José Luis Cordeiro

José Luis Cordeiro Cristina Villarino EE

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José Luis Cordeiro, gran amigo de Milei y gurú de la longevidad: "En 2045 seremos inmortales. Habrá una pastilla y vacunas"

Cordeiro ha presentado en septiembre de 2025 una nueva edición de su libro La muerte de la muerte y prepara para octubre un congreso internacional en Madrid como epicentro de la longevidad.

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Las claves

José Luis Cordeiro sostiene que el envejecimiento es una enfermedad curable y predice que en 2045 morir será opcional gracias a terapias biotecnológicas.

Cordeiro apoya sus afirmaciones en avances científicos recientes como el rejuvenecimiento celular y en proyecciones de expertos como Ray Kurzweil.

Defiende que la longevidad radical reducirá costes sanitarios, mejorará la calidad de vida y que las terapias serán accesibles como una pastilla o vacuna.

Reconoce desafíos éticos y sociales, pero considera que la eliminación del envejecimiento tendrá un impacto positivo y democratizador en la sociedad.

José Luis Cordeiro (Caracas, 1962) se define como "un individuo del siglo XXII que nació por error en el siglo XX". Ingeniero, divulgador y uno de los rostros más reconocibles del transhumanismo, lleva años defendiendo que el envejecimiento es 'una enfermedad técnica curable' y que, si todo sale como él pronostica, morir será 'una opción' a partir de 2045. 

Asegura que ya existe base científica para hablar de rejuvenecimiento biológico, que la economía saldrá ganando si dejamos de envejecer y que el gran dilema ético del siglo XXI no será cómo morir, sino si queremos seguir viviendo indefinidamente jóvenes.

P.-Usted sostiene que el envejecimiento es una enfermedad técnica curable. ¿Cómo define exactamente 'curarlo' y qué diferencia hay entre prolongar la vida muchos años y lograr un rejuvenecimiento biológico?

R -Cada vez más gente está descubriendo que se pueden rejuvenecer las células y los órganos, y estamos cerca hacer lo mismo en organismos y cuerpos enteros. Esto no es algo que yo defienda como una opinión; son los avances de la ciencia. Desde que el japonés Shinya Yamanaka logró rejuvenecer una célula de piel de ratón en 2006 y recibió el Nobel en 2012, sabemos que el rejuvenecimiento es posible.

Su libro La muerte de la Muerte

Su libro La muerte de la Muerte Cristina Villarino EE

Además, en biología hablamos de organismos "biológicamente inmortales": no envejecen, pueden vivir indefinidamente mientras nada los mate. Hidras, ciertas medusas, nuestras células germinales o incluso las células de cáncer dejan de envejecer y se vuelven biológicamente inmortales. La inmortalidad apareció con el inicio de la vida: las primeras bacterias que surgieron hace 4.000 millones de años no envejecían.

La diferencia entre extender sólo la vida y rejuvenecerla es enorme: hemos duplicado ya dos veces la esperanza de vida ,del Imperio romano a hoy, pero siempre envejeciendo. Ahora sabemos que se puede revertir el envejecimiento y se trabaja arduamente en ello en todo el mundo.

P.- Usted ha fijado 2045 como fecha para que morir sea opcional y afirma que la persona que vivirá mil años ya ha nacido. ¿En qué estudios se apoya y qué tendría que pasar en los próximos años para acercarnos a ese horizonte?

Esa fecha se basa en el crecimiento exponencial de las tecnologías, pero las cifras no son mías. Son de mi amigo y antiguo jefe Ray Kurzweil, exdirector de ingeniería de Google y fundador de Singularity University, que lleva medio siglo haciendo extrapolaciones y ha acertado más del 80% de sus proyecciones. Él estima que en 2045 podremos revertir completamente el envejecimiento y vivir indefinidamente jóvenes.

Jose Luis Cordeiro

Jose Luis Cordeiro Cristina Villarino EE

Si se mira la curva, tiene sentido: en 2006 Yamanaka rejuvenece células; en 2020, David Sinclair y su equipo en Harvard rejuvenecen ojos de ratones; en 2025 se rejuvenecen ojos de simios y ahora ya se están ensayando terapias en ojos humanos. Luego vendrán hígado y riñón en unos cinco años, y después pulmones y corazones en torno a diez años.

Todo esto se refleja en una carrera global: 700 equipos compiten por el XPRIZE de longevidad, un premio de 101 millones de dólares para demostrar al menos diez años de rejuvenecimiento biológico en 2030, con equipos españoles entre los mejor valorados.

Criopreservación, plan B

P.- ¿La criopreservación es parte del mismo proceso o un plan alternativo?

La criopreservación es el plan B para las personas que fallecen antes de que existan terapias de rejuvenecimiento eficaces. No tiene que ver directamente con revertir el envejecimiento, sino con preservar cuerpos u órganos para reanimarlos cuando la medicina sea mucho más avanzada.

Este campo también ha progresado por etapas: primero se congelaron espermatozoides, luego óvulos, mil veces más grandes, con el problema del agua que cristaliza, después embriones y ahora órganos como córneas, tráqueas u ovarios enteros.

Hoy una mujer puede preservar sus ovarios antes de una radioterapia y reimplantarlos después. Los científicos que trabajan en esto calculan que en unos diez años podremos criopreservar y reanimar hígados y riñones, y más adelante corazones, pulmones e incluso el cerebro, que es donde están nuestra memoria y nuestra identidad.

P.- Algunos colegas lo acusan de exagerar las posibilidades de la biología y lo sitúan en el umbral de la pseudociencia. ¿Cómo responde usted a estas críticas?

R.- A Galileo lo iban a quemar y a Darwin casi lo excomulgan, porque decían que los británicos descendían de Dios y que quizá él vendría de los monos. Siempre hay escepticismo frente a los grandes avances. Mucha gente que me critica, sencillamente, no está al tanto de que ya hay un Nobel que demuestra que el envejecimiento es reversible y de que hay células inmortales.

El cáncer descubre la inmortalidad todo el tiempo sin ir a la universidad, sin saber leer y sin gastarse un euro. Frente a eso, tenemos empresas como Altos Labs, financiada por Jeff Bezos con más de 3.000 millones de dólares, o proyectos de Sam Altman, de OpenAI, dedicados al rejuvenecimiento biológico. Los ingenieros solemos ser más prácticos: vemos un problema y buscamos resolverlo.

Terapias antienvejecimiento

Terapias antienvejecimiento Cristina Villarino EE

P.-Usted defiende que la longevidad radical será una obligación ética porque alargar la vida reducirá costes sanitarios y mejorará la calidad de vida ¿ qué modelos económicos utiliza para sostener que una población potencialmente inmortal no pondría en riesgo los sistemas públicos?

R.- Los números actuales son terroríficos: cerca del 80% del gasto médico se concentra en los últimos tres años de vida y la persona igual muere. Si conseguimos que la gente no envejezca, esa montaña de gasto desaparece y se convierte en un ahorro bestial.

Cuando uno es joven y fuerte, los gastos médicos son muy bajos; se disparan con la vejez y las enfermedades crónicas. Eso es lo que llamamos el "dividendo de la longevidad": vivir más tiempo joven es bueno para la persona, la familia, la comunidad, la economía y el país. En Europa, Estados Unidos o Japón, el 90% de la población muere por enfermedades ligadas al envejecimiento.

El primer derecho humano es el derecho a la vida; sin vida, no hay ningún otro derecho. Suprimir la principal causa de sufrimiento del mundo, el envejecimiento, es la causa ética más importante.

P.- Entonces ¿no ve riesgo alguno de una brecha entre ‘ricos inmortales’ y ‘pobres mortales’?

R.- Todas las tecnologías nacen caras y malas, y se acaban democratizando: se vuelven buenas y baratas. La pandemia del COVID lo demostró: desarrollar las vacunas costó miles de millones, pero el coste de producción fue de entre uno y veinte euros y se distribuyeron gratuitamente, también en países pobres.

Es fundamental comer bien, dormir, hacer ejercicio, tener buenas relaciones; si comes veneno, te mueres rápido, y si comes mal, recortas años de vida. Pero ninguna de esas cosas te hace biológicamente inmortal

Jose Luis Cordeiro

El envejecimiento mata al 100%, mucho más que cualquier pandemia. Cuando tengamos terapias para controlarlo o revestirlo serán como una pastilla o una vacuna y estarán disponibles a través de los sistemas de salud, también en los países más pobres.

Además, la propia biología nos da una pista: el cáncer se vuelve inmortal gratis. Descubrir cómo hacerlo cuesta mucho; aplicarlo, una vez descubierto, será relativamente barato.

Madrid más longeva

P.-Usted presenta Madrid como capital de la longevidad, que tiene una esperanza de vida en torno a los 86,1 años. Los madrileños tienen buen clima, la dieta mediterránea y un estilo de vida cada vez más saludable, ¿esto no sería suficiente para prolongar la vida?

R.- Es fundamental comer bien, dormir, hacer ejercicio, tener buenas relaciones; si comes veneno, te mueres rápido, y si comes mal, recortas años de vida. Pero ninguna de esas cosas te hace biológicamente inmortal.

Hasta hoy, nadie ha superado científicamente los 122 años y pico de la francesa Jeanne Calment, que murió en 1997, y casos como el de María Branyas, que llegó a los 117 años y medio, siguen siendo excepciones.

Eso está bien, pero no queremos vivir 120 años viejos. El objetivo es vivir indefinidamente jóvenes; para superar el límite humano actual necesitamos rejuvenecimiento biológico. Mi mensaje a los madrileños es claro: sigan haciendo todo lo que ya saben que es bueno, pero el salto de verdad vendrá de las nuevas terapias. 

"Soy un individuo del siglo XXII que nació por error en el siglo XX"

P.- Si la muerte pasa a ser opcional, ¿qué ocurre con las relaciones familiares, con la cadena padres‑hijos?

R.- Todo va a cambiar radicalmente en veinte años. Incluso el concepto de matrimonio 'hasta que la muerte nos separe' perderá sentido si la muerte deja de ser inevitable. Pero ese es un problema bueno. Eliminar el envejecimiento implica eliminar sus 'hijas': cáncer, Alzheimer, infartos.

Mucha gente dice que quiere curar el cáncer, pero ¿por qué no queremos curar a la madre, que es el envejecimiento? Cuando se cure la causa, desaparecerán gran parte de las enfermedades crónicas.

Síndrome de Estocolmo

P.- Usted reconoce riesgos como la superpoblación, el impacto ecológico o el uso de estas tecnologías por regímenes autoritarios. ¿Qué límites éticos habría que fijar en escenarios no democráticos?

R.- Comparado con el envejecimiento y la muerte, todos esos problemas son secundarios. A medida que avanza la humanidad resolveremos cambio climático, terrorismo o dictadores. En biología evolutiva y en teoría de juegos se ve que, en el largo plazo, es más rentable cooperar que traicionar: el dilema del prisionero, jugado indefinidamente, premia la colaboración.

Creo que vamos hacia un mundo aún más pacífico que el actual, que ya es el más pacífico de la historia a pesar de guerras como las de Ucrania o Palestina. Si tu vida vale muchísimo porque puedes vivir indefinidamente, no querrás perderla, y tampoco la de los demás. Eso empuja hacia sociedades más ecológicas, limpias, prósperas y tolerantes.

P.- En varios medios se lo nombra como 'gurú' de Milei, ¿qué opinión tiene sobre el presidente argentino?

R.- Yo he estado con muchos presidentes, Trump, Bukele, Chávez. Y también con Javier Milei. Creo que Milei es un gran presidente, lo mejor que le ha ocurrido a Argentina en un siglo.

P.- En países de mayoría católica como España, la inmortalidad biológica puede verse como “jugar a ser Dios”. ¿Cómo encaja su propuesta con la espiritualidad y la idea religiosa de la muerte?

R.- La propia Academia de Ciencias del Vaticano organizó hace una década un evento sobre inmortalidad. Mi amigo Peter Diamandis habló allí de 'la inmoralidad de la mortalidad y la moralidad de la inmortalidad'. Todas las religiones quieren curar el cáncer, el Alzheimer o los infartos; si curas el envejecimiento, curas todo eso.

Ninguna religión debería oponerse a eliminar la mayor causa de sufrimiento, y quien quiera morirse, podrá hacerlo: esto no es obligatorio. A los muy creyentes les digo que, como mínimo, intentemos vivir como Matusalén: 969 años. Si se aburren a esa edad, siempre pueden decidir irse.

P.- ¿ Cree usted que la sociedad madrileña está preparada para este mensaje?

R.- Las sociedades se ajustan a las nuevas realidades. La gente se adaptó al coche, al avión, al teléfono móvil, a los antibióticos o a las vacunas. Si lo que llega es una pastilla o una inyección que te mantiene joven y sano, la adaptación será muy rápida.

El problema es que la mayoría no sabe lo que está ocurriendo en ciencia y que tenemos un “síndrome de Estocolmo de la muerte”. La muerte nos ha raptado, hemos hecho las paces con ella y hasta la hemos idealizado en el arte, la música o la poesía.

José Luis Cordeiro

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Hay quien dice que la muerte da sentido a la vida; para mí es tan absurdo como decir que el divorcio da sentido al matrimonio. Lo que le da sentido a la vida es la vida misma: más vida, mejor vida, vida más sana y más joven.

P.- Usted habla de que al final todo esto se concretará en una pastilla o una vacuna. ¿De verdad será así de accesible?

R.- La idea es que, en unas dos décadas, las terapias estén tan desarrolladas que se administren como hoy una vacuna o una pastilla. Pero no llegaremos ahí de golpe, vamos por “puentes”. Ray Kurzweil habla de tres puentes hacia la inmortalidad: el primero es hacer todo lo que te dijo tu madre , comer bien, dormir, hacer ejercicio, no fumar, no beber demasiado; el segundo es la biotecnología, que empieza ahora; y el tercero será la nanotecnología, con nanobots limpiando colesterol de las arterias o placas en el cerebro.

P.- ¿Qué ocurrirá en el próximo Congreso de Longevidad? ¿ Y en los próximos años?

R.- Tenemos dos días de tours alrededor de Madrid (UNESCO Tours) y dos días más de Congreso en el anfiteatro del Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) . Luego durante el 1 de octubre, en el Día Internacional de la Longevidad, haremos la marcha desde Puerta del Sol hasta llegar al Congreso de los Diputados para leer un manifiesto. Traeremos a los científicos más importantes del mundo, será un gran acontecimiento.

En los próximos 20 años vamos a ver más avances científicos que en los últimos 2000 años, es decir, no hemos visto nada de lo que viene. Cuando yo estaba en el MIT hace 40 años usaba 'la k' (disquetes de 3.5 pulgadas). ¿Creéis que me podía imaginar que íbamos a tener teléfonos móviles e internet? Uno podía imaginarse algunas cosas, pero parecía ciencia ficción y es porque la ciencia ficción de hoy, es la ciencia real de mañana.