Málaga

El debate sobre la jornada laboral de cuatro días lleva sobre la mesa desde 2020 cuando se rechazó en el Congreso una enmienda de Más País en los Presupuestos Generales del Estado donde lo proponía. Hasta ahora sólo Bélgica y Portugal habían dado luz verde a esta propuesta (el país luso justo lo aprobó a finales de mayo). La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, apoya la iniciativa pero prefiere fórmulas "flexibles" como permisos y excedencias formativas.

EMA Competición, una escuela de motociclismo y mecánica de serie fundada en Málaga hace casi diez años, se ha adelantado al debate varios años. La empresa local implantó la jornada laboral de cuatro días antes de la pandemia, en septiembre de 2019. Nadie puso pegas. "La pusimos en práctica ese curso porque algunos de nuestros alumnos hacían prácticas en competiciones de motos y muchos se tenían que ir los jueves y los viernes", cuenta su director, Josele Lafuente.

La institución privada no quería que sus mejores alumnos, los más aventajados, faltaran a clase cada viernes. "Entonces pensamos en cómo podíamos evitar que eso ocurriera. A raíz de eso surgió la idea de implantar la jornada laboral de cuatro días. Le dimos una vuelta al temario. Muchas de las cosas teóricas que aprendían la llevamos a la práctica haciendo el curso más pragmático", explicar Lafuente mientras deja claro que "la pandemia no ha tenido nada que ver".

Alumnos de la escuela de motociclismo y mecánica de serie. EMA

Viernes para hacer gestiones

Los siete empleados de la Escuela Mecánica de Motos Andaluza curran 32 horas a la semana y descansan de viernes a domingo. Dos años después de ponerla en marcha, los profesores están "encantados". "Aprovechan el viernes para hacer gestiones como ir al médico o al banco. Ya no tienen que gastar días de asuntos propios en eso", destaca el propietario de la empresa mientras deja claro que los trabajadores hacen "las mismas horas" que antes.

El sueldo medio en la empresa malagueña es de 1.200 euros. "Tenemos siete empleados fijos y tres autónomos que trabajan un día o dos días a la semana", precisa. "Nosotros encima tenemos dos meses de vacaciones porque formamos parte del sector de la educación. Es la caña", celebra durante una entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga.

La calidad de vida

Cuando se le pregunta por los beneficios de la jornada de cuatro horas, Lafuente reconoce que "dependerá del sector". "En el sector de la educación es mucho más fácil. Muchos me preguntan por qué no uso el viernes para hacer otras cosas y generar más ingresos. Hay que mirar por la calidad de vida de los trabajadores y que tengan vida propia. Si podemos trabajar un día menos, tener el mismo sueldo y mejorar la calidad de vida, más contentos y mejor estarán aquí", reconoce. 

Una propuesta para ampliar el negocio en otras ciudades 

Ninguna otra compañía le ha consultado nada del "experimento". "Las empresas de nuestros sector nos dicen que ellos ese día lo aprovechan para generar más ingresos", relata. Lafuente desvela que incluso le han llegado propuestas en firme para llevar EMA Competición a otras ciudades, pero prefiere quedarse como está para "tener calidad de vida". "Prefiero algo centralizado aquí. Cuanto más ampliar, más problemas y más trabajo para la empresa", zanja. 

Lafuente aconseja a las empresas estudiar bien el cambio porque "poder, se puede". "Nuestros profesionales están más contentos a la hora de trabajar. Los cuatro días pasan rápido. No se atraganta la jornada laboral. Es más amena", subraya el director de la empresa en calle la Oratava mientras reconoce lo "orgullosos" que se sienten al haberse adelantado al debate en el Congreso.

La escuela, abierta en 2013, prepara para una carrera profesional en la industria del motociclismo y la mecánica de serie. Actualmente tiene a 90 alumnos este curso. "Hemos sobrevivido a varias crisis, entre ellas la pandemia. Dimos clases online para poder seguir formando a los alumnos", recuerda. 

En la empresa, tanto los docentes como su dueño tienen "la suerte" de trabajar en algo que les gusta "mucho" (las motos). "Los profesores y yo somos aficionados del motor. En casa a nadie le gustaba las motos ni tengo un referente en la familia. He sido un poco loco, pero aquí estamos", se despide. Un proyecto apasionante donde sus trabajadores tienen mejor calidad de vida y un descanso semanal de tres días. 

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