Casa de Baños, en la glorieta de Embajadores

Casa de Baños, en la glorieta de Embajadores Fernanda Villavicencio EE

Madrid Capital

Las duchas de indigentes de Embajadores con 500 personas al día: "Los sábados hay más jaleo. Dan dos tickets gratuitos"

No ha crecido la criminalidad, pero se ha disparado el número de sintecho en distrito Centro y Arganzuela, las zonas colindantes a la Casa de Baños.

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Las claves

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La Casa de Baños de Embajadores ofrece duchas a entre 450 y 500 personas vulnerables cada día, la mayoría indigentes.

El servicio cuesta 50 céntimos, pero los sábados se reparten dos tickets gratuitos por persona, lo que incrementa la afluencia.

El centro, con más de un siglo de historia, forma parte de los servicios sociales municipales y ha sido reformado varias veces.

El perfil de usuarios es mayoritariamente masculino y de mediana edad, y aunque la zona no registra un aumento de criminalidad, sigue siendo un punto clave para las personas sin hogar en Madrid.

En pleno corazón de Madrid, la glorieta de Embajadores es un ir y venir incesante de gente. El sonido de las ruedas de las maletas sobre el asfalto acompaña a los turistas despistados que salen de la boca del metro buscando una dirección.

Se mezclan con vecinos que vuelven de la compra y con los habituales que, casi sin levantar la vista, cruzan la calle hacia el número 2 de Embajadores.

Allí, casi desapercibida entre el movimiento constante del barrio, la Casa de Baños abre sus puertas cada mañana a cientos de personas que buscan una ducha caliente o bien refrescante, dependiendo de la época del año en que se visite.

Según estimaciones recientes, entre 450 y 500 personas vulnerables, la mayoría indigentes, utilizan este servicio cada día. Solo cierran el 25 de diciembre y el 1 de enero. Quienes conocen de cerca el recinto aseguran que el número de usuarios ha aumentado en los últimos años, como los indigentes de zona Centro y Arganzuela, los dos distritos colindantes con la Casa de Baños.

Metro Embajadores

Metro Embajadores Fernanda Villavicencio EE

Los usuarios

Hay viajeros de paso, pero también personas que acuden varias veces por semana para disponer de unos veinte minutos de aseo personal. En algunos casos, cuentan los empleados, "todos los días y desde hace muchos años".

Nada más cruzar la entrada llaman la atención la limpieza y el constante movimiento del personal. Azulejos blancos, pasillos impecables y empleados que no dejan de desinfectar las instalaciones. Ducharse cuesta 50 céntimos, aunque cada sábado por la mañana se reparten dos tickets gratuitos por persona.

"Es cuando más jaleo hay", explica Manuela, jubilada y vecina de toda la vida del barrio. Mientras termina de pagar un billete de lotería, accede a hablar con este medio. Cuenta que los sábados y domingos es cuando más gente se concentra en la entrada y que algunos llegan desde las ocho de la mañana para hacer cola.

Recuerda que años atrás, cuando había menos presencia policial, se reunía mucha gente que ni siquiera utilizaba la Casa de Baños y se producían peleas.

"El problema no es aquí; está en Lavapiés, que no veas", concluye. La empleada del quiosco de lotería situado prácticamente junto a la entrada reafirma que, al menos de lunes a viernes, no hay desórdenes ni complicaciones.

Saleh, de Marruecos, lleva 27 años en España y conoce la Casa de Baños desde los tiempos de las "duchas viejas". En todos estos años ha sido testigo de la renovación total que experimentó el recinto a comienzos de los 2000. Vive por Lavapiés y asegura que el servicio "es muy bueno".

Explica que actualmente no tiene trabajo y que trata de ganarse la vida comprando y vendiendo ropa. También cuenta que mucha gente que vive en la calle no tiene otra opción para darse una buena ducha.

Fuera espera Miguel, ya aseado, a que termine de ducharse su esposa. Llevan 17 años en España. Solo regresaron a Perú durante la pandemia, donde permanecieron tres años, y después volvieron a Madrid porque su hijo vive aquí.

Cuenta que el único inconveniente que encuentra son algunos problemas con los pulsadores de las duchas y que, alguna vez, alguien se cuela en el turno. Sacando eso, asegura que "todo esto es un gran servicio para la gente que no dispone de un baño propio".

Casa de Baños , en 1956

Casa de Baños , en 1956 Cuentame como era Madrid Instagram

También utiliza el servicio Emilio, de Ecuador. Llegó a Madrid en enero y desde entonces acude todas las semanas. Normalmente va los sábados, cuando recibe dos tickets gratuitos. Explica que muchas veces también le entregan ropa interior, cuchillas de afeitar, jabón y una toalla.

En mitad de la conversación señala hacia arriba y relata: "Un día estuve aquí". Sin grandes explicaciones y con ojos vidriosos solo comenta que, por distintas circunstancias, hoy necesita acudir a este lugar.

Servicios sociales

Más allá de la Casa de Baños, la intervención con personas sin hogar se articula en la calle desde varios puntos de entrada y con distintos niveles de urgencia.

La solicitud de ayuda puede activarse a través del 112, de los equipos de calle, de los servicios sociales de distrito, de entidades sociales o de la propia persona, que se pone en contacto con la administración.

En situaciones no urgentes, el Ayuntamiento deriva al dispositivo Madrid en Calle o al centro de servicios sociales del barrio, mientras que en casos de desnutrición, robos, olas de calor o frío extremo se activa el protocolo de emergencia social y entra en juego el Samur Social.

Un miembro del Samur Social

Un miembro del Samur Social Cedida

Los equipos de ambos servicios realizan rutas periódicas para localizar personas en situación de calle, valorar su estado social y sanitario y ofrecer agua, información y, cuando procede, tarjetas de día para acceder a centros de acogida.

A partir de esa primera atención se abre el circuito de derivación a la red municipal de personas sin hogar.

El acceso a los recursos de alojamiento se canaliza a través del Equipo de Puerta Única de Entrada, que recibe derivaciones de Samur Social, de Madrid en Calle y de los servicios sociales y entrevista a la persona para emitir un informe y proponer el recurso más adecuado.

Los requisitos básicos pasan por ser mayor de edad, carecer de recursos económicos y de alternativas de alojamiento, aceptar la intervención profesional y respetar las normas de convivencia.

Desde la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid complementan estos servicios con una red de recursos para personas en grave vulnerabilidad y sinhogarismo en donde se combina alojamiento con acompañamiento social, dispositivos sociosanitarios y programas de recuperación de la autonomía.

Pocos incidentes

A escasos metros trabaja L., originario de Bangladesh, que lleva dos años en España. Es empleado de una tienda de alimentación situada a metros de la glorieta. Cada día es testigo del trajín de gente que entra y sale de la Casa de Baños.

En su español aún incipiente comenta que no hay grandes problemas de convivencia: "Alguno que se lleva los caramelos del exhibidor y sale corriendo o algo de alcohol".

Desde Policía Municipal, comentan que no hay registro de un aumento de la criminalidad por la zona, pero lo cierto es que la Casa de Baños se ha convertido en un polo para que los indigentes vayan hacia el distrito Centro, el que más personas sin hogar registró en el último año.

El porcentaje de hombres es del 86 % y el de mujeres, del 14 %. Y, por otro lado, hacia Arganzuela, segundo distrito con más personas sin techo de Madrid.

Respecto a la edad, el tramo mayoritario es el comprendido entre 46 y 55 años (28 %), seguido del de 36 a 45 años (23 %). El 44 % presenta alguna adicción y el 19 % tiene problemas de salud mental.

A pesar de estos datos, las últimas cifras de 2025 muestran una bajada del 9% en relación con el año anterior de las personas en situación de calle.

Desde la coordinación del centro, Inmaculada explica que la Casa de Baños nació hace más de un siglo para responder a una necesidad sanitaria en un barrio donde muchas viviendas carecían de baño propio, las conocidas corralas.

Con el paso de las décadas el edificio fue transformándose. El antiguo edificio fue remodelado en los años cincuenta, cerró en 1989 y, tras su demolición en 2001, dio paso al edificio actual, de unos 1.070 metros cuadrados.

Aunque el barrio y la ciudad han cambiado, el servicio nunca llegó a desaparecer. En sus orígenes dependía del área de Sanidad y hoy forma parte de los servicios sociales municipales, apuntan a este medio.

En tanto, ya es mediodía. La mujer de Miguel sale por fin de las duchas. Los dos cruzan la calle y siguen su camino por Ronda de Toledo hasta confundirse con el asfalto de la ciudad.