ya casi no se pueda salir a la calle con un altavoz y un instrumento", dice David Pantoja cuando es cuestionado por la situación de los músicos callejeros en Málaga.

¿Os han puesto pegas alguna vez por cantar en la calle?

No soy partidario de criticar todo lo que hay, pero había una asociación en el centro que luchaba contra todo lo existente. Yo defiendo que luches contra el ruido de un botellón cerca de viviendas, pero algo como la música en la calle... Seguro que si van a otro país agradecen que el músico callejero de ambiente con su música en directo. Cuando lo tenemos cerca parece que nos molesta.

Un día nos vinieron a molestarnos cuando muchísima gente estaba disfrutando de nuestra música. No entiendo como una minoría tiene tanto poder. Intentamos hablar con esta persona, pero no comprendía que estábamos trabajando para comer y vivir. 

Sinceramente entiendo que muchas personas se arriesguen porque necesitan comer. Nosotros nos fuimos al Muelle 1, porque no había viviendas cerca. No es lo mismo que el centro, pero bueno, intentamos esperar momentos de llegada de turistas. A pesar de todo no podemos quejarnos, la gente nos ha tratado genial.

Respecto a su momento actual, Fer acaba de ser padre, de ahí a que no haya podido atendernos y que lleve unos meses algo más inactivos, pero David volverán pronto a dar guerra con sus canciones para sus seguidores, que nunca los han dejado de lado suenen en la radio o en las calles malagueñas.