Salvador, el 24 de julio de 2022, con una mano atrapada por las puertas del cercanías que iba a coger en la Estación de Pozuelo de Alarcón.

Salvador, el 24 de julio de 2022, con una mano atrapada por las puertas del cercanías que iba a coger en la Estación de Pozuelo de Alarcón.

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Salvador murió arrastrado por un Cercanías: el vídeo que desmonta la "imprudencia" de la que lo acusó Renfe

Ignacio Montoro, abogado de la familia del difunto, sostiene que se produjo "un fallo humano" del maquinista y "uno técnico" de la operadora. En Renfe defienden que el anciano mostró una conducta "temeraria" para subirse al tren.

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Las claves

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Salvador, de 85 años, murió tras ser arrastrado por un tren Cercanías en la estación de Pozuelo de Alarcón cuando la puerta se cerró atrapándole la mano y el estribo el pie.

El vídeo de seguridad muestra que Salvador intentó subir de manera normal y que la alarma y la retirada del estribo se activaron al mismo tiempo, desmontando la acusación de imprudencia por parte de Renfe.

La familia denuncia negligencia humana y técnica, señalando que el maquinista no revisó los monitores y que falló el sistema de seguridad que debía impedir la marcha del tren si había una puerta o estribo sin cerrar.

Un informe forense vincula directamente las graves lesiones sufridas por Salvador en el accidente con su fallecimiento cuatro meses después, contradiciendo la versión de Renfe.

Salvador disfrutaba de su jubilación de forma plena a sus 85 años. Prueba de ello es que solía acudir a la Estación de Pozuelo de Alarcón para coger un tren cercanías con destino a Príncipe Pío, para comprar el periódico y leerlo en alguna cafetería. Pero esa costumbre le costó la vida por culpa de dos supuestas negligencias: una del maquinista y otra de Renfe.

De hecho, el 24 de julio de 2022, a las 11.30 horas, Salvador se dispuso a subir a un cercanías y la puerta del vagón se cerró y le pilló la mano, dejando atrapado a este jubilado. Salvador empezó a hacer señales con el brazo que tenía libre, para que el maquinista le viera a través de los monitores, pero sus aspavientos no sirvieron de nada porque el estribo se subió y también le pilló el pie. No tenía escapatoria.

El vagón del tren se convirtió en un cepo de caza para este octogenario. La línea 0910 Madrid-Atocha-Pinar de las Rozas inició su marcha y este pobre anciano fue arrastrado, cayendo entre el andén y la vía. Todo ocurrió ante la mirada horrorizada de una mujer y de otros dos pasajeros corrieron hacia el cercanías pidiendo que frenara.

El tren siguió su marcha a pesar de que un usuario también accionó el botón de emergencia. El maquinista solo se detuvo supuestamente cuando otro viajero llegó a su cabina, para alertar de que un pasajero había terminado tirado como un trapo en las vías. La secuencia del terrible accidente que sufrió Salvador fue grabada por las cámaras de seguridad de la estación.

Las imágenes son claras, sin embargo, desde Renfe sostienen en su respuesta a la demanda interpuesta por la familia del fallecido, que Salvador mantuvo una conducta “temeraria” e “imprudente” para subirse al cercanías.

Salvador murió arrollado por un Cercanías cuando iba a entrar

Por aquel entonces, el ministro de Transportes era José Luis Ávalos y Renfe no se dirigió a la familia para interesarse por el estado de salud de Salvador, a pesar de que ingresó en el Hospital Clínico San Carlos con un parte de lesiones que fue el prólogo de su muerte cuatro meses después.

Amputación traumática de varios dedos de ambas manos, fracturas costales y politraumatismos", según enumera en su demanda Ignacio Montoro, abogado que representa a la familia del difunto Salvador, casado y padre de dos hijos.

"A partir de ahí, sufrió dos intervenciones quirúrgicas; neumonía basal derecha; descompensación cardiovascular; fracaso renal agudo; infecciones urinarias de repetición; sondaje permanente; dos reingresos en el Hospital Puerta de Hierro y un deterioro funcional imparable”.

“Falleció cuatro meses después, el 28 de noviembre de 2022. Hasta ese 24 de julio era una persona totalmente autónoma, sin deterioro cognitivo y que se valía por sí sola", tal y como recoge la demanda de la causa que se tramita por vía civil.

La familia no busca una indemnización”, advierte el letrado del despacho Summons Abogados. “Lo que buscan es una condena porque hubo una negligencia humana, en la acción del maquinista, y una negligencia técnica porque falló el sistema de seguridad”.

Pero Renfe sostiene que no hay relación entre las lesiones que le ocasionó el accidente que sufrió Salvador cuando iba a subirse al tren y su muerte cuatro meses después. Incluso argumenta que este tipo de incidentes se producen a diario.

La fachada de la estación de Pozuelo de Alarcón.

La fachada de la estación de Pozuelo de Alarcón.

La acusación que ejerce la familia del difunto ha aportado un informe forense donde un médico establece un “nexo de causalidad”, entre las secuelas físicas que sufrió el jubilado, tras ser arrastrado por el cercanías, y su posterior fallecimiento.

También han aportado un informe pericial elaborado por un ingeniero que subraya que fallaron los sistemas de seguridad del tren.

El abogado Ignacio Montoro Iturbe-Ormaeche sostiene que el fallecido "llegaba andando al andén con tranquilidad, con su sombrero, como cualquier mañana, y en el momento de subir al vagón, las puertas se cerraron y con él aún aprisionado y medio cuerpo fuera, el tren arrancó".

"Lo más sangrante es que ni el maquinista se enteró. Tuvieron que ser otros viajeros del propio vagón los que pulsaron el botón de emergencia para conseguir que el tren se detuviera".

- ¿Qué valoración hace del vídeo aportado como prueba?

- Ignacio Montoro: En el vídeo se ve perfectamente a Salvador acercándose al tren, a paso de anciano, a un metro de la puerta, mientras la sonería de cierre se activa prácticamente en el mismo instante en que pone el pie en el estribo. Es decir, la víctima no subió al tren cuando ya sonaba la alarma: la sonería y la retirada del estribo coinciden en el tiempo.

Lo más grave es que aquí no hay un fallo, hay dos fallos que se suman. Por un lado, el maquinista no esperó ni cinco segundos con las puertas abiertas, y además, no miró los monitores que tiene en cabina y que la propia normativa interna de Renfe establece en el Libro de Normas del Maquinista. Esa norma le obliga expresamente a consultar cuando la estación está en curva, como ocurre en la Pozuelo.

El abogado Ignacio Montoro Iturbe-Ormaeche.

El abogado Ignacio Montoro Iturbe-Ormaeche. Cedida

La versión del maquinista traslada la idea de que no vio a ningún pasajeros dirigirse al tren y Renfe se niega a reconocer su responsabilidad. De forma que la Justicia tendrá la última palabra por la muerte de este jubilado.

La familia del fallecido apunta a la responsabilidad civil del maquinista y de Renfe. "Falló el sistema de seguridad del tren: el modelo es un CIVIA S465 y va equipado con un dispositivo llamado circuito de lazo que, precisamente, tiene como función impedir la tracción, si una puerta o un estribo no están correctamente cerrados", tal y como sostiene el abogado Ignacio Montoro Iturbe-Ormaeche.

"El estribo atrapó el pie de Salvador y a pesar de todo, el tren arrancó. Es decir, el sistema que está diseñado para evitar exactamente lo que ocurrió aquel día, falló".