"Probablemente durante los próximos días sigamos viendo medios aéreos tirando agua" en algunas zonas del incendio. Así lo ha afirmado este martes el director del Centro de Operativo Regional (COR) del Plan INFOCA, Juan Sánchez. Y, efectivamente, el incendio se ha dado por controlado, pero aún faltan semanas para que se pueda dar por extinguido.

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El incendio que en superficie y virulencia puede asimilarse a este de Sierra Bermeja es el que ocurrió en el verano de 2019 en Artenara y Valleseco, en Gran Canaria. Entonces casi 10.000 hectáreas ardieron, como ha ocurrido en Málaga. Hicieron falta ocho días para controlarlo y otros 32 para dar por extinguido. 

El principal problema para controlar el incendio forestal de Sierra Bermeja ha sido la propia conformación del fuego: el exceso de combustible, la altura de las llamas, la formación del pirocúmulo y la generación de un segundo foco a raíz de la caída de pavesas incandescentes. Todo eso, ahora, ya está controlado. Sin embargo, no se puede dar por extinguido porque aún hay partículas que pueden volver a hacer prender el bosque. Semanas de agua, trabajo sobre el terreno y muchas dificultades son las que aguardan hasta poder dar la noticia positiva total: la extinción. 

Las comparaciones, en algunos aspectos, pueden servir para darse cuenta de la magnitud del fuego que este martes ha quedado controlado en Málaga. En ambos incendios, la superficie quemada de monte fue de casi 10.000 hectáreas; la diferencia es que el de Málaga ha sido provocado: "Un montoncito de hojarasca, una piña y un mechero", según Juanma Moreno, el presidente de la Junta de Andalucía. En el caso de los incendios de Artenara y Valleseco, el origen fue el contacto del cableado de alta tensión con un pino.

El de Gran Canaria tardó unos diez días en darse por controlado, mientras que el de Málaga se ha controlado, a pesar de la virulencia del fuego, en algo más de cinco jornadas: desde el miércoles por la noche hasta la madrugada del lunes al martes. 

En ambos casos, el combustible ha sido el pino, que puebla tanto la montaña canaria como la sierra andaluza. Eso, junto a un sotobosque propicio para la extensión del incendio, dejaron imágenes en ambos incendios similares.

Donde están las principales diferencias es en el número de personas afectadas. El caso de los incendios canarios de Artenara y Valleseco, fueron casi 10.000 los ciudadanos que tuvieron que ser evacuados de un total de ocho municipios. En Málaga han sido 2.700 en otros ocho municipios. En el caso de Sierra Bermeja, los que han tenido que ser totalmente evacuados han sido los núcleos de población de Pujerra, Júzcar, Jubrique, Alpandeire, Genalguacil y Faraján. Otros, como Benahavís o Estepona, han visto alguna pequeña parte afectada.

En el caso de los medios, la UME acudió a Gran Canaria el día 11, el mismo día en que se declarara el primero de los incendios, el de Artenara. La rapidez en su llegada fue por la cercanía del fuego a los núcleos de población, su primera misión fue defender los municipios cercados por las llamas. Allí llegaron, de inicio, 177 militares.

En Málaga, la UME se ofreció el viernes, dos días después de declararse el incendio, pero no fue hasta el domingo cuando se movilizó. A Sierra Bermeja se trasladaron 260 militares que han trabajado durante un día y medio para ayudar a controlar el fuego.

En todo caso, ambos incendios dejaron una inmensa devastación y las consecuencias medioambientales son incalculables. En los tuits de Educación Forestal se puede ver la magnitud de ambos fuegos: