Rafael, uno de los asesores de OBV que ha perdido sus ahorros

Rafael, uno de los asesores de OBV que ha perdido sus ahorros Cedida

Sociedad

Rafael y los 40.000 españoles que han perdido 10 millones de ahorros contratando un fondo: "Decían que era un plan seguro"

La comercializadora OVB está señalada por la presunta falta de información e inadecuada comercialización de planes de ahorro a sus clientes.

Más información: El Tribunal Supremo ratifica una sentencia contra OVB por vender seguros 'unit-linked' de forma "engañosa"

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Las claves

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Unos 40.000 españoles han perdido alrededor de 10 millones de euros en productos de ahorro comercializados por OVB y vinculados a la aseguradora luxemburguesa FWU, actualmente en liquidación.

Muchos clientes, como Rafael, afirman que los planes PIAS se presentaron como inversiones seguras, sin explicar correctamente los riesgos ni la posibilidad de perder el capital invertido.

Una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid condenó a OVB por no informar adecuadamente a los clientes sobre la naturaleza y riesgos de estos productos financieros.

El despacho El Defensor de tu Vivienda recuerda que la normativa europea exige transparencia y explicaciones claras de riesgos en los productos unit linked, independientemente de que se vendan como seguros de ahorro.

En un momento en el que el encarecimiento de la vivienda y el coste de la vida dificulta cada vez más el ahorro, reservar parte del salario para la jubilación exige un esfuerzo añadido para muchos.

Eso hizo Rafael, extrabajador de OVB en Madrid, que decidió contratar para él mismo el mismo plan que comercializaba después de que se lo presentaran como un ahorro seguro. Según estimaciones, son 40.000 las personas afectadas por los productos (PIAS) que la comercializadora OBV ofrecía.

Venezolano con nacionalidad española, llegó a Madrid en 2018 tras una estancia por Málaga y Malta. Después de trabajar en la empresa de marketing de su padre, veía en el sector financiero una oportunidad para 'estar a la altura' profesional y económicamente tras emigrar.

El contacto con OVB le llegó a través de un conocido, un asesor que acababa de ascender dentro de la compañía y necesitaba formar equipo: comenta que en las formaciones se hablaba de comisiones 'muy atractivas' y de un sistema de progresión rápida —de FT1 a gestor de equipo— en función del volumen de pólizas contratadas.

Una persona utiliza una tablet para hacer inversiones.

Una persona utiliza una tablet para hacer inversiones. Invertia

El producto estrella eran los planes de ahorro vinculados a la aseguradora luxemburguesa FWU, ahora en proceso de liquidación e insolvencia.

A Rafael le explicaron que se trataba de un sistema de ahorro a largo plazo, 'un fondo bastante seguro', con una rentabilidad mínima cercana al 6% anual y respaldado por el marco europeo y por Luxemburgo como una jurisdicción estable: "Nos decían que meter el dinero ahí no iba a significar perder nuestro dinero", cuenta.

Tal es así, que él mismo acabó contratando dos pólizas: una primera herramienta de ahorro, con aportaciones mensuales de 60 euros a nombre de su padre, aunque él figuraba como beneficiario, y un segundo producto con cuotas de entre 100 y 115 euros al mes.

Calcula que, entre ambas, ha aportado entre 12.000 y 15.000 euros: "No es tantísimo dinero, pero me jode, porque son años de ahorro y de confianza perdidos".

Qué contrató Rafael (y qué es un PIAS)

Lo que a Rafael y a miles de clientes se les presentó como un 'plan de ahorro para la jubilación' era un Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS). Se trata de un seguro de vida-ahorro que permite realizar aportaciones periódicas con el objetivo de constituir, a largo plazo, una renta vitalicia.

En este caso, estos planes se estructuraban como pólizas unit linked, es decir, el dinero aportado por el cliente se invertía en una cesta de fondos de inversión y el valor de la póliza evolucionaba en función del comportamiento de esos activos.

El capital no estaba garantizado y el riesgo de mercado lo asume íntegramente el tomador. Sin embargo, muchos afectados sostienen que el producto se comercializó como una alternativa conservadora, sin explicar con claridad ni la complejidad del instrumento, ni la posibilidad de sufrir pérdidas de capital, ni el impacto que podía tener una eventual quiebra de la aseguradora sobre sus ahorros.

Según el relato de Rafael, entre los asesores con los que coincidió en OVB era habitual encontrar jóvenes sin experiencia previa en banca o seguros. Muchos de ellos, añade, eran migrantes que buscaban una oportunidad laboral.

También recuerda un ambiente "muy de equipo", con reuniones motivacionales y una estructura que, según explica, premiaba especialmente a los coordinadores de zona.

"Cuando ya estaba ahí dentro y vi cómo funcionaba el sistema de unidades y comisiones, me parecía un poco piramidal", admite. "No puedo decir que sea literalmente un esquema Ponzi, pero sí ves algo muy piramidal, un poco extraño".

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Rafael no fue el único asesor que acabó convirtiéndose también en cliente. Otro asesor, al que llamaremos Mario para mantener su anonimato, relata que comenzó a colaborar con OVB como una actividad complementaria, atraído por la posibilidad de obtener unos ingresos adicionales y por su interés en el mundo de las finanzas. Le ofrecieron hacerlo como un extra, hacer algunas pólizas, asesorar clientes. Y también adquirió un plan para él.

Mario también asegura que "con todo eso de que te formamos gratis, hay un montón de mentiras que después me di cuenta, lo que importaba era vender". Empezó a cuestionarse el funcionamiento de su póliza cuando comprobó la evolución al cabo de un año. Explica que desde la empresa le respondían que se trataba de un producto pensado para el largo plazo y que las pérdidas iniciales terminarían compensándose, "como si fuera una hipoteca".

Mario asegura que aquellas pólizas se presentaban como un instrumento de ahorro para la jubilación y que nunca se les advirtió del riesgo que asumían: "Esto se presentaba como un plan de ahorro superseguro", insiste. En total, aportó unos 3.000 euros a su propia póliza y comercializó otras dos entre personas de su entorno.

Él se ofreció a sus clientes para "buscar abogado, ayudarles e informarles", pero sostiene que la solución que se les planteó desde la compañía fue esperar a conocer cuánto devolvería el liquidador y contratar una nueva póliza con menores costes para seguir ahorrando.

La sentencia

En tanto, la Audiencia Provincial de Madrid, en una sentencia dictada el 25 de septiembre de 2024, concluyó que OVB incumplió los deberes de diligencia, lealtad e información al intermediar en la contratación de tres productos financieros de una cliente.

Los magistrados señalaron que la cliente no recibió información suficiente sobre su naturaleza y riesgos, que no se le practicaron los test de idoneidad y conveniencia y apreciaron un vicio en el consentimiento, condenando a OVB a restituir el capital invertido junto con los intereses legales.

La sentencia quedó firme este mes de julio después de que el Tribunal Supremo inadmitiera el recurso de casación presentado por OVB.

En un comunicado difundido el 10 de julio, la compañía subrayó que esa inadmisión responde "exclusivamente" a una decisión procesal referida al caso de un único cliente y defendió que el Alto Tribunal no se ha pronunciado sobre el fondo del asunto, y subrayan que que no guarda relación con el proceso de liquidación de FWU Life Insurance Lux S.A.

A su vez, OVB informa que desde el inicio del proceso de insolvencia y posterior liquidación de FWU Life Insurance Lux S.A., han trasladado a sus clientes la información oficial facilitada por el liquidador, las comunicaciones emitidas durante el procedimiento y orientación sobre los trámites establecidos por las autoridades luxemburguesas.

La compañía recuerda que los seguros de FWU estaban sometidos a la supervisión de Luxemburgo y que la recuperación de los importes se rige por la legislación de ese país.

Una convención anual de OVB Allfinanz.

Una convención anual de OVB Allfinanz. Web

Según explican, en el procedimiento resulta de aplicación el denominado 'Triángulo de Seguridad' del seguro de vida luxemburgués, que reconoce a los tomadores la condición de acreedores preferentes y establece la separación de sus activos respecto de los de la aseguradora.

Por último, desde OVB precisan que la empresa no comercializa productos financieros, sino que opera como agente vinculado de seguros. Añaden que continúan desarrollando su actividad con normalidad.

Sin embargo, desde el despacho El Defensor de tu Vivienda, que representan a más de 1.000 afectados, los letrados puntualizan que el "Tribunal Supremo desde 2015 dice que a los unit linked se les aplica, además de la normativa de seguros, el estándar de información propio de los productos de inversión: envolver una inversión en un seguro no rebaja el deber de explicar sus riesgos".

“El legislador europeo llegó a la misma conclusión: el Reglamento (UE) 1286/2014 obliga a entregar al cliente un 'documento de datos fundamentales' con riesgos y costes cuando se venden estos seguros, igual que con cualquier producto de inversión.

Y añaden que su propio título zanja el debate: "Se aplica a los 'productos de inversión basados en seguros': así los llama la ley por lo que, sí han vendido unit linked, han vendido productos financieros", afirma Pablo Sevillano, abogado de la firma.

Por último, concluye de forma categórica que "quien comercializa un producto de inversión responde frente al cliente si no le explicó los riesgos, aunque el producto lo emita una aseguradora y se venda como ‘un plan de ahorro'".