Josué Reyzabal con una de sus pantallas publicitarias y sus Cines Callao, al fondo.

Josué Reyzabal con una de sus pantallas publicitarias y sus Cines Callao, al fondo. Rodrigo Mínguez El Español

Sociedad

Josué Reyzabal, la tercera generación detrás de los Cines Callao que convirtió la Gran Vía en el 'Times Square' español

Detrás del 80% de las pantallas publicitarias del centro, está el consejero de Callao City Lights y Arconte, que celebra este 2026 el centenario de su cine.

Más información: Así será la nueva lujosa azotea de Gran Vía, en uno de los edificios más míticos de Madrid: de película.

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Las claves

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Josué Reyzabal lidera la tercera generación de la familia al frente de los Cines Callao y la transformación de la Gran Vía en el 'Times Square' español.

El grupo Reyzabal ha diversificado sus negocios en gestión de espacios publicitarios, eventos y patrimonio inmobiliario, multiplicando sus resultados en los últimos siete años.

Los Cines Callao cumplen 100 años y celebran su centenario con eventos especiales, alfombra roja, tributos y fiestas temáticas para conmemorar su resistencia cultural.

El grupo controla el 80% de las pantallas LED de la Gran Vía y ha convertido el eje Callao-Gran Vía en el mayor circuito publicitario urbano de España.

Llevar el apellido Reyzabal en Madrid es, al mismo tiempo, manejar la historia viva y el pulso de la transformación urbana de la capital. Miembro de una saga de empresarios pionera de las salas de cine madrileñas y recordada por ser propietaria del emblemático edificio Windsor.

Josué Reyzabal (Madrid, 1980), ya tercera generación, es el hombre que hoy controla el Times Square de la Gran Vía, el que ve desfilar a las estrellas de Hollywood por su centenario Cines Callao y quien maneja, como consejero delegado de Callao City Lights y Arconte, los hilos de un circuito publicitario vanguardista y un patrimonio inmobiliario que ha redibujado el mapa de la ciudad.

En los últimos siete años, los negocios de los Reyzabal se han transformado en un grupo líder en la gestión de espacios publicitarios, eventos y activos inmobiliarios, multiplicando por cinco sus resultados. Sin embargo, prefiere "no responder" al hablar de facturación o tarifas publicitarias, según confiesa a EL ESPAÑOL en sus históricos cines, que él lidera como tercera generación familiar.

Josué Reyzabal (Madrid, 1980) en Cines Callao, que cumple 100 años.

Josué Reyzabal (Madrid, 1980) en Cines Callao, que cumple 100 años. Rodrigo Mínguez El Español

Pero, en esta ocasión, el protagonismo es absoluto para la historia: los Cines Callao cumplen 100 años. Una anomalía de resistencia romántica en un Madrid donde, en las últimas cinco décadas, han echado el cierre decenas de salas de cine dentro de la M-30. "Hoy en día son tiendas de ropa, gimnasios, bingos o restaurantes. Eso la gente no lo sabe", reflexiona Reyzabal con una mezcla de orgullo y crudo realismo.

Por eso, este centenario es mucho más que una efeméride; es una declaración de supervivencia cultural que el grupo ha decidido celebrar por todo lo alto.

Comenzaron en San Valentín replicando los emparejamientos de First Dates frente al cine para subir a los elegidos a brindar con champán a su codiciada terraza; continuaron con un emotivo tributo a Ízaro Films —la mítica productora familiar que firmó hitos del destape como Los bingueros— transformando la sala principal en un gran bingo animado; y alcanzaron el clímax el pasado 26 de mayo con una alfombra roja histórica por la que desfilaron tótems como José Sacristán, Alejandro Amenábar, Luis Tosar o Blanca Suárez.

El despliegue continuará con citas dedicadas al Orgullo LGTBIQ+ con estética cabaret, un cine de verano en plena plaza y una fiesta nostálgica que promete resucitar el espíritu de la discoteca Xenon, el mítico santuario subterráneo de los Reyzabal que durante 35 años habitó el sótano del edificio. "Será sin móviles, con outfit de los 80 y 90, para que la experiencia sea única", desvela con ilusión. El broche final será en diciembre con una gran fiesta con proveedores y amigos del cine.

De botones a Mi Cine

Para entender el calado y la mística de los Reyzabal, hay que rebobinar hasta la figura del abuelo, Julián. Nació en Caleruega (Burgos), en el seno de una familia golpeada por una "pobreza extrema".

Con solo 14 años, y "con una mano delante y otra detrás", emigró a un Bilbao en plena ebullición industrial. Trabajaba de día en un ultramarinos y estudiaba contabilidad de noche.

Josué Reyzabal en Cines Callao.

Josué Reyzabal en Cines Callao. Rodrigo Mínguez El Español

Entró como botones en el banco más importante de la ciudad, abriendo puertas; pero su pericia con los números lo llevó rápido al departamento de contabilidad, hasta que un conflicto societario partió el banco en dos y uno de los socios mayoritarios decidió ficharlo.

Ese empresario trajo el cinematógrafo de Estados Unidos. Julián Reyzabal miró las cuentas, vio el potencial y se dijo a sí mismo que él también podía hacerlo.

Junto a su esposa montó su primera sala, un cine de verano con sillas de madera en un solar de la plaza Manuel Becerra. Lo bautizó de forma casi naíf: Mi Cine.

"A partir de ahí, siguieron una política muy austera: si ganas diez, ocho los reinviertes y dos son para vivir", relata su nieto, que no los llegó a conocer, pero siempre los ha tenido muy presentes por todas las historias que le han llegado de ellos.

El grupo de Reyzabal tiene el 80% de las pantallas LED de Gran Vía.

El grupo de Reyzabal tiene el 80% de las pantallas LED de Gran Vía. Rodrigo Mínguez El Español

Julián se movió como pez en el agua en un Madrid en expansión. Compraba terrenos en las plazas de los pueblos de la periferia —lo que hoy son distritos consolidados como Carabanchel o Usera— cuando aquello eran solo huertas y campos de olivos.

Supo adelantarse a una España de posguerra sin televisión ni internet, sedienta de ocio. Su modelo combinaba el cine con el baile: el grupo llegó a poseer 35 salas de cines Roxy y 12 discotecas ubicadas justo debajo de las plateas.

El Times Square español

Pero los tiempos dorados del proyector pasaron. "Dependemos de demasiadas variables: que haya un título fuerte como Avatar, el buen tiempo, el Mundial, el fútbol, el pirateo, las plataformas de streaming...", confiesa Josué Reyzabal.

La salvación del eje Callao-Gran Vía —la segunda calle más transitada de Europa— llegó gracias a una carambola de innovación, vanguardia y una decidida apuesta personal del propio Josué, quien ha invertido su propio patrimonio para reactivar económicamente la zona.

El empresario en la azotea del cine.

El empresario en la azotea del cine. Rodrigo Mínguez El Español

El grupo empezó a darle "usos alternativos" a sus salas para que los contenedores culturales no terminaran desapareciendo. Sin ir más lejos, fueron pioneros en España al sustituir las lonas históricas de los estrenos de sus Cines Callao por pantallas digitales LED de gran formato para publicitarse.

"A día de hoy hemos creado este Times Square español por donde pasan 700 millones de impactos, personas, según los cálculos", apunta el Ceo de Callao City Lights.

Lo que empezó como un experimento se ha convertido en el mayor circuito urbano de gran formato de España. El grupo controla el 80% de las pantallas publicitarias de la Gran Vía (muchas en los teatros en el tramo Callao-Plaza España) y gestiona pantallas de 20 a 200 metros cuadrados de superficie LED.

La otra gran pata de la familia Reyzabal es el patrimonio inmobiliario gestionado a través de Arconte, una propiedad, al igual que Callao City Lights, que está en manos de Josué, su madre y su hermana. Muchos de aquellos antiguos cines de barrio repartidos por Madrid se transformaron en locales de alquiler para supermercados, gimnasios, bingos, platós de televisión...

Josué Reyzábal en la entrada de los cines.

Josué Reyzábal en la entrada de los cines. Rodrigo Mínguez El Español

El último gran movimiento del grupo vuelve a mirar al turismo de máxima relevancia. Aprovechando la rehabilitación del complejo de Callao, la firma transformó un edificio anexo, propiedad de la familia, que llevaba años en deterioro, en un hotel boutique de diseño, que gestiona la cadena de hoteles Bypillow de Jaime Oliú —hijo del presidente de Banco Sabadell— y también han abierto una cafetería con terraza: la Taberna Calladito.

Con el centenario de 2026 como escaparate, los Cines Callao están ocupados 120 días al año entre convenciones corporativas, presentaciones de discos y premieres por las que han pasado celebrities como Tom Cruise, Richard Gere, Rosalía o Georgina Rodríguez.

Josué Reyzabal tiene la firme intención de seguir expandiendo el sello del cine y sus pantallas publicitarias hacia nuevos formatos gigantes. "Es un honor preservar y cuidar este legado familiar. Mi idea es, mientras nos dejen usos alternativos, aguantar otros 100 años más", concluye el empresario con una sonrisa.