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Cambian las normas: sube el dinero que tienes que regalar en una boda a partir de ahora, ya no vale con "cubrir el cubierto"

El encarecimiento de las bodas ha desdibujado la antigua regla de "cubrir el cubierto" y ha convertido el regalo en una guía flexible más que en una obligación.

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Las claves

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El importe habitual del regalo en bodas en ciudades como Madrid ha subido y suele oscilar entre 150 y 200 euros por persona.

El tradicional "cubrir el cubierto" ya no es suficiente, ya que los gastos de las bodas incluyen más servicios y experiencias que antes.

La cantidad a regalar depende del tipo de boda, el vínculo con los novios y si el invitado debe desplazarse o asumir otros gastos adicionales.

Las transferencias bancarias han sustituido en gran parte al sobre en efectivo, y muchas parejas facilitan su número de cuenta para el regalo.

Cuánto dinero dar en una boda es una de esas preguntas que casi nadie hace en voz alta, pero que todos se plantean en algún momento.

En los últimos años, además, la duda ha ido a más: tras el parón de celebraciones por la pandemia y con el aumento generalizado de precios, muchos invitados sienten que las referencias de siempre ya no encajan del todo.

Durante mucho tiempo, la regla no escrita fue sencilla: “Cubrir el cubierto”. Es decir, intentar que el regalo compensara el coste del menú. Sin embargo, esa idea se ha quedado algo desfasada.

Hoy en día, una boda incluye muchos más elementos -desde decoración cuidada hasta música, fotografía o experiencias para los invitados- que hacen que el gasto por persona vaya bastante más allá de la comida.

Aún así, sigue habiendo una horquilla bastante clara en España. En una ciudad como Madrid donde los costes son más elevados lo más habitual es regalar entre 150 y 200 euros por persona.

Es una cifra que, pese a la subida de costes en el sector, se ha mantenido relativamente estable.

Los datos del años pasado de la Comunidad de Madrid reflejaban que el coste medio de una boda rondaba los 23.000 euros, según datos recogidos por portales del sector como bodas.net.

Cuánto cuesta una boda

Hoy en día, el precio se ha disparado a nivel nacional y la media por boda es de 30.000 euros.

En la práctica, más que cubrir todo el gasto, el regalo funciona como una referencia orientativa que los invitados utilizan para no quedarse demasiado cortos.

A partir de ahí, entran en juego varios factores. El tipo de boda es uno de los más importantes.

No es lo mismo una celebración formal, en un espacio exclusivo y con cena de gala, que una boda más relajada o informal. En general, cuanto más elaborado es el evento, mayor suele ser la cantidad que entregan los invitados.

La cercanía

También influye la relación con los novios. Los amigos cercanos y familiares suelen hacer un esfuerzo mayor, mientras que en el caso de conocidos o compañeros de trabajo la cifra tiende a ajustarse más a ese estándar básico.

En algunos casos, las personas más próximas optan incluso por salirse del dinero y hacer un regalo más personal.

El desplazamiento es otro elemento clave. Cuando asistir a la boda implica viajar, pagar alojamiento o asumir otros gastos importantes, lo habitual es reducir la cantidad.

Es una especie de equilibrio implícito: si el invitado ya está haciendo un esfuerzo económico para estar presente, no se espera que mantenga el mismo nivel de regalo.

Cuando se habla de parejas o familias, lo normal es pensar en conjunto.

En esos casos, son frecuentes cifras de entre 300 y 400 euros por pareja, aunque pueden varias según las circunstancias.

Cómo se regala

En cuanto a la forma, el dinero se ha consolidado como la opción principal. Las transferencias bancarias han sustituido en gran medida al sobre en efectivo, y muchas parejas facilitan directamente un número de cuenta.

Incluso han surgido fórmulas que simulan listas de boda tradicionales, pero que en realidad canalizan aportaciones económicas.

También hay ciertas pautas sobre el momento. Lo más recomendable es hacer el regalo antes de la boda o poco después de recibir la invitación. Tiene sentido: los novios suelen afrontar los gastos con antelación, y disponer de ese dinero les facilita la organización.

Aún así, no hay una cifra única válida para todos los casos. Más allá de referencias y normas implícitas, la decisión depende de la situación de cada invitado, del tipo de celebración y del vínculo con la pareja.

Porque, aunque el dinero se haya convertido en el regalo predominante, la lógica de fondo sigue siendo la misma: acompañar y contribuir, en la medida de los posible, a una celebración compartida.