Ricardo M., el masajista de Rivas Vaciamadrid investigado por grabar a más de 130 mujeres y agredir sexualmente a nueve en su clínica.

Ricardo M., el masajista de Rivas Vaciamadrid investigado por grabar a más de 130 mujeres y agredir sexualmente a nueve en su clínica. E. E.

Sociedad

La consulta de los horrores de Ricardo, el masajista de Rivas: grabó a más de 130 mujeres y tiene 40 denuncias puestas

Cuando el investigado declaró ante el juez negó los hechos; sin embargo, los agentes consideran que hay una "cantidad ingente" de material audiovisual.

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La Audiencia Provincial de Madrid mantiene en prisión provisional en Alcalá-Meco al masajista Ricardo M., acusado de grabar sin consentimiento a más de 130 mujeres en su centro de Rivas Vaciamadrid.

El investigado acumula cerca de 40 denuncias por delitos contra la intimidad y se le imputan presuntas agresiones sexuales a nueve de las clientas, entre las que figuran menores de edad.

La justicia mantendrá al sospechoso en prisión al considerar que los indicios se han intensificado y para evitar el riesgo de reiteración delictiva o de destrucción de la ingente cantidad de material audiovisual intervenido.

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Madrid mantiene en prisión a Ricardo M., el masajista de Rivas Vaciamadrid acusado de grabar a más de 130 mujeres y de agredir sexualmente a nueve en su centro de masajes.

Según ha podido saber EL ESPAÑOL, el investigado se encuentra recluido en el Centro Penitenciario Madrid II, el presidio más conocido como Alcalá-Meco.

La Guardia Civil detuvo el pasado 3 de julio al sujeto, acusado de grabar a más de 130 mujeres, entre las que también se incluyen menores, en su consulta del municipio madrileño.

El centro de masajes Kukai se sitúa en el número 1 de la calle Gonzalo Torrente Ballester, donde se ofrecen masajes, clases dirigidas y terapias alternativas, según recoge en su web.

40 denuncias

Ricardo V. también agredió sexualmente, presuntamente, a nueve de ellas. Hay aproximadamente 40 denuncias puestas contra esta persona por varios delitos contra la intimidad.

"Los indicios de criminalidad que existieron en un momento inicial no han hecho sino intensificarse a lo largo de la instrucción", recoge el auto de mantenimiento en prisión.

Los magistrados recogen esta premisa en el documento debido al atestado ampliatorio elaborado por la Guardia Civil y enviado al juzgado que instruye la causa, situado en el municipio de Arganda del Rey.

Por su parte, la Fiscalía no pidió el envío a prisión del masajista de Rivas. Sin embargo, uno de los abogados de la acusación particular, el penalista Alberto Martín, solicitó el su internamiento y lo consiguió.

El centro de masajes Kukai, en Rivas Vaciamadrid.

El centro de masajes Kukai, en Rivas Vaciamadrid. E. E.

"El Ministerio Fiscal afirma que no existe elemento objetivo alguno de verificación de la declaración de la denunciante", subraya el auto de ingreso en el penal madrileño.

Los jueces consideran que las imágenes captadas y almacenadas por Ricardo V. podrían dar lugar a "la comisión de delitos agravados contra la intimidad".

Cuando el masajista prestó declaración ante el juez instructor negó cualquier tipo de grabación de imágenes a las víctimas.

Sin embargo, los investigadores determinaron que existen una "cantidad ingente de videos y fotografías".

El auto también señala que la continuación de la actividad profesional de masajista, dado que no consta otro medio de vida, supondría un "potencial riesgo" de los actos delictivos.

La puesta en libertad de Ricardo V. "podría suponer el riesgo de destrucción de pruebas", tales como las imágenes y los vídeos captados.

"Me masajeó el glúteo"

Una de las supuestas víctimas del masajista de Rivas denunció en el programa Vamos a ver los tocamientos que sufrió.

La mujer, según su relato, acudió a la consulta por unas "dolencias en las escápulas". Ricardo V. le recomendó el reiki, un tipo de medicina alternativa, a menudo considerada una pseudoterapia, que busca "canalizar la energía vita universal".

Lo importante es que en esta técnica no se toca al paciente: "Me acariciaba el cuerpo, me enteré a posteriori".

"Me pedía que me desvistiese completamente y me parecía raro porque mi dolencia era en la espalda", agregó la mujer.

"Me llegó a masajear el glúteo, en la parte inferior. Me pareció inapropiado. Me acariciaba. Recuerdo que me tocó los glúteos y toda la pierna", añadió la víctima.